Si mamá ayuda me va mejor apareándome

Las personas exitosas pueden ser vistas como más sexy, algo que se aplica también a otros animales.
Mientras más alto en la escala de la jerarquía social esté un bonobo, mayor su éxito en el apareamiento con una hembra. Eso acaban de descubrir científicos encabezados por Gottfried Omán, del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology.
Pero aún los machos que no están en altas posiciones en el grupo tienen una manera de impresionar las hembras: con su mamá.
¿Cómo es eso? Los científicos reportaron en el estudio, se cree que por primera vez, el apoyo materno a sus hijos para que ganen acceso a una hembra en calor.
Martin Surbeck descubrió que la presencia de las mamás alienta el éxito reproductivo de sus hijos, con lo que se logra que el apareamiento sea más distribuido entre los machos.
Como los machos bonobo permanecen en su grupo natal y las hembras adultas tienen la capacidad para intervenir en conflictos de machos, el respaldo materno se extiende a la edad adulta y potencialmente afecta el éxito en la reproducción, de acuerdo con el artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B.
El éxito en el apareamiento está a menudo relacionado con la diferencia de rangos. Los machos que son incapaces de monopolizar solos el calor de una hembra, se involucran en coaliciones con otros miembros del grupo para mantener fuera de esas hembras a los adultos de mayor rango, con lo que tienen mayor probabilidad de reproducirse.
Estudios con chimpancés y delfines sugieren que las coaliciones son independientes del parentesco. La información de especies en las que las hembras permanecen en su grupo natal, de otro lado, muestra la importancia del apoyo filial, en especial de las madres, en el éxito reproductivo de sus hijas. Por eso se esperaría lo mismo en especies donde los machos permanecen en su grupo natal, como los bonobos.
En el estudio con 9 machos en una población salvaje, los científicos hallaron una relación directa dominancia y apareamiento. Aparte del rango, la presencia de las madres alentaba de verdad el éxito de sus hijos y reducía la proporción de apareamientos por el macho de más alto rango.
Foto cortesía Caroline Deimel, Lui Kotale Bonobo Project

La fea se acomoda con un feo

Las gorrioncitas menos atractivas tienden a no tener aspiraciones altas cuando de seleccionar pareja se trata, de acuerdo con una investigación presentada en BMC Evolutionary Biology.
Las hembras de menor calidad prefieren machos de menor calidad.
Aunque siempre se ha asumido que las hembras querrán elegir la mejor pareja posible, en términos del bienestar genético y reproductivo, Matteo Griggio y Herbert Hoy hallaron que, de hecho, las hembras poco atractivas no soñaban aparearse con un macho considerado fuera de su liga.
En términos de gorriones, para ser claros, los machos con un gran parche de plumas de colores oscuros son considerados los más atractivos. Mientras más grande el distintivo, más probable que posea el mejor territorio en dónde criar la descendencia.
Si las hembras creyeran que el tamaño es lo que importa, esos machos serían irresistibles para cualquiera.
En el experimento los científicos del Konrad Lorenz Institute for Ethology en Viena dividieron al azar 96 machos de gorriones caseros en dos grupos, aquellos con un parche promedio y otros con un parche creado artificialmente.
Al observar la conducta de 85 hembras definieron el macho preferido.
Griggio explicó que las hembras no tienen una preferencia por el tamaño, pero encontraron que las menos atractivas, esas con menos peso y condición más pobre, tenían una clara preferencia por machos de parche más pequeño o promedio. En vez de no elegir ninguno, escogían un macho poco atractivo.
Se antoja que en algunos casos se parecen a los humanos. ¿O no?

