Sí, en movimiento el tiempo se hace lento

Si tiene afán, vaya despacio que el tiempo corre más rápido. Una extraña paradoja que solo cuenta a velocidades altísimas a la luz y de la luz.

Físicos verificaron con mayor exactitud la predicción de la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein con el acelerador alemán de partículas: el tiempo se mueve más despacio en un reloj en movimiento que en uno quieto.

Eso es verdad en todo sistema de referencia, por ejemplo un auto por una calle, pero sería despreciable en términos prácticos.

Una de las consecuencias de este efecto de la teoría es que una persona que viajara en un cohete a alta velocidad envejecería más despacio que la gente que quedara en la Tierra.

La nueva comprobación apareció en Physical Review Letters y es importante porque la descripción matemática del efecto de la dilación del tiempo es fundamental para todas las teorías físicas, según Thomas Udem, físico del Max Planck Institute, quien no participó en el estudio.

Entre los investigadores que sí participaron figura el Nobel Theodor Hänsche, director del Max Planck Institute para la óptica.

Para la prueba compararon dos relojes, uno estático y otro en movimiento, para lo cual usaron el Anillo de Almacenamiento Experimental donde se mantienen y estudian partículas de alta velocidad en el centrod e investigaciones de iones pesados en el Centro GSI Helmholtz en Darmstadt, Alemani.

Los investigadores hicieron el reloj en movimiento acelerando iones de litio a 1/3 de la velocidad de la luz. Luego midieron un conjunto de transiciones dentro del litio mientras los electrones se movían en varios niveles de energía. La frecuencia de las transiciones sirvieron como el ‘tic’ del reloj. Las transiciones dentro de los iones que no se estaban moviendo fueron el reloj estático.

Los científicos midieron el efecto de dilación del tiempo con mayor precisión que en otros estudios, 5 veces mejor que el resultado tenido en 2005 y 50 a 100 veces mejor que cualquier otro método usado en el pasado.

Entender la dilación del tiempo tiene implicaciones práctica, por ejemplo los satélites GPS, que son relojes en órbita y su software tiene que tener en cuenta minúsculas variaciones en el tiempo.

Un elemento para vivir mucho más

Litio. Litio como sea. Para vivir más. ¿La fuente de la eterna juventud?

Bueno, aunque una mayor longevidad depende de variados factores, hay un elemento que puede ayudar a vivir más. Es el litio.

La ingestión regular de trazas de este elemento promueve una vida más larga, según un estudio de científicos de la Friedrich University en Jena liderado por el profesor Michael Ristow y colaboradores japoneses de las universidades de Oita y Hiroshima.

Mediante dos enfoques diferentes, los dos grupos independientes demostraron que aún una baja cantidad de litio produce un aumento en la expectativa de vida de los humanos, así como en un organismo modelo, el gusano Caenorhabditis elegans. El estudio apareció en el European Journal of Nutrition.

El litio es uno de los distintos elementos nutritivos y es adquirido más que todo con el consumo de vegetales y con el agua que se bebe.

Un estudio anterior había mostrado que el litio prolongaba la vida del C. elegans. “La dosis analizada iba más allá del rango aceptable y puede ser venenosa para los seres humanos”, dijo Ristow.

Para averiguar si ese elemento tenía un impacto en concentraciones más bajas, los científicos examinaron los niveles habituales en el agua potable. Con los japoneses estudiaron la tasa de mortalidad en 18 municipios japoneses en relación con la cantidad de litio en el agua de esas regiones. “Hallamos que la tasa era mucho más baja en los municipios con más litio en el agua”, dijo Ristow.

En otro experimento, los científicos en Jena examinaron ese rango de concentración en el C. elegans. El resultado fue confirmado: “La longevidad promedio de los gusanos es mayor luego de que han sido tratados con litio en esas dosis”.

Cómo lo hace, no se sabe. Es el litio, se deduce.

En estudios previos se había demostrado la importancia de rastros de ese elemento en el bienestar psicológico de las personas y había sido relacionado con menores tasas de suicidio.

Pese a lo hallado, se necesitarán más estudios APRA recomendar su uso como suplemento alimenticio.

La noticia se supo casi a la par con otro estudio de científicos del Salk Institute of Biological Studies que sugiere que la duración de la vida se alarga si un organismo mantiene una estricta restricción calórica, casi un régimen espartano.

El grupo, del que forman parte Andrew Dillin y Reuben Shaw, reportó en que la desactivación de la proteína CRTC1 en unos gusanos incrementan la longevidad, más que todo al mediar los efectos de la restricción de calorías.

La búsqueda de le eterna juventud, un sueño al que se escala.

Pillan estrella comelona

Lo que no es permitido en Tierra, en el espacio infinito puede ser común.
Joel Kastner, profesor del Rochester Institute of Technology, encontró evidencias de que una estrella variable en la constelación Piscis, BP Piscis, no es la joven que aparente y todos creían, sino una vieja gigante roja de mil millones de años de edad que se ha comido una estrella en la vecindad. O un planeta.
En otras palabras: pilló esa estrella que se acaba de comer una compañera, con lo que se posibilita la formación de planetas de segunda generación. Aparece en verdad rodeada por un disco de polvo sin especificar. Ilsutración cortesía CXC-M. Weiss.
Para deducir la edad y descartar que se trate de una alocada joven, se basó, junto a Ben Zuckerman, en tres pequeños detalles:
Está sola y la mayoría de estrellas jóvenes no nacen solas. No tiene litio, que sí poseen las estrellas jóvenes. Y la emisión de rayos X sugiere que rota muy rápido, lo cual es, en términos estelares, señal de senectud.
La estrella estás ingresando en la fase de gigante roja, la última de su existencia antes de morir. Para Joel, la captaron justo tras haberse engullido la compañera: el material de esta cayó hacia BP y parte fue expulsado en potentes chorros.
Para corroborar la hipótesis, se estudiará en infrarrojo el polvo alrededor para ver si está dando lugar a la formación de algún planeta.