Una siesta con esencias borra recuerdos horrendos

Si quiere olvidar un mal momento, un recuerdo aterrador, pues tome una siesta. Eso a la luz de un estudio publicado en Nature Neuroscience: en una rápida siesta , la gente aprendía que una situación amenazante previa ya no la afectaba.

Estos resultados son los últimos en mostrar que dormir es un estado especial en el cual pueden darse distintos aprendizajes. Y en este estudio se borraba una memoria atemorizante, una meta para tratamientos por desórdenes como fobias y el estrés postraumático.

Katherina Hauner y Jay Gottfried de Northwestern University enseñaron a 15 voluntarios dispuertos a sentir miedo por una combinación de un rostro y un olor. Veían una foto de la cara de un hombre y al mismo tiempo olían algo distintivo, como limón. Este combo se emparejaba de modo que los voluntarios aprendieron a esperar algo malo cuando veían un rostro particular u olían el olor asociado.

Luego tomaban una siesta. Cuando estaban en la etapa más profunda del sueño, les ponían la esencia asociada con el temor. Durante la siesta algunos participantes aprendieron que el olor era seguro. Sudaban menos (una medida de miedo) cuando la combinación rostro-olor aparecían tras la siesta. Cuando no se les suministraba la esencia durante la siesta el temor persistía al despertar y vivir la escena.

Todo esto se miró mediante escanografías cerebrales, notándose cambios en la actividad cerebral, por ejemplo al oler la esencia al dormir: había cambios en el hipocampo, centro de la memoria, y la amígdala, ligada a las emociones.

¿Puede ayudar esta técnica a pacientes? Pronto para decirlo, faltan más estudios, como ver si actúa en sueños más prolongados o cuánto dura esa borrada de recuerdos.

Hallazgos curiosos de la ciencia

Mal sabor. Confrontar creencias moralmente aborrecibles deja, literalmente, un mal sabor en la boca. Los cristianos religiosos que escriben pasajes del Corán musulmán o de La Desilusión de Dios de Richard Dawkin calificaron una bebida de limón mucho más chocante luego de la prueba que antes de ella, reportaron científicos en el Journal of Experimental Social Psychology. Al leer la Biblia el efecto no se daba. A los participantes a los que se les permitió lavar sus manos luego de copiar los pasajes objetables no mostraron diferencia alguna en el gusto, indicando que el aseo físico restauraba simbólicamente la pureza espiritual. Curioso.

Tormentas perpetuas. Las emociones fuertes, experiencias a veces traumáticas y desagradables permanecen mucho tiempo en el cerebro como recuerdos que no se borran. Científicos de la Universidad de California en Berkeley pudieron explicar cómo duran tanto: el centro emocional del cerebro, la amígdala, induce al hipocampo –un gran centro de comunicación- a generar nuevas neuronas. En una situación de miedo, esas neuronas nuevas son activadas por la amígdala y pueden servir como piedra de impresión en la que los recuerdos traumáticos pueden ser impresos con firmeza. Es decir, las nuevas neuronas, hablando en términos evolutivos, probablemente le están ayudando a la persona a recordar el león que casi la mató. En la imagen se ven nuevas células nerviosas (verde) y un marcador neuronal (rojo) que señala células inmaduras. De azul, los astrocitos (células gliales con numerosas funciones). Bien curioso.

Darwin tenía razón. Un estudio publicado en Ecology letters entrega evidencia experimental sobre una asunción de la biología evolutiva aceptada desde que Charles Darwin la propuso en 1859 en El Origen de las Especies: la competencia es mayor entre especies más relacionadas o cercanas. Investigadores del Georgia Tech establecieron 165 microcosmos experimentales –ecosistemas simplificados de laboratorio. que contenían una o dos especies de protistas ciliados con tres variedades de presas de especies de bacterias. Cada semana documentaron la abundancia de cada especie en cada microcosmo y hallaron que luego de 10 semanas, todos los protistas albergados en soledad sobrevivieron, pero en más de la mitad de los escenarios con dos especies una de las especies había crecido para dominar la población, conduciendo a la otra a la extinción. La competencia era más feroz en esos microcosmos cuando las especies estaban más cercanamente relacionadas. Curioso.

Aprendizaje variable. Científicos del Columbia University Medical Center entregaron evidencias de que el número de células madre neurales del hipocampo, esa región responsable de la memoria, el aprendizaje y la emoción, puede no ser constante sino que varían debido a condiciones ambientales. Al comparar el hipocampo de ratones expuestos a un ambiente estimulante o a uno solitario y estresante, hallaron que las células madre del hipocampo de aquellos en soledad generaban más células neurales que los que estaban en un medio estimulante, cuyas células madre neurales se diferenciaban para producir solo neuronas. Durante el estrés o la carencia, el cerebro se prepara almacenando células madre neurales para satisfacer la demanda de un ambiente más estimulante, que se sabe induce la producción de más neuronas. Curioso.