Una planta con nariz

Aunque no se crea, algunas plantas pueden oler a sus vecinos y escogen entonces con cuál juntarse, recuerda Daniel Chamovitz en su libro What a Plant Knows, en el cual cita un caso particular que fue noticia hace unos años.

Se trata de una planta del género Cuscuta, que es parásita del tomate, aunque puede degustar otros suculentos platos del mundo vegetal, como el trigo.

Sí, esta planta sabe cuándo hay una de tomate y entonces se dirige hacia ella, enredándola hasta estrangularla.

Chamovitz describe experimentos en los cuales se coloca una de estas malezas en una maceta al lado de otra matera con una planta de tomate. La Cuscuta, conocida en inglés como dodder vine, se inclina hacia ella de a poco. Si se colocan cerca, pero la de tomate está oculta, tapada, también se dirige hacia ella, lo mismo que cuando se ponen en cubículos separados unidos solo por la mitad: busca ese hueco.

Esta maleza es un dolor de cabeza para los cultivadores y parece obvio porqué.

Aunque cuando el experimento se repite con un tallo de trigo también se le acerca, en presencia de las dos prefiere el tomate.

Aunque lógico que las plantas no tienen nariz, esta puede captar feromonas. Captan químicos volátiles en el aire y convierten esa señal en una respuesta fisiológica.

Prefieren el tomate porque combina tres químicos que las atrae, frente a uno del trigo, revela el autor.

Maravillas de la naturaleza.