Mis 10 noticias científicas de la semana (28-2)

1. La familia más grande del planeta

Al analizar datos de la red de historia familiar MyHeritage, el biólogo Yaniv Erlich, del MIT, y colegas construyeron el más grande árbol genealógico hasta el momento: contiene 13 millones de individuos desde el siglo 15. Un trabajo que explica patrones de bienestar y de inmigración y que podrá ser usado entre otros asuntos para determinar ciertas características de las personas. El estudio fue presentado en la reunión de la American Society of Human Genetics.

2. ¿Vegetativo? No, callado

Un paciente en estado vegetativo incapaz de moverse y hablar mostró signos de estar atento, lo que no había sido detectado antes de acuerdo con un estudio en el journal Neuroimage: clinical. El paciente pudo enfocarse en palabras señaladas por los investigadores, tal como lo hace un individuo sano, reportaron los científicos. Esto sugiere que otros pacientes en ese estado podrían estar atentos a los sonidos del mundo exterior.

3. Tramposos a ratos

Nuestra capacidad para mantener el control y evitar hacer trampas o actuar con deshonestidad se va diluyendo a lo largo del día, de acuerdo con un estudio publicado en Psychological Science. En las mañanas se tiene un sentimiento moral mucho más fuerte reveló la investigación, pero quien tiene tendencia a ser deshonesto lo es en cualquier momento del día.

4. Ojos para invidentes

Científicos desarrollaron unas gafas inteligentes que resuelven el problema de la movilidad de personas con visión limitada, unos lentes que les ayudan a ver con imágenes simples y la descripción de señales y objetos cercanos. Fueron inventadas por Stephen Kicks, de la Universidad de Oxford. Por ello recibió un premio organizado por The Royal Society, dinero que invertirá en mejorar el invento y llevarlo a un precio menor para quienes lo necesiten.

5. Conectados a las serpientes

Al registrar actividad neuronal en la región pulvinar, área del cerebro involucrada en el procesamiento visual, Lynne Isbell y colegas de la Universidad de California en Davis hallaron evidencia que sugiere que ciertas neuronas en los macacos japoneses (Macaca fuscata) responden selectivamente a imágenes de serpientes. El hallazgo fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, lo que sugiere un a especie de teoría de selección en respuesta a los depredadores. ¿Venimos predispuestas hacia las serpientes?

6. Cómo movéis la cola

Aunque podría pensarse que una cola que mueve el perro es un movimiento cualquiera, estos distinguen en otro perro cuando la mueve a la izquierda o a la derecha, lo que revela que como los humanos tienen cerebro organizado asimétricamente según estudio publicado en Current Biology. Al mirar perros que la movían a la izquierda, se muestran más ansiosos, que cuando la agitan a la derecha.

7. Los genes del frío

Los siberianos deben usar genes para calentarse. Un estudio de Alexia Cardona de la Universidad de Cambridge halló una rápida evolución genética de solo 24.000 años desde que ese pueblo se asentó en esa fría región. Los candidatos a genes del calentamiento son unos involucrados en el metabolismo de la carne. Muchos de ellos comen carne más que todo, por lo que los genes que ayudan a convertir la grasa animal son importantes para generar calor.

8. Nada que se deja ver

Físicos revelaron que sus primeros 85 días el experimento LUX, que utiliza xenón como medio, no pudo detectar ninguna partícula de materia oscura, ese componente del universo que constituye el 27% de este. En 2014 correrán el experimento durante un año a la espera de tener mejores resultados. La materia oscura es la que mantiene unidas las galaxias y se cree que cientos de millones de partículas de esta nos atraviesan cada segundo, pues no interactúa con la materia ordinaria.

9. Un mellizo tostado

A 400 años luz, astrónomos detectaron el planeta más parecido a la Tierra hallado hasta ahora, Kepler-78b. Es del mismo tamaño y rocoso, pero reside tan cerca de su estrella que debe ser un verdadero horno. El planeta da la vuelta a su sol cada 8,5 horas. Hallado por el averiado observatorio espacial Kepler, sugiere que puede haber muchísimos planetas como el nuestro.

