El agua está quedando atrapada en tierra

Lluvia sobre tierra firme. Cortesía US National Park Service

La Tierra está atrapando agua. Lo que parece algo sin sentido no lo es al considerar un nuevo estudio publicado en Science.

A la vez que se derriten los glaciares y se producen cambios en el clima y el tiempo, en la última década la superficie terrestre absorbió 3.200 millones de agua adicional en sus suelos, bien en lagos o en acuíferos subterráneos.

Esto, según el estudio de científicos de la Nasa publicado en Science, significa una disminución del 20% en el aumento del nivel del mar debido al calentamiento global.

Las ganancias se dieron por todo el planeta, pero sumadas equivaldrían al volumen del lago Hurón, el séptimo lago más grande.

Cada año una gran cantidad de agua se evapora del océano, cae en tierra luego como lluvia o nieve y regresa al océano por las corrientes de agua como ríos. Es el ciclo hidrológico global. Los científicos querían ver si pequeños cambios en ese ciclo producirían alteraciones temporales en la tasa de aumento del nivel del mar.

Ahora saben cuánto lo afecta gracias a los satélites mellizos Grace capaces de cuantificar la tendencia. Los científicos, dada la alta precisión de los dos, pueden medir cambios en el jalón gravitacional derivado del agua moviéndose a lo largo de la superficie.

El análisis cuidadoso de esa información permitió a los investigadores medir el cambio en el almacenamiento de agua en tierra.

¿Increíble, no?

Especial fin de semana: 2011 de clima extremo

Es el comentario en la calle y en las reuniones: agua que ha caído y más la que falta por caer. Y noticias que llegan de todos lados: una temporada inusual de tornados que supera registros históricos en Estados Unidos y un extraño fenómeno depresivo sobre el Caribe.

¿Qué le pasa al clima mundial? ¿Qué nos espera?

El jueves 28 cayeron al menos 30 milímetros de lluvia sobre 25 municipios antioqueños, llegándose incluso a 120 mm. en Chigorodó (Urabá).

Lluvias de 50 milímetros en pocas horas pueden provocar serias tragedias. Esa fue la lluvia caída (52 mm.) sobre Rionegro el miércoles 27, de acuerdo con un informe de la Organización Meteorológica Mundial. Y fue esa cantidad, según el Ideam, la que soportó la microcuenca de La Iguaná, que derivó en la inundación de varios barrios la tarde de ese miércoles.

El reporte del Ideam sugiere que mayo será muy lluvioso en todo el país, como si no se hubiera tenido con abril. Regiones como la Andina y el Piedemonte Llanero deben atenerse a las consecuencias, mientras que para el litoral Caribe se pronostica el comienzo de la temporada de invierno, que ya baña las regiones del sur de los departamentos caribeños.

¿Qué está sucediendo? Tal como aconteció desde mayo de 2010, cuando se anunció la aparición del fenómeno de La Niña, anuncio desestimado por las autoridades colombianas, las temporadas tradicionales de lluvias se fortalecen cuando se presenta esta condición climática. Sucedió entre septiembre y diciembre pasado y desde febrero de este año.

La Niña, de acuerdo con el reporte del Centro de Predicción del Clima de la National Oceanographic and Atmospheric Administration de Estados Unidos, se encuentra en proceso de debilitamiento, esperándose que en junio las condiciones neutrales retornen al océano Pacífico y el clima del mundo regrese a la normalidad.

Ese fenómeno surge cuando las aguas del Pacífico se enfrían al menos medio grado centígrado durante tres meses seguidos o cinco intercalados.

Para finales de junio el país podría volver a los niveles normales de lluvia, una lluvia que sobre Medellín y ciertas subregiones de Antioquia parece ser hoy más abundante que en las pasadas décadas, dato no confirmado.

Lo que sí concuerda con las predicciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático presentadas en su cuarto reporte técnico es que cada vez habrá más eventos extremos con mayor frecuencia. Como explicó hace algún tiempo el experto Germán Poveda, profesor e investigador de la Universidad Nacional, cae mucho agua en un lapso muy corto. Es esto lo que provoca las inundaciones súbitas.

En Medellín, de acuerdo con el promedio histórico, en mayo llueve 23 de los 31 días y la precipitación es de 199 milímetros, más que en abril. Esto, bajo condiciones normales. ¿Qué pasará con La Niña considerando que al 25 de abril ya se habían superado los promedios históricos del mes?

El aumento de las precipitaciones más la intensa deforestación en la región andina son la mezcla perfecta para la ocurrencia de inundaciones rápidas, al no perder la tierra su capacidad de filtrar buena parte del agua caída.

El calentamiento del planeta y el cambio climático que trae, podría estar incidiendo en una relativa mayor frecuencia de fenómenos El Niño y La Niña. De 1949 a 1968 se presentaron 5 eventos La Niña, frente a 8 de ese entonces para acá.

Y mientras El Niño apareció seis veces de 1951 a 1970, lo ha hecho 12 veces desde ese año.

La semana pasada, el satélite Aqua de la Nasa capturó sobre el océano Atlántico un sistema de baja presión, inusual para esta época del año, pues a partir de junio comienza la temporada de huracanes. Aunque finalmente esa depresión no se fortaleció, sí provocó cierta preocupación.

El 22 de abril, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos informó que el sistema se había organizado mejor, aunque los vientos disminuyeron para esa fecha.

Desde 1851 sólo en 2003 se formó una tormenta tropical, Ana, antes de tiempo.

