Conozca el animal con más puntería

No es broma: difícil encontrar un animal con mejor puntería que la cobra que escupe veneno, que va un paso delante de sus congéneres en eso de atacar sus presas o depredadores. Parece increíble, pero estas serpientes pueden dar en el ojo de una víctima a más de 1,5 metros de distancia, mientras se mueven, con una precisión del 90 por ciento.
¿Cómo lo hacen? Las cobras predicen dónde van a estar sus blancos en la mitad del tiempo que toma parpadear.
Bruce Young, d ela Universidad de Massachusetts en Lowell se paró detrás de un cobertor plástico y grabó el chorro de veneno de estas cobras en Sudáfrica, mientras apuntaban a sus ojos.
Curiosamente, las serpientes movían su cabeza justo antes de escupir el veneno. Guido Westhoff, de la Universidad de Bonn en Alemania, colega de Young, había observado ese movimiento, así que trabajaron juntos para averiguar qué podría significar.
Durante seis semanas, Young provocaba las serpientes moviendo su cabeza frente a ellas, recibiendo más de 100 chorros. Cuando analizaron los movimientos de Young, encontraron que 200 milisegundos antes de que las cobras escupieran, Young movía su cabeza, lo cual haría errar las cobras.
En un quinto de segundo antes de que moviera la cabeza, la mitad del tiempo que toma parpadear, la serpiente predecía dónde iba a estar la víctima, dedujeron los investigadores.
Durante esa fracción de tiempo, la serpiente también movía su cabeza en dirección al movimiento de los ojos a los que les apuntaba para guiar el veneno con precisión. También la movía ligeramente mientras lanzaba el chorro para ampliar el espacio con miras a un mejor chance de impactar los ojos.
Todo lo que necesitan, después de todo, es que sólo una fracción del veneno contacte la córnea, lo que deja fuera de acción al contrincante.
¿Será un ejemplo de inteligencia? Desconocido mundo animal.
El estudio fue publicado en el Journal of Experimental Biology.

Para que ahorre energía al caminar

Los pequeños detalles hacen las diferencias. Mientras la mayoría de los animales anda en sus dedos, los humanos lo hacen sobre… los talones.
Pero cuando de correr se trata, los dedos están de primeros sobre el piso.
Pues sí, caminar colocando primero los talones es una manera más eficiente de ahorrar energía, comprobaron los científicos Nadja Schilling y Christoph Anders de la Universidad de Jena en Alemania y Christopher Cunningham y David Carrier de la Universidad de Utah en Estados Unidos.
Mientras medían la cantidad de oxígeno consumida mientras un grupo de personas caminaba, se les pidió andar de tres modos diferentes: con el talón haciendo contacto de primero con el piso: con los dedos primero y el talón levemente levantado de manera que no tocaba el suelo; y con la punta de los dedos.
Se les pidió luego a los atletas repetir los experimentos mientras corrían con el talón apoyando primero y con el talón ligeramente levantado.
Encontraron que caminar con el talón levantado costaba un 53 por ciento más de energía que con el talón apoyando primero y apoyando sólo en los dedos era más costoso aún. Sin embargo, no hubo diferencias en al eficiencia de los atletas cuando corrían con el pie apoyando todo de una vez o con los dedos sólo.
Caminar apoyando el talón primero hace a los humanos mucho más eficientes. Una persona que camina gasta 70 por ciento menos energía que otra que corre al recorrer ambos la misma distancia. El informe fue publicado en el Journal of Experimental Biology.
Si eso quedó claro para los investigadores, ¿por qué es más eficiente apoyar primero los talones? Tras un análisis con los atletas involucrados, se comprobó que esa posición exige menos energía. Al apoyar primero el talón, permite transferir mayor cantidad de energía de un paso hacia el próximo, lo que aumenta la eficiencia, mientras que al apoyar todo el pie se reducen las fuerzas alrededor de los tobillos (generada por el empuje del piso contra el pie) y exige una respuesta muscular con el consiguiente consumo de energía.
Se explicaría así porqué los humanos en comparación con otros animales no son tan buenos para largas carreras, pero sí para largas caminatas, como las que les tocaba a los primeros ancestros en busca de alimento.