¿Qué beneficia más: la naranja o su jugo?

Cortesía JAFC

La pregunta no es tonta: ¿qué es mejor: comerse una naranja o beber su jugo?

Un estudio publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry encontró ciertos beneficios del jugo, aunque deja en claro que la respuesta no es fácil.

En contra del jugo juega la cantidad de azúcar que por lo general se le agrega, pero tiene una ventaja en la absorción de ciertos elementos, encontró la investigación encabezada por Ralf Schweiggert y Julian Aschoff.

El estudio consideró el jugo de naranja pasteurizado.

Las naranjas contienen nutrientes como carotenoides y flavonoides que entre otros beneficios pueden ayudar a personas a disminuir el riesgo de ciertos tipos de cáncer y de enfermedad cardiovascular. No obstante, muchos prefieren tomar el jugo a comerse la fruta.

Los investigadores encontraron que el jugo de naranja pasteurizado disminuye un poco los niveles de carotenoides y de vitamina C, pero al mismo tiempo, mejora de manera sustancial la bioaccesibilidad de estos dos componentes, o sea cuánto puede absorber el cuerpo.

Explicaron que contrario a la creencia popular, aunque el jugo procesado corta de manera dramática los flavonoides, los que quedan son más bioaccesibles que los que están en la fruta.

El perfil de los carotenoides de la naranja ha sido calificado como uno de los más complejos en frutas, siendo objeto de muchas investigaciones. Estos son pigmentos orgánicos con propiedades antioxidantes.

Los flavonoides son metabolitos secundarios de las plantas y han adquirido notoriedad médica por sus beneficios antimicrobianos y anticancerígenos.

El jugo de naranja es el preferido en muchas regiones del planeta, incluidos Europa y Estados Unidos.

Revierten parálisis en micos

Si se rompió la comunicación entre el cerebro y la mano ¿cómo restablecerla?

El sueño de toda persona paralizada, volver a mover sus miembros, podría estar un paso más cerca.

Científicos presentaron en Nature una manera de recuperar el movimiento restableciendo las conexiones rotas tras una lesión en la columna. El procedimiento resultó exitoso en simios.

Los científicos implantaron electrodos en un centro de control del movimiento en el cerebro, conectándolos con electrodos unidos a los músculos del brazo.

El avance se vale de dos logros de los últimos años: las prótesis desarrolladas para que una persona pueda controlar con la mente el cursor de un computador o manipular un brazo robótico, implantes aún en experimentación; y las prótesis que se valen del movimiento residual del hombro para estimular los músculos del brazo permitiendo asir objetos con la mano.

En el nuevo desarrollo, Lee Miller, de Northwestern University Feinberg School of Medicine en Chicago, Illinois, y colegas, implantaron redes de electrodos en la corteza motriz primaria de dos simios. Es la región cerebral que imparte órdenes de movimiento a los músculos del cuerpo, permitiéndoles registrar la actividad de cerca de 100 neuronas en ese punto.

En otra cirugía, se implantaron hasta 5 electrodos en tres músculos del brazo usados para agarrar objetos con la mano. Al grabar simultáneamente los electrodos en cerebro y músculos cuando los monos cogían objetos, se desarrollaron algoritmos computarizados de descodificación que predecían cómo las señales del cerebro se traducían en actividad eléctrica en cada uno de los tres músculos. Luego se esperaba demostrar que los algoritmos podían interpretar órdenes del cerebro en un mico paralizado y entregar el estímulo adecuado a los músculos para provocar el movimiento deseado.

Para eso, inyectaron una droga que bloquea los nervios para paralizar temporalmente una mano y el brazo de los simios. Estos no podían hacer una tarea simple ya aprendida, coger una pelota y meterla por un tubo para obtener un jugo como recompensa. Cuando se encendió la neuroprótesis, lo pudieron hacer con éxito el 80% de las veces.

Se espera que funcione en humanos. No hay impedimentos técnicos para hacer ensayos, pero recibir la aprobación y reclutar voluntarios tardará unos años, dijo Miller.

De todas maneras, la parálisis inducida en los simios no es idéntica a la que sufre una persona paralizada de verdad, que exige activar muchos músculos más. Es la duda que tendrá que ser resuelta en los ensayos.

Dibujo cortesía Nature

La remolacha hace ciclistas campeones

Los ciclistas colombianos de hace años comían panela para recargar energías en las duras pruebas. Hoy hay toda clase de alimentos para mejorar el rendimiento y no desfallecer en el intento de ganar una etapa del Tour de Francia.

A veces las diferencias son tan cerradas, 20 o 30 segundos luego de casi 100 horas de competencia. Por eso hay que tratar de sacar provecho de cualquier arma legal.

Y acá el último invento: si quiere ganar, remolacha debe comer.

El jugo de este tubérculo como que tiene sus ventajas. Una investigación de la Universidad de Exeter publicada en el journal Medicine and Science Sports and Exercise mostró que beber jugo de remolacha les permite a los ciclistas reducir el tiempo en el cual deben correr una distancia dada.

En un estudio, nueve ciclistas de nivel competitivo compitieron en trials de 4 kilómetros y 16,1 kilómetro. Cada uno hizo cada trial dos veces. Cada vez bebían antes de la prueba medio litro de jugo y en otra ocasión el jugo carecía de nitrato, que le fue retirado.

