Escribir sobre valores personales ayudaría a bajar peso

Perder peso no parecería ser solo asunto de ejercicio. No. Un estudio aparecido en Psychological Science reveló que las mujeres que escribieron sus valores más importantes, como relaciones, música o religión, perdieron más peso en los meses siguientes que quienes no se tomaron ese trabajo.

“Necesitamos la necesidad de sentirnos íntegros”, explica Christine Logel, de la Universidad de Waterloo, quien participó en el estudio junto a Geoffrey L. Cohen de Stanford University.

Cuando amenaza el sentimiento de que uno es una persona buena, como perder un examen o pelear con un amigo “podemos mantener esa auto-integridad recordándonos a nosotros mismos cuánto amamos nuestros hijos, por ejemplo”.

Para su estudio, los científicos reclutaron 45 mujeres universitarias con índice de masa corporal de 23 o más. De 18,5 a 24,9 se considera normal; un 58% de las mujeres son obesas o con sobrepeso.

Cada una fue pesada y se le entregó una lsita de valores importantes, como creatividad, política, música y relaciones con amigos y familiares. Cada una los clasificó según la importancia que tenían para ella. A la mitad se le dijo luego que escribiera en 15 minutos sobre el valor que consideraba más importante. A la otra mitad se le dijo que escribiera sobre porqué un valor en su lista clasificado bajo podía ser importante para alguien más.

Las mujeres volvieron al mes y a los 4 meses para ser pesadas. Aquellas que escribieron sobre el valor más importante, perdieron en promedio 3,41 libras, mientras que las del grupo de control habían ganado en promedio 2,76 libras, un patrón de ganancia de peso común en universitarios.

“Cómo nos sentimos con nosotros mismos puede tener un gran efecto”, expresa Logel. Quizás cuando esas mujeres llegaron a casa y pensaron sobre el valor importante que sobre el que escribieron, comieron menos para sentirse mejor. Al día siguiente pudo ser igual.

Distintos estudios, según un boletín de prensa referente a la investigación, pueden tener un gran efecto sobre situaciones donde la gente siente una amenaza a su integridad.

No se sabe si lo hallado podría ser válido para cualquier persona, dijeron los investigadores.

Comidas que engordan o… adelgazan: esas papas de más

Si quiere ensanchar su cintura y que su estómago sobresalga por encima del cinturón, coma papas fritas, tome gaseosas y dése otros placeres que se pagan en libras y kilos.

Científicos midieron cuántas libras se ganan con diversos alimentos y cuántas se pierden con otros y hallaron cosas sorprendentes.

Para perder peso tome yogurt, coma frutas y nueces y vegetales.

El reporte apareció en el New England Journal of Medicine.

“La sabiduría popular recomienda que todo con moderación, enfocada en las calorías consumidas antes que en la calidad de lo que es consumido”, recordó Dariush Mozaffarian, coautor del estudio y cardiólogo en Harvard Medical School and Brigham and Women’s Hospital en Boston. “Nuestros resultados demuestran que la calidad de la dieta -los tipos de comidas y bebidas que uno consume- están fuertemente relacionados con el peso que ganamos.

Vayamos al grano. O al corazón de la barriga.

Con sus colegas, combinaron datos de tres encuestas de larga duración entre 1986 y 2006 que incluían más de 22.000 hombres y casi 100.000 mujeres. La información del peso, la dieta y el estilo de vida recogida en las encuestas permitió calcular el efecto de alimentos específicos.

Ninguno de los participantes era obeso ni tenía algún problema médico serio y no se le pidió seguir una dieta.

Los investigadores monitorearon toda ganancia o pérdida de peso en intervalos de 4 años. En promedio, los participantes habían ganado 3,35 libras en cada corte de cuentas.

Las papas aparecieron como culpables grandes. Una sola porción de papas en la dieta diaria daba 1,69 libras de más en los cuatro años. Las papas fritas respondían por 3,55 libras. Una sola bebida gaseosa con azúcar al día añadía 1 libra en cuatro años. La mantequilla, los granos refinados, los postres, las carnes rojas o las procesadas, el jugo de frutas, las comidas fritas o aquellas con grasas trans añadían menos peso.

Otros alimentos parecían ayudar a rebajar. Adicionar una porción diaria de yogurt eliminaba una libra en los 4 años, mientras que una se nueces o frutas fue asociada con una pérdida de cerca de media libra por año. Una porción adicional de granos integrales, vegetales o gaseosa dietética reducía el peso ligeramente.

Los cambios en la ingestión de productos lácteos distintos a la mantequilla y el yogurt, fueran bajos en grasa o no, parecían tener poco efecto en el peso.

Una libra acá y otra allá no parece ser gran problema, pero la ganancia de peso en la edad media es gradual a menudo y las personas no lo advierten hasta que han ganado una cantidad apreciable, dijo Mozaffarian. “Esas pequeñas cantidades es lo que están causando la epidemia de obesidad”.

Las alturas enflaquecerían

Si resulta cierto, ¡qué sorpresa! Si desea perder peso, intente vivir en lo alto de una montaña. El aire en las alturas contiene menos oxígeno que en zonas bajas, por lo que respirarlo hace que el corazón lata más rápido y el cuerpo queme más energía.
20 hombres obesos pasaron una semana cerca del más alto pico en Alemania y observaron cómo se disparó su metabolismo, su apetito disminuyó y perdieron más libras que si hubieran permanecido en casa, reportó un estudio.
Los hallazgos deben ser replicados dado que no se incluyó un grupo de control que permitiese obtener conclusiones más firmes.
Existen estudios que muestran que atletas que entrenan en las alturas tienden a perder peso. El gastroenterólogo Florian Lippl, del Hospital Universitario de Ludwig-Maximilians en la Universidad de Munich, se planteó que las personas obesas eran difíciles de ser motivadas para ejercitarse, por lo que pensaron llevarlos a una montaña, a 2.650 metros, en donde vivieron tal como lo habían en sus vidas diarias.
Los resultados, citados en Science, parecen sorprendentes. Quizás sólo funcionen para quienes no vivan en lugares altos, o para quienes suban más alto. O, quizás por poco tiempo, conociendo que en poblaciones altas, también residen gordos.