Y fue en marzo de 2004 cuando por primera vez en la historia apareció un huracán en el Atlántico Sur, golpeando una región a 500 kilómetros de Río de Janeiro. Pero no son situaciones que se han vuelto frecuentes.

Este año, de acuerdo con investigadores de North Carolina State University, la temporada de huracanes debe estar por encima del promedio histórico aunque debajo de lo visto en 2010.

Lian Xie, profesor de Ciencias Marinas, de la Tierra y Atmosféricas y sus colaboradores, podrían presentarse de 13 a 16 tormentas con nombre sobre el Atlántico, incluyendo todo el océano, el Golfo de México y el Mar Caribe.

El número es mayor que el promedio de 9,6 visto entre 1950 y 2000, pero menor al registro de 2010 cuando hubo 19 formaciones de ese tipo.

La situación se hará más seria en mayo para Colombia. Hoy, con casi 270 municipios con deslizamientos y afectación de corredores viales en 12 departamento, 42 de ellos en Antioquia.

Será 2011 un año climático extremo, no sólo en el ámbito nacional, tal como fue 2010, que de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, emparejó al año más cálido de la historia debido, precisamente, a la fortaleza del fenómeno de El Niño durante los primeros meses de ese año.

La cuenca del Amazonas sufrió una sequía peor que la de 2005, Australia se inundó así como Pakistán, los calores mataron a decenas en Rusia y en Colombia murieron más de 300 personas por las inundaciones y el intenso invierno de La Niña más severa desde mediados de los 70, peor que la de 2008.

Otro año para recordar.

Fotos Nasa y El Colombiano.

¡Están cayendo decenas de estrellas fugaces!

No defraudó la lluvia de meteoros de las Perseidas, cuyo pico máximo se tuvo esta madrugada, observable en todo el planeta (y que se verá también esta noche y madrugada).
De 100 a 150 meteoros por hora observó el astrónomo Adrian West en el Reino Unido, quien incluso reportó algunos bólidos.
Para él, la lluvia fue mucho más nutrida que la de los últimos años. Es más, “creo que va a ser difícil que otra le gane”, dijo.
En Irán, Mohammed Reza Zaman reportó a SpaceWeather, fue muy nutrida. Uno al menos cada minuto.
En Noruega, informó Ruanr Sandes, fue espléndida. A veces llegaban dos o tres al tiempo.
Anthony observó en la Florida, Estados Unidos, que muchos meteoros como que estallaban en su recorrido.
Robert Roy, editor de SpaceWeather contó 20 en 20 minutos. La mayoría tenues, pero hubo una tan brillante como Júpiter, que dejó marcada una estela por el camino que transitó.
La lluvia de meteoros se produce cuando la Tierra se encuentra con el camino que siguió algún cometa en su camino hacia el Sol. Se conocen como lluvias de estrellas. Los meteoros, por lo general pequeñísimas partículas de material, se encienden cuando están entre 60 y 120 kilómetros encima de la superficie, desapareciendo instantes después al ser consumidas por la atmósfera. Las más brillantes se llaman bólidos. Aunque no lo crea, entran a una velocidad cercana a los 225.00 kilómetros por hora, de acuerdo con el reporte preparado por Tony Phillips, de la Nasa.
La lluvia de las Perseidas se llama así porque parece provenir de la constelación Perseo. Las que se están apareciendo por estos días provienen de la estela que dejó el cometa Switf Tuttle, asociado a esta lluvia de todos los agostos) en los años 441, 1479 y 1862.
Para observar una lluvia de meteoros no se necesita instrumento alguno. Sólo acostarse en el suelo, para evitar un buen dolor de cuello, y mirar a cualquier lado, aunque se recomienda hacia el nordeste. Eso sí, lejos de cualquier luz, que haría perder muchos meteoros.
Para curiosos y amantes de este espectáculo, en la noche de hoy viernes y amanecer de mañana sábado, se podrá ver también la lluvia, aunque en menor cantidad. Pero si la hoy en la madrugada fue tan nutrida, podría haber una buena sorpresa. De todas maneras, observar un meteoro cada 30 segundos a 2 minutos no deja de ser emocionante.
En la foto de Reuters, una perseida cruza el cielo encima de El Torcal, España.

Cuando llovía en Marte

Había una vez, en tiempos remotos, hace 4.000 millones de años, una tierra lejana donde llovía y el agua escurría hacia los ríos que llenaban los lagos, formados en lugares donde grandes meteoritos habían dejado su huella. Había deltas en las bocas de los ríos, tal como acontecía en otro sitio muy lejos de allí. Ese sitio no se llamaba Tierra. Su nombre evocaba al dios romano de la guerra: Marte.
Ernst Hauber no es el escritor de este cuento, sino el investigador alemán que encabezó un equipo que, al analizar recientes imágenes de la superficie, marciana, dedujo lo que sucedió entonces en ese planeta, formado al mismo tiempo que los demás grandes cuerpos del Sistema Solar.
Hauber, del Centro Aeroespacial Alemán, descubrió dentro del cráter Xanthe Terra, situado cerca de las montañas marcianas, rastros prácticamente inalterados de los deltas. Su informe lo presentó en el journal Planetary and Space Science.
La región montañosa de Xanthe Terra se encuentra en el ecuador marciano, zona atravesada por valles profundos que se cree fueron formados por la erosión del agua.
En la foto, de la Nasa-JPL-Caltech-U. Arizona,tomada con una de las cámaras a bordo de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter se aprecia el delta del llamado río Nanedi en Marte. El área cubierta en la imagen es de un kilómetro cuadrado. Hoy la zona está cubierta con dunas.