Insectos sienten las turbulencias en el aire

Mariposa Autographa gamma. Foto Ian Woiwood

No solo deben abrirse paso en la oscuridad para asegurar su alimento. Los insectos nocturnos tendrían otra habilidad: la de medir las turbulencias en el aire mientras se desplazan.

“Los insectos no pueden sentir el chorro de aire directamente porque van dentro de él, pero pueden sentir las fluctuaciones turbulentas en el aire dado que son movidos de lado a lado”, explica Andy Reynolds, del Rothamsted Research.

El recorrido es más movido cuando los insectos cruzan la corriente de aire y más suave cuando se salen de ella. La turbulencia les permite determinar entonces en que sentido sopa el viento, algo que se duda tengan las aves.

El hallazgo, hecho en las mariposas nocturnas Autopraha gamma, fue publicado en Current Biology y permite ver cómo manejan el viento en sus desplazamiento.

Los científicos usaron radar para rastrear aves y mariposas migratorias. La diferencia entre los insectos y las aves bajo distintas condiciones de viento eran claras. Las mariposas respondían distinto frente a vientos de la derecha o de la izquierda, mientras las aves no, dijo Reynolds. Cada una resuelve el tema de distinta forma.

Hay animales que van a la farmacia

No se tome esta droga sino aquella. Y en la farmacia le venden lo que quiera. Sí la automedicación. Y aunque no pueden ir a que les despachen la fórmula médica, sí saben cómo curar ciertos males. Animales que se automedican.

Crece la lista de animales que utilizan químicos para automedicarse y tratar congéneres y descendientes, por lo general para combatir y prevenir infecciones.

Dice la creencia popular que los gatos mastican ciertas hierbas para purgarse, pero en el plano científico se ha encontrado que lo hacen los chimpancés y las mariposas. Y las hormigas y las moscas, según un nuevo estudio aparecido en Science.

Se pensaba que esta conducta era exclusiva de los primates y de los animales más inteligentes, en los que la automedicación podía ser transmitida y aprendida de padres a hijos. Pero el nuevo análisis que examinó reciente investigación en este campo, de insectos a chimpancés se automedican en respuesta a parásitos y quizás por otras razones.

“Es algo realmente común, más de lo que se creía”, según Jaap Roode, líder del estudio, de Emory University. La medicación busca combatir una infección en curso o prevenir futuros ataques de parásitos.

Las moscas de las frutas ponen sus huevos en frutas con mayor contenido de alcohol (producido por fermentación natural) cuando unas avispas parásitas están en los alrededores, indicó Tod Schlenke, un científico de Emory citado por LiveScience, quien no participó en el estudio.

“En las moscas, un mayor contenido de alcohol en la sangre hace que las avispas que viven de su sangre mueran de un modo poco agradable: expulsando sus órganos internos por el ano”, indicó Schlenke.

Aunque el alcohol puede tener efectos negativos en las moscas en desarrollo, hace la infeccio´n menos probable. Cuando las avispas no están en la zona, las moscas prefieren poner huevos en frutas menos fermentadas.

Las hormigas también medican sus colonias contra las infecciones, llevando químicos con propiedades antifúngicas. Y las mariposas monarca combaten los parásitos poniendo huevos en plantas tóxicas.

Ahora se estudian los posibles usos en humanos. Las abejas colectan resinas con propiedades contra hongos que no gustan mucho a los apicultores, por lo que son más proclives a enfermar.

Un químico en una resina tendría efectos inhibitorios contra el VIH-1, dijo de Roode. Otra planta ingerida como medicina por primates se usa ahora como antiemético (para tratar náusea y vómito)en el ganado en África, según Juan Villalba, de Utath State University, quien tampoco participó en la revisión de estudios.

El científico ha mostrado que los animales se pueden beneficiar cuando encuentran disponibilidad de medicinas artificiales para comer cuando las necesitan. Un polímero, glicol polietileno ayuda a las ovejas en una dieta alta en taninos, y los corderos aprenden a usarla al observar a sus padres.

Gusanos construyen casas de interés social

Este es el caso del gusano que construye casas de interés social. Sí, los gusanos enrolladores de hojas, considerados plagas en muchas regiones, cumplen un papel ecológico grande.

