Y el mundo bebe y bebe y bebe…

Aunque la mayoría de los adultos del planeta no beben, el alcohol es ahora la tercera causa mundial de enfermedad y lesiones dijo un estudio del Centro para las Adicciones y la Salud Mental publicado en Adiction.

“El consumo de alcohol está ligado a más de 200 enfermedades distintas y lesiones”, indicó Kevin Shield, líder del estudio. “Esto incluye no solo las consecuencias que han sido muy estudiadas como cirrosis y accidentes de tráfico, sino varios tipos de cáncer, como el de seno”.

El estudio reportó los patrones de consumo por país en 2005 y realizó los cálculos para 2010, revelando una gran diferencia regional en el número de personas que ingieren licor, la cantidad que toman y los patrones del consumo.

Algunos de esos patrones son:

-En promedio, los bebedores de Europa y zonas de África subsahariana son los mayores consumidores de licor.

-Los europeos orientales y africanos subsaharianos son los que consumen de manera más poco saludable, mayores cantidades bebiendo hasta la intoxicación en prolongadas sesiones y consumiendo por fuera de las comidas.

-Las personas de Oriente Medio, el sur de Asia y norte de África son los que menos consumen.

-Norteamericanos, incluyendo Canadá, beben más de 50% sobre el promedio global.

La tasa de enfermedad y lesiones atribuibles al alcohol es grande y creciente. En 2010 fue responsable de 5,5% de la tasa general, tercera tras la presión arterial alta y el tabaco.

El licor mata las emociones

El exceso mata. O no deja obrar. La ingestión excesiva y crónica de bebidas alcohólicas pueden conducir a un daño cerebral en distintos niveles, incluyendo el desarrollo de anormalidades emocionales que pueden interferir con unas relaciones interpersonales sanas.
Hallazgos de un reciente estudio utilizando imágenes de resonancia magnética sugieren que la disminuida actividad de la amígdala y el hipocampo producen problemas emocionales como los observados en alcohólicos con una larga abstinencia.
Los resultados serán publicados en noviembre en Alcoholism & Clinical Experimental Research.
“Como la mayoría de órganos, el cerebro es vulnerable al daño por el excesivo consumo de alcohol”, dijo Ksenija Marinkovic, profesor en el departamento de Radiología de la Universidad de California en San Diego. “El riesgo de daño cerebral y los déficits de neurocomportamiento relacionados varían de persona a persona, dependiendo de un amplio rango de factores como la cantidad y la duración de la ingestión de alcohol, la edad, el género, la historia familiar de alcoholismo y la salud en general. La mayoría de los déficits comunes incluyen dificultades con la memoria, razonamiento reducido y discapacidad en la solución de problemas y anormalidades emocionales”.
Estas anormalidades debidas al alcoholismo pueden ser sutiles, explicó Marinkovic, como no captar señales faciales o verbales, o muy obvias, como la apatía y la inexpresividad de emociones, o los súbitos ataques de ira.
“Los alcohólicos también tienen problemas en juzgar las expresiones emocionales de los rostros de otras personas. Esto puede derivar en una mala comunicación durante situaciones muy emotivas y conducir a conflictos innecesarios en las relaciones interpersonales. Las repercusiones negativas pueden incidir, a la vez, en un aumento en el consumo de licor”.