Una luna muy ‘hot’

Loki Patera desde la Tierra. Foto UC Berkeley

Loki Patera desde la Tierra. Foto UC Berkeley

La Tierra está apagada en comparación con Io. Esta luna de Júpiter es el cuerpo del Sistema Solar más activo en vulcanismo, sugiere un estudio que se basó en imágenes de la emisión termal de ese satélite.

Con la óptica adaptativa cercana al infrarrojo de dos potentes telescopios, el Keck II de 10 metros y el Gemini Norte de 8, situados ambos en el dormido volcán Maunakea en Hawai, astrónomos rastrearon 48 puntos volcánicos calientes en la superficie, por 29 meses.

Sin esa óptica, que logra remover la atmósfera difuminada entregando una imagen nítida, Io es una bola difusa. La óptica adaptativa separa rasgos solo unos cientos de kilómetros aparte en el diámetro de 3600 kilómetros de Io.

Una noche cualquiera, pudimos ver media docena de puntos calientes distintos”, dijo en un informe de prensa Katherine de Kleer, de UC Berkeley, quien condujo las observaciones.

De los cientos de volcanes activos, pudimos rastrear los 50 más potentes en los últimos años”.

Ella, junto a Imke de Pater, profesora de astronomía, observó el calor emanado de erupciones activas así como los flujos de lava enfriándose logrando determinar la temperatura y la fuerza de cada erupción. En algunos casos el rastreo fue por años.

Algunas de las erupciones parecieron progresar en la superficie, como si una activara otra a 500 kilómetros.

Mientras reta la imaginación idearse un mecanismo que pudiera operar a distancias de 500 kilómetros, el vulcanismo de Io es más extremo que el que tenemos en la Tierra y continúa sorprendiéndonos y turbándonos”, dijo de Kleer.

El hallazgo será publicado en el journal Icarus.

El intenso vulcanismo de esta luna es alimentado por el el calentamiento de marea, que proviene de la fricción generada en el interior de Io por los cambios en el jalón gravitacional de Júpiter durante la órbita del satélite.

Los modelos sugieren que la mayoría del vulcanismo debería emitirse cerca a los polos o el ecuador, pero eso no fue lo que se vio: en esas 100 noches observaron un número sorprendente de erupciones cortas pero intensas que aparecían de repente y cedían en cuestión de días, en latitudes más altas de la mayoría de las erupciones típicas.

Un objetivo muy interesante fue Loki Patera, el volcán más poderoso y persistente, que brilla por más de un factor de 10 cada 1-2 años. Una patera es un cráter irregular, usualmente volcánico.

Para algunos científicos, Loki Patera es un lago masivo de lava.

Otro volcán, Kurdalagon Patera, produjo erupciones dos veces en la primavera de 2015, coincidiendo con el brillo de una nube amplia de material neutro que orbita al gran planeta.

La Luna recibe un masaje

Cortesía Nasa/LRO

La Tierra, aunque se encuentra a más de 380.000 kilómetros de distancia, está masajeando la Luna. Sí, La masajea a medida que esta se va encogiendo y.. alejando.

Eso se desprende del análisis de información enviada por la nave Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la Nasa.

En 2010, científicos, con base en imágenes de la sonda, reportaron el hallazgo de 14 hondonadas en la superficie lunar, aparte de 70 conocidas ya con una cámara de las naves Apolo.

Dada su distribución al azar, los científicos concluyeron que la Luna se está encogiendo.

Esas fallas son en general de menos de 10 kilómetros de longitud y solo unos metros de altura, formadas probablemente por la contracción surgida del enfriamiento del centro caliente de la Luna: a medida que se enfría el interior y se solidifica el núcleo externo el volumen disminuye y la Luna se encoge, resquebrajándose.

Luego de 6 años de trabajo de la LRO, se encontraron más de 3.000 nuevas fallas. Un análisis de la orientación encontró que están en el mismo sentido.

¿Por qué? Son influenciadas por una fuerza inesperada: las fuerzas gravitacionales de marea de la Tierra.

Una contracción global generaría fallas sin un patrón de orientación pues las fuerzas que se contraen tienen una magnitud igual en todas las direcciones. Y eso no fue lo que se halló, hay un patrón, según Thomas Watters del National Air and Space Museum en Washington.

El autor principal del estudio aparecido en Geology explicó que las fuerzas que actúan no proceden del interior de la Luna sino de la Tierra, fuerzas que al superponerse sobre la contracción global pueden imponer un orientación.