10. Tendrá un buen fin

Hay una nube, llamada la nube de Smith que tiene hacia la Vía Láctea, con la que colisionará en unos 30 millones de años. Un estudio en The Astrophysical Journal sugiere la existencia de un campo magnético que la protegerá. Esa nube trae material que alimentará la formación de otras estrellas en la galaxia. Se mueve a una velocidad de más de 220 kilómetros por segundo.

Sí hay otras Tierras por allá

Dibujo cortesía CfA

Ahora son dos que me parecen uno… astrónomos encontraron el primer planeta rocoso del tamaño de la Tierra, Kepler-78b, aunque con una pequeña diferencia: vive muy cerca de su estrella madre y su año solo dura 8,5 horas, por lo que debe ser un verdadero infierno y se estima que, en términos astronómicos, no durará mucho: será consumido.

Los resultados del hallazgo fueron publicados en Nature y significan que puede haber muchísimas Tierras en otros soles.

Para los científicos del programa Kepler, el observatorio de planetas que se averió hace pocos meses pero que es el que más exoplanetas detectó, es parecido a otro que había sido encontrado. Kepler-10b, aunque menor e igual a la Tierra.

“La familia de exoplanetas de Kepler crece”, expresó Natalia Batalha, científica de Kepler y quien dirigió el hallazgo de Kepler-10b.

Para el hallazgo, dos grupos independientes de astrónomos usaron telescopios en la Tierra para caracterizar y confirmar la existencia de Kepler-78b. Para determinar su masa, emplearon el método de velocidad radial con el que midieron cuál era la influencia del planeta en la estrella. El Kepler determina el radio por la cantidad de luz bloqueada cuando pasa delante de su sol.

Varios planetas del tamaño de la Tierra se han encontrado, pero este es el primero, según los autores, al que se le midió tanto la masa como el tamaño. Con esa información se puede calcular la densidad y determinar de qué está hecho.

Kepler-78b es 1,2 veces el tamaño de la Tierra y 1,7 más masivo, con una densidad similar a la de nuestro planeta. Esto sugiere que está hecho de roca y hierro. Su estrella es algo más pequeña y menos masiva que el Sol y se halla a unos 400 años luz hacia la constelación del Cisne.

Y es parte de un nuevo grupo de planetas revelado por Kepler: esos que dan una vuelta a su estrella en menos de 12 horas y que por lo general son pequeños.

Kepler estudió una pequeña región del espacio hacia esa constelación, analizando unas 150.000 estrellas.

Ahora, confirmado que sí existen planetas rocosos del tamaño de la Tierra el objetivo es claro: una Tierra en zona de habitabilidad.

Un planeta donde se duerme todo el año

Imagen Cristina Sanches

Mientras usted duerme, en ese planeta pasó un año. Si uno viviera allá se pasaría todo un año durmiendo y dos años despiertos.

Científicos estudiaron un pequeño planeta del tamaño de la Tierra a 700 años luz, Kepler 78b, que gira alrededor de su estrella en solo 8,5 horas. Por eso está muy cerca de ella, a solo 3 radios estelares, y se estima que su superficie puede tener una temperatura de unos 3.000 grados centígrados, un ambiente de lava derretida: sí, un océano de lava. Claro que dependiendo de las otras características no precisadas aún.

Pero lo que resultó más espectacular fue que se pudo detectar la luz emitida directamente por el planeta, la primera vez que se logra para un cuerpo tan pequeño.

Esa luz debe proporcionar información para conocer más acerca de la composición de la superficie y sus propiedades reflectivas.

El estudio fue publicado en The Astrophysical Journal.

Kepler 78b está tan cerca a su estrella que los científicos esperan medir su influencia gravitacional sobre la estrella, una información que puede ayudar a medir la masa del planeta, que podría convertirlo en el primer planeta del tamaño de la Tierra por fuera del Sistema Solar con masa conocida.

Al tiempo, varios miembros del grupo con otros astrónomos, publicaron en Astrophysical Journal Letters datos del planeta KOI 1843.03 que tiene incluso un año más corto: de apenas 4,2 horas, lo que indica que está tan cerca a su estrella que para sobrevivir a las fuerzas que lo despedazarían, debe ser de hierro.

Cosas raras de la jauría planetaria.