El gusano que se regenera todo

Se aprecia cómo es este platelminto. Foto del Cold Spring Harbor Laboratory

Sí que es un don el del gusano Macrostomum lignano: se puede regenerar casi por completo, salvo el cerebro.

Denominado como la ciudad donde fue descubierto, el pueblo Lignano Sabbiadoro en Italia, conocido por sus playas.

Hace tiempo la ciencia está interesada en él y los ‘trucos’ con los cuales logra esa hazaña, deseada por tantos y que sería tan útil.

Un grupo de científicos publico en Proceedings of the National Academy of Sciences el primer genoma de este platelminto, lo que allana el trabajo para profundizar estudios y conocer posiblemente los genes involucrados en la capacidad regenerativa.

El genoma del M. lignano resultó complejo lleno de elementos repetidos que hace más difícil el ensamblaje y análisis, según Michael Schatz, uno de los científicos. “En el nivel genómico no hay casi relación con algo que haya sido secuenciado. Es extraño y único en ese sentido”

Por eso hubo que utilizar herramientas de secuenciación muy modernas.

Se cree que el gusano será muy útil para el estudio de células madre. Es como un saco flotante lleno de esas células, por lo que son muy accesibles, según Kaja Wasik, quien participó en el estudio.

Varios de los canales de desarrollo de los humanos también están en estos gusanos, por lo que se puede estudiar si están relacionados con la regeneración.

El M. lignano es pequeño, tiene tejidos y órganos simples, es transparente y su reproducción es sexual, explicó Peter Ladurner, profesor de Innsbruck, quien recordó que antes de la secuenciación es estudiado por sus células madre y la diferenciación de tejidos. Con el genoma se podrán hacer cosas que antes no como estudiar los genes y mirar la organización del genoma.

El análisis detallado podría ayudar a descifrar cómo las células madre del gusano logran desarrollarse en una variedad de distintas células.

Logran ver ‘el brillo’ del Sol

El boxerino, detector de neutrinos

¿Por qué brilla el Sol? Parece, pero no es tan tonto preguntarlo. Científicos lograron ver la respuesta.

Con uno de los más sensibles detectores, reportaron en Nature la detección directa de los neutrinos creados por la fusión protón-protón en el núcleo del Sol.

El estudio estuvo encabezado por Andrea Pocar, Laura Cadonati y el estudiante de doctorado Keith Otis de la Universidad de Massachusetts en Amherst.

La reacción protón-protón (pp) es el primer paso de una reacción en secuencia responsable del 99% de la potencia del Sol explicó Pocar. Los neutrinos solares son producidos en los procesos nucleares y decaimientos radiactivos de diferentes elementos durante las reacciones de fusión en el núcleo de la estrella. Esas partículas salen de allí a casi la velocidad de la luz y al menos 420.000 millones golpean cada centímetro cuadrado de la superficie de la Tierra por segundo

Pero como solo interactúan a través de la fuerza nuclear débil, traspasan la materia sin afectarla, lo que hace difícil su detección y la distinción del decaimiento de otros materiales ordinarios.

“Con los últimos datos de los neutrinos, estamos mirando directamente la fuente del proceso más grande de producción energía del Sol, que se genera en su núcleo extremadamente caliente y denso. Si bien la luz que vemos del Sol nos llega en 8 minutos, toma decenas de miles de años para que la energía radiada desde el centro del Sol sea emitida como luz”.

La detección se logró con el instrumento Boxerino, situado debajo de los Apeninos en Italia, que los detecta cuando interactúan con los electrones de un líquido orgánico centelleante ultrapuro en el centro de una gran esfera rodeada por 1.000 toneladas de agua. Su gran profundidad y varias capas protectoras mantienen el centro libre de la mayoría de la radiación del planeta.

Qué piensa usted: ¿está la felicidad en los genes?

Otro estudio para el escrutinio: científicos dicen que la felicidad, o al menos buena parte de ella puede estar en… los genes.

Con frecuencia Dinamarca y otros países escandinavos aparecen en cabeza de los escalafones mundiales de felicidad, una condición en la que participan distintos factores.