Cómo hacer macho una hembra

Por ahí no es. Si se nace o se llega a ser. Heterosexualismo, bisexualismo, homosexualismo.
Genetistas encontraron una manera de alterar la preferencia sexual de ratones de laboratorio. Cuando crían ratones con un gen borrado, las hembras declinan la compañía de los machos y prefieren cortejar con otras hembras, según un estudio publicado en BMC Genetics.
Los resultados podrían no tener aplicaciones en el caso de los humanos.
Chankyu Park y su grupo del Korea Advanced Institute of Science and Technology eliminó el gen fucosa mutarotasa de las hembras y como consecuencia cambiaron la exposición cerebral a enzimas que controlan el desarrollo del cerebro.
Este gen (FucM) es responsable por la liberación de una enzima del mismo nombre, que parece provocar cambios del desarrollo en regiones cerebrales que controlan las conductas reproductivas.
La enzima trabaja por lo general con una proteína para prevenir la hormona estrógeno en el cerebro del ratón; el estrógeno extra hace que partes de los cerebros de las hembras se desarrollen como cerebros de machos.
Park, de acuerdo con una declaración a New Scientist, no encontró el gen gay, pues es imposible en ese estado de la investigación decir si existe alguna relación con las preferencias sexuales humanas.
La idea es esa: realizar estudios de escaneo del gen para averiguar si la mucosa mutarotasa tiene alguna asociación con la orientación sexual en humanos. Una investigación muy difícil, admite Park, comenzando por encontrar el número suficiente de voluntarios.

Silencio, que habla la ballena

No hagan bulla, por favor, que no me dejan hablar. Y quien así podría pensar no lo hace en un bar con música a todo volumen, sino… ¡debajo de la superficie marina!
Las ballenas ideales (rigth whales), llamadas así por lo fácil que resultaba cazarlas al nadar con lentitud y flotar al ser muertas, aumentan el volumen de sus llamados cuando se encentran en un ambiente bullicioso, reveló un estudio.
“El impacto del aumento en el ruido en el mar debido a las actividades humanas, es motivo de preocupación para la conservación de animales marinos como estas ballenas”, según Susan Park, profesora de Acústica en el Applied Research Laboratory. “La capacidad de cambiar de vocalización para compensar el ruido ambiental es crítica para el éxito en la comunicación en un océano cada vez más ruidoso”.
Estas ballenas nadan a veces cerca de la costa. Son monitoreadas para ver su estado de conservación dado que la sobrecaza casi las llevó al exterminio, siendo hoy una especie en listas rojas.
Estos cetáceos producen llamados, denominados a veces como llamados de contacto, cuando están solos o en proceso de reunirse con otras ballenas. El llamado comienza bajo y sube en timbre.
Park y otros colegas analizaron las modificaciones de corto plazo de esos sonidos de ballenas ideales del Atlántico Norte en distintos ambientes de ruido. Los resultados fueron publicados en Biology letters.
Tras escuchar 107 llamados de siete machos y de siete hembras, y al analizar que el ruido de fondo era menor de 400 Hertz, frecuencias que se igualan a las de los llamados de las ballenas, encontraron que incrementan la amplitud o la energía de sus llamados, directamente, mientras se incrementan los niveles de ruido, sin cambiar la frecuencia.
La mayor parte del ruido, se cree, proviene de los barcos.
Silencio, por favor. Ballenas hablando.

Si eres rudo, no consigues chicas

Las hembras patinadoras del agua rechazan a menudo los pretendientes más persistentes y agresivos y prefieren los machos que no son tan cansones ni pegajosos, según una nueva investigación.
Estos insectos, de la familia Garridae, se encuentran por lo general deslizándose sobre las aguas de los arroyos. Los grupos de machos menos insistentes se aparean más que aquellos altamente agresivos sexualmente, reveló el estudio conducido por Omar Tonsi Eldakar de Arizona Research Laboratoriesde la Universidad de Arizona.
La investigación contradice estudios que hablan de que los machos más agresivos sexualmente son los más exitosos en reproducirse, dijo Eldakar.
“A los chicos agradables no siempre les va bien”, agregó. “Hemos demostrado que es posible que los machos más calmados tengan una ventaja”.
Para John Pepper, co autor, “si los otros estudios fueran una representación real de la naturaleza, esta debería estar sobreplagada de machos súper agresivos y no es así”.
En los estudios previos, las hembras no fueron capaces de salir de áreas pobladas por machos agresivos sexualmente.
Simulando una situación más natural, el estudio mostró que las hembras patinadoras del agua se alejaban de las áreas donde eran acosadas por los machos y preferían copular en sitios donde los machos no las perseguían con tanta insistencia.
El nuevo estudio explica porqué los machos súper agresivos son una minoría en el mundo de los patinadores de agua, dijo Pepper, profesor de Ecología y Biología Evolutiva. Los grupos integrados por hembras y machos menos agresivos tenían en total más éxito en el apareamiento.
Los hallazgos respaldan la idea de que la selección natural actúa simultáneamente sobre individuos y grupos de individuos, explicó.
La foto es cortesía de Omar Tonsi Eldakar.

