Las 10 noticias científicas de la semana

Domesticación de plantas. Wikipedia Commons

1. La agricultura alteró nuestros genes

La revolución genética agrícola. Y no tiene que ver con nuevos cultivos ni semillas modificadas. No. Un análisis genómico mostró genes humanos específicos que cambiaron durante y luego de la transición en Europa de una vida de cazadores errantes a agricultores hace 8.500 años. Sí, genes asociados con la estatura, la inmunidad, la digestión de la lactosa, la claridad de la piel, el color azul de los ojos y el riesgo de enfermedad celiaca. El estudio apareció en Nature.

2. De cómo mata la soledad

La soledad enferma y… mata. De hace tiempo se sabe que los adultos mayores que se sienten solos tienen mayor riesgo de muerte, incrementando 14% el riesgo de morir prematuramente. Ahora científicos detectaron que la soledad activa respuestas fisiológicas que pueden enfermarnos. El estudio apareció en Proceedings of the National Academy of Sciences. La soledad conduce a señales de estrés que en últimas pueden afectar la producción de glóbulos blancos.

3. Me equivoqué de cabeza

Gusanos con cabezas y cerebros cambiados. Sí, es la novedad que presentaron biólogos de la Universidad Tufts: desarrollaron una especie de platelmintos con cabezas y cerebros de otras especies, un trabajo que muestra circuitos fisiológicos como una nueva clase de epigenética (información por fuera de la secuencia genómica) que determina la anatomía a gran escala. El hallazgo de que la forma de la cabeza no está ligada al genoma sino que puede ser controlada manipulando sinapsis eléctricas en el cuerpo sugiere que las diferencias en especies podría ser determinada en parte por la actividad de redes bioeléctricas. El estudio apareció en el International Journal of Molecular Sciences.

4. Corazón reventado

La cardiomiopatía ventricular arritmogénica es la condición del corazón más común que puede producir muerte súbita durante el ejercicio. Investigadores encontraron en ratones una versión mutada de la desmoplaquina, una proteína que ayuda a mantener la estructura del corazón, que durante el ejercicio afecta las paredes de ese órgano llevando a un desarrollo temprano de esa cardiomiopatía. Un hallazgo presentado en el American Journal of Physiology que muestra la necesidad de detectar personas con esa mutación para tener un entrenamiento adecuado.

5. Estoy repleto

¿Le sucede? ¿No le cabe una cucharada más de comida? Tal vez las bacterias intestinales le estén enviando un mensaje. Un estudio sugiere que 20 minutos después de haber comido esas bacterias producen unas proteínas que pueden suprimir el deseo de comer en los animales. Al ser inyectadas en ratones, las proteínas actúan en el cerebro reduciendo el apetito. Es decir, las bacterias pueden ayudar a controlar cuándo y cuánto comer. La investigación apareció en Cell Metabolism.

6. Una increíble inteligencia colectiva

Científicos reportaron que los puentes que forman hormigas unidas de la especie Eciton hamatum son más sofisticados de lo que se creía. Es un ensamblaje que hacen automáticamente en una expresión de inteligencia colectiva. Estas hormigas, temidas en la selva, no conocen de obstáculos y si en el camino se presenta un obstáculo, forman un puente de muchos individuos unidos para sortearlo en una muestra de conducta compleja. El estudio apareció en Proceedings of the National Academy of Sciences.

7. Un anillo a la medida

Fobos se deshizo… esa será noticia esperada por la humanidad, si existiese entonces, en unos 10 a 20 millones de años. Sí, la mayor de las lunas de Marte pierde altura y en un momento dado el planeta causará su pulverización, esperando los astrónomos que el planeta rojo quede con un anillo, tal como otros planetas del Sistema Solar. Eso publicaron en un artículo en Nature Geoscience. El anillo perduraría entre 1 y 100 millones de años.

8. Calientitos

2015 pasará a la historia, por corto tiempo, como el año más caliente en 135 años de registro, en el que además se sobrepasó un límite psicológico: la temperatura parece que será 1°C más alta que la que tenía el planeta en la era preindustrial, reveló la Organización Meteorológica Mundial, que también reportó que el actual quinquenio ha sido el más caliente en ese periodo. Hasta ahora 2014 ha sido el más caliente y se cree que 2016 desbancaría a 2015.