Pero los genes tendrían un rol principal según un nuevo estudio. En él se examinó la composición genética promedio de las personas en más de 100 países y se comparó con la de los daneses, lo que se denomina distancia genética. Se encontró que a mayor distancia genética de los daneses, más atrás estaba el país en el escalafón de bienestar.

Los hallazgos, según un artículo aparecido en LiveScience, se dieron incluso leugo de considerar factores que podían afectar esa condición, como el producto interno bruto y las diferencias culturales, explicó Eugenio Proto, profesor de economía en la University of Warwick en el Reino Unido y uno de los autores del estudio.

Proto y su colega Andrew Oswald compararon los genes de personas de 131 países u utilizaron los datos de felicidad de la encuesta mundial Gallup y otros dos sondeos.

Países cerca a Dinamarca, como los Países Bajos y Suecia estaban entre los más felices. Dada su proximidad física, estos países son más similares genéticamente a Dinamarca.

Países en la escala baja de la felicidad como Gana y Madagascar tenían la menor similitud genética con Dinamarca.

También se analizó la relación entre el bienestar de las personas y la mutación de un gen que manda la serotonina, ese químico ligado a los sentimientos de felicidad. La investigación es controversial, pero algunos estudios han encontrado que los individuos con una copia más corta y mutada del gen reportaban un nivel más bajo de felicidad. En esta parte del estudio se analizaron personas de 30 países para comparar cuántas tenían la mutación en cada país.

Hallaron que Dinamarca y Países Bajos tenían el menor porcentaje con la copia corta del gen y también eran los más felices. Italia tenía el mayor porcentaje de personas con la mutación y era el menos feliz de los 30.

No solo son la felicidad, pues otros factores como la salud, el ejercicio, las relaciones personales también influyen, pero los genes sí tendrían su parte.

Los hombres castrados viven más

Que las mujeres viven más que los hombres es una realidad, al menos en el mundo industrializado: 5 años más en promedio, una mayor longevidad explicada por científicos por la diferencia en hábitos saludables o células más resistentes. Pero hay más…

Un estudio presentado en Current Biology involucra otro actor: la testosterona, de acuerdo con un estudio en hombres castrados. Estos viven más, ¿por qué?

La idea de que esa hormona sexual masculina afecta la duración de la vida no es nueva. Perros y otros animales castrados viven más que los que no lo están. Los estudios en humanos han sido poco concluyentes por lo difícil de su realización.

En 1969 un estudio en Kansas, reportó un artículo en Science Now, halló que los eunucos vivían en promedio 14 años más, pero en 1993 un estudio en niños castrados en Italia para preservar su voz, no halló nada relevante en cuanto a longevidad.

El biólogo Kyung-Jin Min, de Inha University en Incheon, Corea, se preguntó sobre la carencia de información al observar una drama televisivo sobre eunucos, que fueron comunes hasta finales del siglo 19: los empleaban para servir la corte real. Se les permitía casarse y adoptar niños castrados como hijos.

Un registro de eunucos, el Yang-Se-Gye-Bo, sobrevivió hasta nuestros días, con el registro de fechas de nacimiento y fallecimiento y otros detalles de 385 hombres castrados que vivieron entre la mitad del siglo 16 y mediados del siglo 19.

Fue así como con colegas del Instituto Nacional de Historia de Corea y la Universidad de Corea, comenzó a analizar la información. El equipo pudo identificar la historia de 81 eunucos y compararla con otros hombres no castrados de la misma época. Los eunucos vivieron en promedio 14 a 19 años más que los no castrados.

El grupo de los eunucos tuvo 3 centenarios entre los 81 verificados, un número alto considerando que en Japón es 1 en 3.500 y 1 en 4.400 en Estados Unidos.

Para evitar errores, verificaron una y otra vez la información.

El estudio no explica por qué viven más, pero provee una evidencia de que la testosterona, la gran diferencia entre castrados y no castrados, juega un rol, que también se vería en la diferencia de vida entre mujeres y hombres.

Más señales de la partícula de dios

Casi tres meses después de que científicos del Colisionador de Partículas del CERN en Ginebra revelaran señales del esquivo bosón Higgs, sus similares americanos revelaron idéntico hallazgo.

