Peces van a la sala de masajes

No debe ser fácil la vida para los peces del coral, que pese al idílico paisaje a la luz de los humanos, deben lidiar con el estrés del lugar. ¿Qué tal un masaje?

El pez cirujano Ctenochaetus striatus se valen del lábrido limpiador (Labroides dimidiatus) para remover sus parásitos y la piel muerta, lo cual ha sido documentado de tiempo atrás.

Marta Soares, del ISPA University Institute en Lisboa (Portugal) notó además que estos aseadores naturales ofrecen un servicio adicional: pueden aplacar al agitado pez cirujano frotándole hacia delante y atrás las aletas pélvica y pectoral.

Soares y su grupo analizaron si se trataba de una interacción social o de un masaje que en verdad mantenía tranquilo al cirujano. “Sabemos que los peces experimentan dolor. Quizás también experimentan placer”, dijo la investigadora.

Para investigarlo estudiaron dos grupos de ocho peces cirujanos confinados en baldes durante un periodo corto para simular el estrés de su medio -depredación, conflictos con los limpiadores o competencia por alimentos. Los introdujeron con simuladores de peces: uno quieto y otro que se movía adelante y atrás.

Todos se acercaron al modelo de pez, pero en el tanque en el cual estaba el que se movía, los peces se colocaban debajo y obtenían un masaje del lomo. Estos peces se mostraban más relajados según se midió la hormona cortisol, que se libera en respuesta al estrés.

Todd Anderson, biólogo de la Universidad de California en San Diego, se mostró sorprendido al ser consultado por New Scientist sobre la disminución del estrés por el contacto, pues por lo general este lo eleva en vez de disminuirlo.

Pero, aceptó, este contacto lo inicia el pez-cliente por una relación benéfica que incluye la remoción de parásitos.

Para Soares, quizás el pez recurre al masaje por las mismas razones que una persona. ¡Relax!