9. Mosquitos antimalaria

mediante una técnica de edición de de genes científicos crearon mosquitos capaces de introducir genes que bloquean la malaria, eliminando la capacidad de estos insectos de transmitir la enfermedad a humanos, un esfuerzo más en la lucha contra ese mal. Los científicos insertaron un elemento de ADN en la línea germinal de Anopheles stephensi que derivaron en el gen que previno que no se transmitiera al 99,5% de los descendientes. El avance requiere ser confirmado en futuros estudios. Fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

10. Inmunoterapia que sirve

En una nueva forma de inmunoterapia contra la diabetes tipo 1, los pacientes no experimentaron reacciones adversas serias luego de recibir infusiones de al menos 2.600 millones de células seleccionadas especialmente para proteger la capacidad del cuerpo de producir insulina. El avance fue publicado en Science Translational Medicine. Las células fueron detectadas incluso un año después, mostrando la durabilidad del tratamiento.

Secuencian al hombre de hielo

Una persona que murió sola hace 5.300 años en Los Alpes, el hombre de hielo, se convirtió en una de las más antiguas cuyo genoma ha sido descifrado.

Ötzi fue descubierto hace 20 años cerca de la frontera austriaco-italiana tras el deshielo de un glaciar, convirtiéndose desde entonces en uno de los cuerpos más estudiados por la ciencia.

Ante de morir desangrado por una flecha que se le clavó en la espalda, Ötzi había cenado con carne de ibex. Algunos análisis dicen que sufría de aterosclerosis y tenía caries además, fuera de que portaba unas misteriosas marcas o tatuajes.

En 2008 fue secuenciado su genoma mitocondrial, sugiriendo el resultado que su linaje materno es similar al de los actuales centroeuropeos, pero se hallaron a la vez mutaciones no encontradas en las poblaciones actuales.

Albert Zink, del Instituto de Momias en Bolzano y su equipo secuenciaron 3 millones de pares de bases del genoma nuclear del hueso de la cadera, secuencia que cubre más del 90% del genoma de este hombre de hielo.

La intención del grupo es secuenciar también el ADN estomacal para conocer los microbios que lo colonizaron. Se espera conocer además las variaciones genéticas ligadas a enfermedades en los humanos modernos, en particular la aterosclerosis

Ötzi, como muchos europeos del sur, carecía de las nutaciones que le habrían ayudado a descompone la lactosa. Tal parece que poseía cabello y ojos cafés.

El hombre de hielo que vino del pasado a contar su historia sin hablar ni una palabra.

Imagen cortesía Nature

Lechudos: ¿cuándo nos tomamos la lechita?

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Alimenticia, intolerada por unos, la leche forma parte de la dieta actual. Pero, se ha preguntado cuándo comenzó el hombre a tomarla sin que le causara molestias?
Pues bien, un estudio publicado en Plos Computational Biology y ldierado por científicos del University College London, estableció que la capacidad de digerir la lactosa, ese dulce de la leche que enferma a muchos, evolucionó en comunidades lecheras de Europa Central hace unos 7.500 años y no en el norte europeo, como se pensaba.
Es más, los científicos situaron el avance dietario en una región entre los Balcanes centrales y Europa central.
Se había creído que la selección natural había favorecido los consumidores de leche más al norte, dada su gran necesidad de vitamina D en su dieta: la gente en la mayor parte del mundo elabora su vitamina D cuando la luz solar toca su piel, pero en las latitudes más septentrionales no hay suficiente luz solar durante la mayor parte del año.
El modelo empleado integró datos genéticos y arqueológicos usando nuevos desarrollos estadísticos.
Y vean qué curiosidad: el profesor Mark Thomas, de aquella universidad londinense, explicó que “la mayoría de los adultos en todo el mundo no producen la enzima lactasa y por eso son incapaces de digerir la lactosa de la leche. Sin embargo, la mayoría de los europeos producen lactosa durante toda su vida, una característica conocida como persistencia de la lactosa. En Europa, una sola modificación genética ha sido asociada con esa persistencia y parece haberle dado a las personas una gran ventaja para la supervivencia. Dado que el consumo de leche fresca por los adultos sólo fue posible tras la domesticación de los animales, es probable que esa persistencia haya co-evolucionado con la práctica cultural de la lechería, aunque no se sabía cuándo había surgido o qué había llevado a su rápida expansión”.