Apareándose con varios a la vez

Para aparearse, incluso los humanos, buscan una pareja con buenos genes. El apareamiento es costoso: se pierde energía y se está expuesta a ataques y enfermedades. Entonces, ¿por qué algunas hembras se aparean más de una vez, con distintos machos?
La explicación ha sido la búsqueda de buenos genes para tener la mejor descendencia posible.
Pero los científicos sueco y danés, Göran Arnqvist y Trine Bilde acaban de mostrar en Science que no parece ser así. No, al menos en los escarabajos.
Se ha sostenido que al aparearse múltiples veces, la hembra selecciona el esperma del mejor macho o éste compite mejor con los otros espermas para fertilizar el huevo.
El estudio del par de científicos de las Universidades de Uppsala y Aarhus encontró que los machos de menor calidad genética eran más exitosos en la fertilización de los huevos. Eran los padres de descendientes que no se veían tan bien.
Tal parece, dijeron, que los genes que son buenos para los machos, no lo son para las hembras. No al menos en los escarabajos.
El hallazgo plantea interrogantes: ¿hay alguna ventaja en esta situación? A simple vista, se diría que no, pero hacen falta más estudios.
En la foto de Bilde, escarabajos apareándose.

Hay que convivir con ellas

Hembras. Vivir con hembras como que tiene su encanto adicional. Por ejemplo: la vida reproductiva de los ratones se prolonga un 20 por ciento más cuando cohabitan con ratonas, reportó un estudio publicado en Biology of Reproduction.
En el estudio, los machos fueron colocados en un lugar sin hembras durante 16 a 32 meses. Cada ratón fue puesto luego con dos hembras nuevas a intervalos de 2 meses para examinar su capacidad de preñarlas.
El grupo de la Universidad de Pensilvania liderado por Ralph Brinster, halló que los machos que vivieron con las hembras no mostraron una caída en la fertilidad hasta los 32 meses de edad, 6 meses más que los que fueron puestos a vivir solos.
Una vez la fertilidad comienza a decrecer, la tasa es igual para todos los machos. La declinación de la fertilidad parece ser causada por defectos en el proceso de producción del esperma.

Los pequeños son mejores amantes

Amantes. Los pequeños son los súper amantes y les ganan de lejos a los grandes. Esta es la historia.
Los machos grandes se desempeñan mejor en concursos de apareamiento cabeza-a-cabeza, peor los más pequeños son 10 veces mejores amantes porque maduran antes.
Un estudio publicado en el Journal of Evolutionary Biology, reveló la importancia de la madurez en el éxito del apareamiento y de la paternidad. Un estudio adelantado con… arañas de lomo rojo.
En un ambiente cerrado, los investigadores estimularon dos concursos favoreciendo el desarrollo de machos de diferentes tamaños de Latrodectus hasselti. Los más grandes fueron más exitosos en aparearse y preñar las hembras cuando competían directamente con los más pequeños. Sin embargo, cuando los pequeños de maduración rápida tenían un día de ventaja, reflejando su madures temprana, tenían una tasa de paternidad 10 veces más alta que la de los grandes.
El cortejo en esta especie de arañas dura en promedio 50 minutos cuando los machos compiten y 4,5 horas cuando no están en competencia. La cópula dura de 6 a 31 minutos y los machos, con frecuencia, son heridos o muertos durante el proceso.
La naturaleza, según Michael Kasumovic, co autor del paper con Maydianna Andrade de la Universidad de Toronto, favorece tanto a los ejemplares grandes como a los pequeños bajo circunstancias diferentes.

Machos feos exigen más esfuerzo

Machos atractivos conducirían a que las hembras inviertan más en la reproducción, dice la teoría. Pero no ocurre siempre así. En los pájaros cebra, cuando la hembra se aparea con un macho poco atractivo, los huevos son más grandes. ¿La razón? Los descendientes de machos de menor calidad dependen más de recursos adicionales para sobrevivir.
Esta situación se da en especies monógamas, como este pájaro. Como la hembra no tiene oportunidades de otro macho, trata de hacer lo mejor para que sus hijos se desarrollen, según publicación en Proceedings of the Royal Society B. ¿Cómo lo ve en humanos?