Por el olor se conoce la edad de una persona

Dime cómo hueles y te diré que edad tienes. Un estudio publicado en el journal Plos One revela que los humanos, como otros animales, son capaces de distinguir las personas jóvenes de las viejas solo… por el olor.

Los olores corporales portan un sinnúmero de señales sociales debido a su complejidad, incluyendo información que ayuda a seleccionar una pareja adecuada y reconocer a los familiares. Como existen evidencias de que los animales pueden diferenciar grupos de edad basados en el olfato y científicos del Monell Chemical Senses Center en Filadelfia (Estados Unidos) querían probar si en los humanos funcionaba igual.

Fue así como utilizaron parches colocados en las axilas de camisetas para recoger el olor corporal de mujeres y hombres que los usaron para dormir durante cinco noches consecutivas. Luego de que esas personas, divididas en grupos de jóvenes –20 a 30 años- , edad media de 45 a 55 y mayores de 75 a 95, se le pidió a un grupo de voluntarios jóvenes oler las camisetas y decir la edad de quien la usó, así como calificar el grado de olor desagradable.

Los participantes, mujeres y hombres, lograron discriminar entre los tres niveles de personas que usaron las camisetas y contrario a la percepción anecdótica de que los viejos huelen peor hallaron que el olor de ese grupo era menos desagradable que el de los otros dos.

“Como es el primer estudio que mide la capacidad de las personas de determinar la edad por el olor, nos centramos en una pregunta muy cerrada y mucho permanece por ser explorado”, escribieron los autores. Por ejemplo, los mecanismos biológicos que producen los diferentes olores.

Cáncer: cómo decirles a sus hijos

Si posee usted los genes que aumentan el riesgo de contraer cáncer de seno ¿se lo diría a sus hijos?

Los nuevos tiempos, de la mano de los increíbles desarrollos científicos, plantean inquietudes insospechadas.

Un estudio encontró que cuando los padres se someten a exámenes para detectar genes que predisponen al cáncer de seno, muchos de ellos están dispuestos a compartir la información con sus hijos, así sean muy jóvenes.

El estudio, publicado en el journal Cancer, reveló además que la mayoría de los papás piensan que sus hijos no se sentirán mal cuando conozcan los resultados.

Para los padres, una de las razones fundamentales para examinar genes cancerígenos hereditarios es entender mejor el riesgo que enfrentarán sus hijos. No obstante, muchos se enfrentan con la difícil decisión de si les dicen a sus hijos más pequeños y cuándo.

En el estudio, Angela Bradbury, del Fox Chase Cancer Center en Filadelfia y colegas entrevistaron 253 papás que tenían tests para mutaciones de dos genes comunes en cánceres de seno, BRCA1 y BRCA2, que pueden ser heredados. Todos tenían hijos menores de 25 al momento de los tests.

Los investigadores les preguntaron a los papás si les dirían a sus hijos sobre los resultados y si decían que sí, cómo creían que reaccionarían sus hijos.

Los exámenes genéticos revelaron que 29% de los padres tenían una mutación del gen BRCA que confieren un riesgo aumentado de desarrollar cáncer de seno. La mayoría de los papás en el estudio compartieron el resultado con al menos uno de sus hijos (334 de 505 hijos).

La mayoría era más dada a reportar los resultados a sus hijos mayores, pero cerca de la mitad de aquellos de 10 a 13 años y aún algunos más jóvenes, fueron informados de los resultados.

Los papás compartían más el resultado cuando no se poseía la mutación, en especial si se trataba de una hija.

¿Se lo diría usted a sus hijos? Se sabe que muchos comportamientos sobre la salud se adquieren en la niñez y la adolescencia y continúan en la edad adulta.

¿Crearía zozobra en sus hijos? ¿Lo asumirían bien en caso de un positivo?

