Así fue la semana científica (17-23)

1. Se perdió el calor

No se sabe a dónde ha ido. El caso es que desde 2000 la temperatura del planeta se ha mantenido constante, pese a que la acumulación de gases de invernadero es cada vez mayor. ¿Cómo explicarlo? Diversas hipótesis han corrido. Esta semana científicos muestran en Science que ese calor está siendo almacenado en el fondo del océano Atlántico. Antes las hipótesis apuntaban a situaciones en el Pacífico. El caso es que no sube la temperatura. Los eventos del Atlántico duran de 20 a 25 años, por lo que se cree que en 15 años el calentamiento volverá a su curso. Los océanos almacenan hasta el 90% del calor del planeta.

2. Oh, oh… se está volteando la torta

Casi erradicado, aunque aún subsiste en algunos pocos países, la polio tiene desde hace muchas décadas una vacuna efectiva que impide el desarrollo de la incapacitante y deformadora enfermedad, a la vez que mortal. Pero parece que hay problemas. Científicos de la Universidad de Bonn reportaron un virus mutado que es capaz de evadir la acción de la vacuna, según trabajo realizado en Gabón (África). En 2010 resultaron infectadas allí 445 personas, en su mayoría adultos. Fallecieron 209. Los hallazgos aparecieron en Proceedings of the National Academy of Sciences.

3. No se le dañó la cola

Perder la cola no es el mayor problema, no para las lagartijas: se regeneran. Científicos las estudian para ver cómo lo logran. En el proceso activan unos 326 genes en específicas regiones de la cola que se regenera según encontraron investigadores. Este lagarto es el más cercano a los humanos de aquellos animales que logran ‘reconstruir sus apéndices’. El estudio publicado en Plos One reveló además el hallazgo de una célula clave en la regeneración. El interés radica en la posibilidad de que algún día los humanos puedan regenerar miembros perdidos.

4. El fin de una era

Análisis de datos de 40 sitios arqueológicos de Europa, de España a Rusia, revela que la desaparición de los neandertales se produjo hace unos 40.000 años y antes que un remplazo rápido por los humanos modernos fue un proceso gradual que duró miles de años dice un estudio en Nature. El análisis realizado muestra que estos cohabitaron con los humanos durante 2.600 a 5.400 años posibilitando un intercambio cultural y genético entre ambos grupos, como lo han demostrado investigaciones previas.

5. Vida extrema en sitios extremos

A 800 metros bajo el hielo de la Antártica se encontró una nutrida comunidad de microorganismos según un artículo publicado en Nature, una muestra de la diversidad de ecosistemas que pueden existir en lugares extremos de oscuridad total y temperaturas bajo cero bajo la gruesa capa helada. Las aguas extraídas del lago Whillans que permaneció cubierto durante millones de años revelaron al menos 3.931 especies o grupos de especies de esos microorganismos. Muchos parecen obtener nutrientes del derretimiento del hielo y de la roca y sedimentos bajo el hielo. Una muestra de la diversidad de vida del planeta y de la capacidad de coexistir en condiciones extremas.

6. Se acababan los días de las trompas

Al ritmo actual durarán unas pocas decenas de años más. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences estimó que entre 2010 y 2012 fueron sacrificados 100.000 elefantes africanos por cazadores ilegales en busca del marfil de sus colmillos, un 2 a 3 por ciento de la población total diezmado cada año. Durante la década pasada además la cacería de estos emblemáticos animales pasó del 25 al 60 o 70 por ciento. Toda una tragedia para la vida.

7. Las estrellas fabrican crema dental

El flúor que se adiciona a las cremas dentales fue creado en las estrellas. Eso concluye un estudio publicado en The Astrophysical Journal. Los astrónomos estudiaron estrellas para ver su contenido de flúor. Se encontró que se forma, como otros elementos, hacia el final de la vida de estrellas más grandes que el Sol debido a la increíble presión y temperatura del proceso. El flúor formado es lanzado con el gas al medio interestelar, sirviendo de material para la formación de otras estrellas y planetas.

8. Alguien ataca la capa de ozono

Pese a que el Protocolo de Montreal que regula la emisión de compuestos dañinos para la capa de ozono parece marchar bien, científicos encontraron en la atmósfera más tetracloruro de carbono del que debería haber, lo que indica que existe una fuente desconocida de emisiones o que el proceso de destrucción natural tienen algo que aún no se entiende bien. Las emisiones sugeridas del CCl4 son de 39 kilotoneladas por año desde 2007, se reveló. El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters.