Una señal del bosón, esa pieza que falta en el rompecabezas del modelo estándar de la Física de partículas, fue detectada en los datos recogidos en el colisionador americano Tevatron, ahora en desuso.

El anuncio se hizo ayer en una conferencia en La Thuile, Italia y va en consonancia con lo revelado a fines de 2011 por los físicos del colisionador del CERN, el Large Hadron Collider por su nombre en inglés, por el que es más conocido.

Los científicos del Tevatron vieron un exceso de eventos producidos en las colisiones protón-antiprotón que pudieron haber sido ocasionados por un Higgs con masa entre 117 y 131 GeV. El resultado deja aún un pequeño margen para el azar.

“Estamos muy emocionados. Es muy interesante ver que hay un objeto que luce como el Higgs del modelo estándar”, dijo Dmitri Denisov, vocero del experimento.

El bosón Higgs ha sido llamado erróneamente la partícula de dios, en honor a un famoso libro sobre el tema, pues es fundamental para explicar la masa de otras partículas elementales. De confirmarse su existencia, que se espera se logre este año dado que se ha delimitado la región en la que se sitúa y se ha cuantificado su masa entre 124 y 126 Gigaelectronvoltios.

El bosón es la única partícula elemental del modelo estándar que no ha sido observada experimentalmente.

Se espera tener datos más precisos que eliminen la incertidumbre cuando este año vuelva a operar el LHC, que tendrá un incremento en su energía, para llegar a 4 TeV.

El LHC comenzará a trabajar este mes y los experimentos se extenderán hasta noviembre, luego de lo cual habrá un cese de actividades de unos 20 meses por asuntos técnicos, para comenzar a trabajar de nuevo con casi su máxima energía a fines de 2014 y para realizar experimentos desde 2015.

Foto del Tevatron en E.U.

Chivo hallaron en momia de hace 5.300 años

Lo que comió por última vez una persona hace 5.300 años fue visto por los científicos, de acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Archaelogical Science.

La última comida de Ötzi, el hombre de hielo, fue chivo, revelaron investigadores.

Ötzi fue hallado en los Alpes italianos en 1991 cuando el hielo que lo cubrió por miles de años se diluyó. El cadáver tenía una flecha en la espalda, lo que hace suponer que murió por ella, aunque no de manera inmediata.

Mediante imágenes radiológicas detalladas de la momia se puedo revelar su estómago por vez primera y mostrar que no murió con hambre. En la hora previa a su muerte, Ötzi comió abundaemente carne de chivo, de Ibex, según el equipo científico coordinado por Albert Zink, director del Institute for Mummies and the Iceman en Bolzano (Italia).

“Debía sentirse seguro en ese momento, pues de lo contrario no habría ingerido tal cantidad de comida”, dijo Zink.

Se deduce que comía carne de manera regular: hallaron tres cálculos renales, seña de que su dieta pudo haber sido rica en productos animales. Las rodillas, desgastadas, revelaron además que Ötzi era habitual caminante de los montes.

En vida fue un hombre de ojos cafés y cabello largo, que estaba en sus 40 cuando encontró la muerte y su estatura tenía el promedio de los habitantes de la Edad de Cobre. A su muerte se convirtió en una de las momias mejor preservadas del mundo gracias a que el hielo lo cubrió pronto. Tras su hallazgo por montañistas, fue llevado a un lugar con las condiciones apropiadas para evitar su descomposición.

Hasta ahora, los científicos se habían acercado a la última comida de Ötzi localizando y tomando muestras de su colon. Contenía residuos de varios alimentos, incluyendo carne de ciervo rojo así como vegetales y granos como un trigo de la región.

En 2005 el grupo de Zink tomó más detalladas imágenes de rayos X y tomografía computarizada de la momia. Las imágenes revelaron un órgano que se pensaba era parte del colon, pero que se reconoció como parte del estómago. Luego de morir, varios de los órganos del hombre de hielo se encogieron y movieron de sus sitios y nadie había reconocido el estómago porque se había movido hacia el abdomen superior.

En noviembre pasado, extrajeron algunos contenidos del estómago mediante una incisión en la pared abdominal. Los análisis preliminares del tejido revelaron que pertenecían a un ibex.