De niñas a… objetos sexuales: pliegues de la moda

Que las mujeres son objetos sexuales. Una afirmación que tiene tanto de ancho como de largo. En eso, se afirma, las ha convertido la sociedad. Claro, no a todas, pero sí a muchas, comenzando por las más jóvenes. Y las niñas.

El consumismo exagerado, basado en prototipos de mujeres casi inexistentes, ha sido uno de los factores claves en la cosificación de la mujer. Y aunque puede haber quienes se sientan bien así, la discusión se ha mantenido vigente.

Una pregunta válida se puede hacer, dentro de las tantas posibles, sobre la influencia de un sector específico.

¿Están ayudando los diseñadores y fabricantes de moda y prendas a convertir a las niñas y jóvenes en objetos sexuales?

Un nuevo estudio reveló que más del 30 por ciento de las prendas para niñas y jóvenes disponibles en internet en Estados Unidos son sexys o sexualizantes.

No se hace necesario ir tan lejos en vista de la globalización. En nuestro medio las niñas, adolescentes y mujeres en sus 20 visten de una manera que podría llamarse provocativa, sin que signifique que hablamos de insinuación y menos de incitación. Pero que hoy hay más piel descubierta que antes o realce de ciertas formas, no cabe la duda, sin entrar a calificar si esto es bueno o malo. Hablemos sólo de que es la tendencia.

Volvamos al estudio de Samantha Goodin y Sarah Murnen, del Kenyon College. En su opinión, esa sexualización tiene serias implicaciones sobre cómo las jóvenes se evalúan a sí mismas según el modelo sexualizado de atracción física femenina. Las hace confrontar muy pronto en sus vidas el tema de la identidad sexual.

Los hallazgos serán publicados en el journal Sex Roles.

La teoría de la “objetificación”, las mujeres de las culturas occidentales son caracterizadas y tratadas como objetos de la mirada masculina. Esto deriva en el desarrollo de una auto-objetificación (hay que llamarlo de modo no muy castizo, tal vez), en las que las niñas y las mujeres interiorizan esos mensajes y ven sus cuerpos como objetos a ser evaluados de acuerdo con estándares estrechos, a menudo sexualizados, de la atracción

Teniendo en mente los efectos negativos de esa autocalificación, tales como la insatisfacción con el cuerpo, la depresión, la poca confianza y la baja autoestima, Goodin y su equipo analizaron el rol de la ropa de niñas en una posible influencia social que puede contribuir a la auto objetificación en niñas preadolescentes.

Examinaron la frecuencia y la naturaleza de la ropa sexualizante disponible para niñas (no adolescentes) en los sitios web de 15 tiendas populares en Estados Unidos. La ropa sexualizante revela o enfatiza una parte sexualizada del cuerpo, tiene características asociadas con ser sexy y/o porta mensajes sexualmente sugestivos. También miraron si las prendas tenían características infantiles, como cintas y otros.

De los 5.666 artículos estudiados en las tiendas, 69% tenía características infantiles solamente. Un 4% tenía sólo características sexualizadas y un 25% tenía ambas. La sexualización se da con más frecuencia en artículos que enfatizan una parte del cuerpo sexualizada, tales como camisetas y vestidos cortados de tal manera que hicieran más notorios los senos o pantalones muy decorados que llamaban la atención de las nalgas.

El tipo de tienda fue ligado al grado de sexualización, con tiendas para adolescentes o preadolescentes más dadas a exhibir ropa sexualizada comparadas con las tiendas para niños.

Para los autores “nuestro estudio presenta la categoría ambigua de ropa sexualizante de niñas. La co-ocurrencia de características sexuales e infantiles hacen que la sexualización esté presente en esas prendas. Padres confundidos pueden ser persuadidos a comprar una minifalda tipo leopardo si es de un rosado brillante. Claramente, lo sexual es visible en la disposición de los colores teñidos. Proponemos que las niñas que se visten de esta manera podrían contribuir a socializarse dentro del estrecho rol de la mujer sexualmente convertida en objeto”.

