¿Se pueden autorreconocer los perros?

No es nada difícil preguntarse, al mirar nuestros perros o gatos, ¿tendrán conciencia? Es lo que quisiéramos. Es decir: ¿saben quiénes son?

Mediante distintos experimentos se ha tratado de determinar qué animales tienen conciencia de sí. El más común: se les presenta ante un espejo y luego se les coloca una mancha en la cara, para ver si tratan de quitársela.

Pocos animales pasan la prueba. El chimpancé es uno de ellos. También orangutanes, gorilas, bonobos. Los micos no. Pero sí el elefante, que trata de quitársela con la trompa. El delfín también. La urraca la pasa, no así parientes como el cuervo.

¿Bueno, pero animales domésticos como el perro?

Marc Bekoff, de la Universidad de Colorado se ideó una prueba diferente para este animal. Como depende más de su olfato, siendo su cerebro mucho mejor con el olor que incluso los grandes simios, se ideó esta prueba: poner a oler un perro el orín de otros perros y el suyo en un recorrido. Le movió luego el propio, para que se lo encontrara después. Si lo considerara ajeno, lo olería más. Pero no le prestó tanta atención como al rastro dejado por otros perros y perras.

Esto, según el investigador, diría que se autorreconoce. No todos están de acuerdo, pues consideran más exigente la prueba del espejo.

¿Qué opina?

Esta mancha no desaparece con jabón

Con un telescopio no muy potente se puede observar Júpiter y su gran mancha roja, que aparece en las más popualres fotos de la web sobre el gran planeta del Sistema Solar. ¿Qué pasa en ese gran rasgo, que lleva centenares de años como inmutable?
Pues bien, innovadoras imágenes térmicas obtenidas con el Very Large Telescope de ESO y otros telescopios en Tierra revelan remolinos de aire más cálidos y regiones más frías nunca antes vistas dentro de esa gran mancha. Esto ha permitido a los científicos realizar el primer mapa detallado del clima dentro del sistema de tormentas gigantes, conectando su temperatura, vientos, presión y composición con su color.
Es nuestra primera mirada detallada dentro de la mayor tormenta del Sistema Solar, dijo Glenn Orton, quien lideró al equipo de astrónomos que realizó el estudio.
“Creímos que la Gran Mancha Roja era un óvalo plano y viejo sin mayor estructura, pero estos nuevos resultados muestran que, en realidad, es extremadamente complicada”.
El mayor color rojizo corresponde a un centro cálido dentro del -por el contrario- frío sistema de tormentas. Las imágenes muestran oscuras sendas en el borde de la tormenta donde los gases están descendiendo hacia zonas más profundas del planeta. Las observaciones, detalladas en un artículo de la publicación Icarus, da a los científicos una idea de los patrones de circulación dentro del sistema de tormentas más conocido del sistema solar.
Los observadores de estrellas han estado escudriñando la Gran Mancha Roja de una forma u otra por cientos de años, con observaciones continuas a su forma actual desde el siglo 19. La mancha, que corresponde a una región fría que promedia unos -160 grados Celsius, es tan amplia que unas tres Tierras podrían caber dentro de sus márgenes.
“Uno de los hallazgos más intrigantes muestra que la parte central de la mancha, de un color rojo-anaranjado más intenso, es unos 3 a 4 grados más cálida que el ambiente que lo rodea”, dice el autor principal Leigh Fletcher. Esta diferencia de temperatura puede no parecer mucho, pero es suficiente para permitir que la circulación de la tormenta, que normalmente va en el sentido contrario de las agujas del reloj, en el preciso centro de la tormenta cambie hacia una débil circulación en el sentido de las agujas del reloj. No sólo eso, en otras partes de Júpiter, el cambio de temperatura es suficiente para alterar las velocidades del viento y afectar los patrones de nubes en los cinturones y zonas.
“Esta es la primera vez que podemos decir que hay una estrecha conexión entre las condiciones ambientales -temperatura, vientos, presión y composición- y el color mismo de la Gran Mancha Roja”, señala Fletcher.
Los científicos no saben zaún qué elementos químicos o procesos causan el color rojo profundo, pero ahora se sabe que tiene relación con los cambios en las condiciones ambientales en el corazón de la famosa tormenta. La foto es cortesía de ESO.