9. Los primeros anillos de la historia

No fueron ancestros humanos los que fabricaron los primeros anillos. No, fue Saturno. Sí. Un estudio que analizó la información de la nave Cassini que se encuentra desde 2004 en ese lugar, encontró que la tasa de acumulación de polvo es muy baja por lo que los sorprendentes y espectaculares anillos del gran planeta se debieron formar hace 4.400 millones de años, casi con la formación misma del Sistema Solar. Durante 7 años solo se detectaron 140 partículas cayendo hacia los anillos. La información apareció en Nature.

10. Sí, el Sol es el culpable

La liberación de grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) almacenado en el Ártico no se debe a la acción de las bacterias que disuelven el carbono orgánico en aquel gas, como se ha creído hasta ahora. Un estudio publicado en Science indica que el responsables es el Sol. Sí, la luz solar actúa más rápido que las bacterias sobre los ríos y lagos de la fría región. Un hallazgo importante para determinar cómo se afecta el derretimiento de la capa de hielo por el cambio climático.

Mataron 100.000 elefantes en 3 años

Cuerpos de elefantes cazados por su marfil. C. Leadismo/Save The Elephants

La tragedia no podía ser más grave: 100.000 elefantes africanos fueron cazados ilegalmente entre 2010 y 2012, produciendo una reducción del 2 al 3% de la población del icónico animal.

Sí, el comercio de marfil ha alcanzado niveles insostenibles.

Aunque no es fácil establecer las cifras y podrían quedarse cortas, George Wittemyer, de la Universidad de Colorado y su grupo examinó los datos demográficos de los elefantes y analizó las causas de muerte para obtener estimativos basados en evidencias.

El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Los investigadores comenzaron a mirar los elefantes de la Reserva Nacional Samburu en Kenya, donde cada muerte y nacimiento han sido registrados desde 1998. Usaron los restos para precisar si un elefante había muerto por causas naturales o por cazadores ilegales. Así, hallaron evidencias serias de que las tasas de caza ilegal comenzaron a dispararse en 2009. Es más, se demostró que las tasas estaban asociadas fuertemente con el aumento del precio del marfil en el mercado negro local y la parte destinada para China.

Luego usaron el estudio de Samburu para trasladar los datos de restos en las tasas de caza ilegal en 12 poblaciones cubiertas por el Monitoreo de Muertes Ilegales de Elefantes (Mike) de la convención Cites. Desde 2002 Mike ha apuntado a cuantificar el número de elefantes muertos por cazadores mediante sondeo de restos en 45 puntos de África, aunque sin datos completos de la población total.

Los investigadores otras variantes correlacionadas con las tasas de muerte y usaron la información para extrapolar su modelo a 306 poblaciones africanas de elefantes.

Así, encontraron que la tasa de caza era de 7% año de 2010 a 2012, o sea unos 33.630 animales por temporada. El resultado corrobora otro estudio que indicaba que la población de elefantes en África Central se redujo 2/3 entre 2001 y 2012.

Muchas de esas poblaciones, según el estudio, desaparecerán en 10 años si no se actúa con urgencia y decisión.

Todo por la ambición humana.

La flauta les sonó a los cavernícolas

El sonido cautivante de la flauta no parece muy actual. Hace 35.000 años algunos antepasados fabricaron unas flautas con huesos de aves y marfil, según un artículo presentado ayer por Nature.
Nicholas Conard y colegas describen el hallazgo de una flauta de hueso con cinco agujeros, y dos fragmentos de flautas de marfil, recuperadas en la caverna de Hohle Fels al suroeste de Alemania.
Aunque se conocen argumentaciones a favor de las tradiciones musicales de los Neandertales y de instrumentos musicales en el Paleolítico medio, no se tenía evidencia concreta.
Las flautas fueron halladas cerca de la figura de una Venus, también de marfil de mamut, reportada hace poco por el mismo grupo de científicos.
El trabajo demuestra que los más antiguos humanos modernos en Europa hace 35.000 a 40.000 años, tenían una tradición musical.
Los instrumentos son parte de un paquete de complejos artefactos simbólicos que documentan que esos tempranos humanos modernos en Europa eran también culturalmente modernos.
En la foto, cortesía de Nature y de la Universidad de Tubingen, se aprecia la flauta con sus agujeros.