Los investigadores midieron los niveles de oxígeno consumido durante el ejercicio para asegurarse que los ciclistas se exigieran al máximo.

Los resultados mostraron que cuando consumían el jugo normal tenían más energía, medida en watts para el mismo nivel de esfuerzo, sugiriendo que sus músculos y su sistema cardiovascular estaban más eficientes.

En promedio recorrían los 4 kilómetros en 11 segundos menos y los 16,1 en 45 segundos menos.

Para el profesor Andrew Jones eso es una diferencia real en una competencia con márgenes estrechos entre los competidores.

El juego de remolacha es fuente alta de nitratos, que se cree son los responsables del mejor desempeño.

Lo natural no significa seguridad

Cada vez aumenta más la cantidad de gente que se vuelca hacia los remedios basados en plantas y hierbas para controlar afecciones crónicas o favorecer su salud.
Sin embargo, muchos suplementos populares hoy, como la hierba de San Juan o hipericina, el gingko biloba y el jugo de ajo o hasta de toronja, pueden conllevar graves riesgos para quienes toman medicamentos para enfermedades cardíacas, según una revisión en la edición de la revista del Colegio Americano de Cardiología.
Para los autores el consumo de estos productos es preocupante, sobre todo entre los ancianos, quienes normalmente presentan co-morbilidades, toman varios medicamentos y ya están expuestos a más riesgo de sangrado.
Como estos productos parecen ‘naturales, mucha gente desarrolla un falso sentido de seguridad frente a ellos”, comenta Arshad Jahangir, cardiólogo de Mayo Clinic en Arizona y autor experto del estudio.
Solo en Estados Unidos, más de 15 millones de personas informan que consumen remedios herbarios o altas dosis de vitaminas.
Olvidan que… lo natural no siempre es seguro.
Todo componente consumido ejerce algún efecto sobre el organismo. Por eso los toman, pero también puede haber interacción con los medicamentos empleados para tratar enfermedades cardíacas, ya sea disminuyendo su eficacia o aumentando su potencia, cosa que puede derivar en un sangrado o en mayor riesgo de arritmias cardíacas graves.
“Se puede ver el efecto de la interacción entre productos herbarios y fármacos en análisis de la coagulación sanguínea, enzimas hepáticas y, con ciertos medicamentos, en el electrocardiograma”, explica Jahangir.
Una de las principales preocupaciones es que los pacientes no avisan oportunamente que consumen productos herbarios y los proveedores de atención médica tal vez no siempre lo preguntan. Además, debido al trato como alimentos de los productos herbarios, no están sujetos al mismo escrutinio y regulaciones que los medicamentos normales.
“Cuando los pacientes no están satisfechos con la atención médica actual, muchos se vuelcan hacia los productos herbarios bajo la creencia de que pueden ayudarlos a controlar afecciones crónicas o mejorar su salud y evitar futuras enfermedades. En realidad, los pacientes están dispuestos a gastar de su propio bolsillo casi lo mismo o más en remedios herbarios que en la atención médica normal.
Dos encuestas a nivel nacional realizadas en 1990 y 1997 descubrieron que la cantidad de consultas a proveedores de atención complementaria y alternativa aumentó de 427 millones a 629 millones, mientras que la cantidad de consultas a médicos de atención primaria permaneció básicamente igual.
Algunos ejemplos de productos herbarios y sus efectos adversos sobre el control de enfermedades cardíacas son los siguientes:
La hierba de San Juan o hipericina, que se usa para tratar la depresión, ansiedad y trastornos del sueño, entre otros problemas, disminuye la eficacia de los medicamentos y contribuye así a la recurrencia de arritmias, hipertensión o aumento en los niveles de colesterol y riesgo de futuros problemas cardíacos.
La ginkgo biloba, que supuestamente mejora la circulación o agudiza la mente, aumenta el riesgo de sangrado en quienes toman warfarina o aspirina.
El ajo, que supuestamente favorece el sistema inmunológico y generalmente se usa por sus propiedades para bajar el colesterol y presión sanguínea, también puede aumentar el riesgo de sangrado entre quienes toman warfarina.
Si bien estos productos herbarios se han utilizado durante siglos, mucho antes de que existieran medicamentos cardiovasculares, y si bien pueden ofrecer ventajas, también es necesario estudiarlos científicamente para definir mejor su utilidad e identificar sus posibles daños al tomarlos conjuntamente con medicamentos de beneficio comprobado para pacientes con enfermedades cardiovasculares.

Échele bebidas calientes

Gripe. Cuando uno contrae la gripe o también la influenza, uno de los primeros consejos que escucha es: ingiera mucho líquido.
Pues bien, ese consejo viene adicionado ahora: tome líquido caliente. Un estudio conducido en el Centro del Resfriado Común en Cardiff University, encontró que una bebida caliente o un estimulante jugo pueden proveer alivio inmediato y sostenido para síntomas como la nariz chorreante, la tos, el dolor de garganta, el escalofrío y el cansancio.
El estudio fue publicado en Rhinology y en él se comparó el efecto del jugo comercial de manzana y el de la grosella negra, servidos a calientes o a temperatura ambiente. Los efectos de la bebida calientes fueron sentidos.
Ron Eccles, director del centro, alentó a la gente a beber algo caliente para aliviar los síntomas del resfriado o de la influenza.