Un tema para pensar, aunque la ola de la moda es irresistible hoy.

Un modo sencillo para no morir

Simple: estaba haciendo ejercicio, jugaba un encuentro de fútbol y pum, cayó redondo al suelo y cuando fueron a reanimarlo ya no había anda que reanimar. Murió. ¡Pero si era tan joven!

El síndrome de la muerte súbita. Sí, síndrome que a veces se emplea cuando no hay a nada más que echarle la culpa.

Es un misterio para la ciencia porqué atletas jóvenes, en especial los hombres, comienzan a experimentar una arritmia inusual del corazón. Con el ejercicio fuerte, el corazón deja de palpitar y la persona muere.

Un examen para ver si alguien tiene ese riesgo es muy costoso. Pero a veces lo costoso y difícil se vuelve simple. Sami Viskin, de Tel Aviv University desarrolló un test nuevo que ya utilizan médicos y que ha salvado vidas.

La prueba Viskin se basa en el descubrimiento del investigador de que anormalidades casi imperceptibles entre los pacientes normales y aquellos con riesgo podrían hacerse más visibles mediante un examen simple al lado de la cama que requiere que la persona se levante de prisa. Cuando se para, aquellos con riesgo experimentarán una diferencia medible en una porción de los laditos de su corazón llamada intervalo QT. Esa diferencia puede ser detectada con un electrocardiograma.

El estudio apareció publicado en el reciente número del Journal of the American College of Cardiology.

“Los métodos actuales de exámenes no tienen valor terapéutico real, dado que muy pocas personas que experimentan arritmias, un 20 por ciento de la población, morirán de muerte súbita”, dijo Viskin.

“Es más: existe tal traslape entre lo que es normal y lo que es anormal en un electrocardiograma que necesitamos parámetros adicionales de evaluación. Esta prueba, cuando se practica en personas con síntomas fuertes, puede darnos una mejor medición para comparar aquellos en riesgo de muerte súbita de quienes de otro modo vivirían una vida saludable”.

Ir de compras alargaría la vida

Ir de compras con regularidad puede que le deje vacíos los bolsillos, pero le regale algo: una vida más prolongada.

Bueno, esto en el caso de los hombres adultos, de acuerdo con un estudio con población taiwanesa, se reportó en el Journal of Epidemiology and Community health.

¿Cómo es el asunto? Durante la encuesta de nutrición y salud de 1999-2000, 1850 de 65 o más años respondieron si iban de compras, en un rango de nunca a todos los días.

Tras validad factores como la capacidad física e intelectual, la edad, género, educación, estilo de vida y situación financiera entre otros, se analizó cómo vivieron los participantes de 1999 a 2008.

Cerca de la mitad, 48 por ciento, nunca o casi nunca compraban durante la semana y cerca de uno de cada cuatro dos o cuatro veces por semana. Un 17 por ciento lo hacía cada día y el resto una vez por semana.

Casi dos tercios de quienes respondieron tenían menos de 75 años y casi la mitad eran hombres (54 por ciento). La mayoría tenía un estilo de vida sano y tres de cuatro estaban bien en lo económico.

Aquellos que iban de compras más de una vez a la semana tendían a ser los más jóvenes del espectro y hombres. También tendían a ser fumadores y bebedores, tener mejor salud física y mental, ejercitarse regularmente y tenía compañía para la cena.

Los investigadores encontraron que quienes compraban a diario eran un 25 por ciento menos probable que murieran, un 28 por ciento si eran hombres.

Para los autores, ir de compras puede significar alimentarse mejor y tener una dieta más sana. Ahora, comprar con frecuencia en los adultos mayores no sólo se refiere a comprar físicamente sino a buscar compañía o ejercitarse, lo que es más fácil de hacer que el ejercicio formal que requiere motivación.

Por todo eso, parece que viven más.