Los del género Anaea son las larvas de las mariposas alas de hoja, llamadas así porque sus alas semejan hojas muertas. Se protegen en su etapa de gusano al enrollarse en una hoja, como un cigarro envuelto y se aseguran con una seda que producen.

Los Anaea solo usan su ‘cabaña’ de hojas durante una semana más o menos, pero las hojas enrolladas permanecen hasta un año, lo que permite que distintos artrópodos tengan vivienda.

De acuerdo con un estudio aceptado para publicación en Ecology, esas moradas sirven de hogar a más de una docena de artrópodos.

Camila Vieira, ecóloga de la Universidad de Campiñas en Sao Paulo, Brasil y el biólogo Gustavo Romero tomaron hojas enrolladas o no de 67 plantas Croton floribundus, favoritas de esos gusanos. Enrollaron unas y las examinaron cada 15 días. Los resultados fueron contundentes: durante la temporada seca de junio a septiembre, el número de especies de insectos que usaron esas viviendas fue 9 veces más grande que el número d especies halladas en las hojas lisas. E incluso en la época lluviosa de diciembre a marzo, había 5 veces más especies en las hojas enrolladas que en las otras.

“Toda la comunidad de artrópodos que alberga esa planta están influenciados por las hojas enrolladas de los gusanos”, dijo Vieira a OurAmazingPlanet.

En total en las hojas enrolladas los investigadores encontraron más de 9.000 artrópodos de 433 especies. En la temporada seca, las hojas enrolladas en 60 plantas de la selva brasileña albergan más de 3.000 bichos, incluyendo arañas, escarabajos, grillos y gusanos, incluido otro distinto a los Anaea que parece toma ventaja del nido ya construido por lo que se evita ese trabajo.

Los autores creen que las hojas enrolladas son como unos micro ambientes que protegen los artrópodos de la nociva radiación ultravioleta y que evita que se deshidraten. Como aquellos gusanos están por todos lados, son fundamentales en el ecosistema.

Hoy es el Día de la Biodiversidad…¿y?

El Día Internacional de la Biodiversidad se celebra hoy sin mucha pompa. pese a la riqueza biológica de Colombia, el asunto está fuera de la agenda de administradores y gobernantes. Solo algunos entusiastas se acuerdan de la diversidad de vida que abunda acá.

Aunque todos, quizás para lucirse, dicen que se deben explorar para conocer y luego aprovechar esa variedad tan amplia de vida, a la hora del té prefieren entregarles el territorio a empresas nacionales y transnacionales para actividades que de una u otra manera acaban con esa vida.

Una de las ramas del progreso en este Siglo XXI es la biotecnología, abundamos en esas posibilidades, pero no apoyamos la investigación ni los desarrollos.

Hoy, Día Internacional de la Diversidad Biológica, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt lo aprovecha para recordar la importancia de nuestros páramos, ecosistema único, reservorios de agua en los que la temperatura va de los 2 a los 30 grados centígrados de la noche al día.

En nuestros páramos se encuentra cerca del 10% de la biodiversidad del país: 4.700 especies de plantas, 70 de mamíferos, 87 de anfibios, 154 de aves, 11 de lagartos y 130 especies de mariposas.

Abastecen un buen número de acueductos de ciudades grandes y pequeñas. como Bogotá, Medellín y Bucaramanga. Estiman que 70% del agua para consumo humano, riego y generación de electricidad proviene de estos ecosistemas.

Almacenan unas 1.000 toneladas de carbono por hectárea, siendo importantes en la regulación climática.

Pese a ello no están seguros. En el páramo de Santurbán en Santander se iban a adelantar actividades mineras (oro), amenaza que según algunos aún no desaparece, y hasta en el de Belmira, uno de los dos que posee Antioquia (con el de Frontino), se analiza la existencia de minerales como el coltan.

Tan apetecidos son, que se encargó al von Humboldt de delimitar los páramos: definir qué son, para ver hasta dónde se puede llegar en el afán extractivista.

Los páramos se encuentran por lo general a alturas superiores a 3.000 metros sobre el nivel del mar.

En este link se puede leer el libro de los páramos del Instituto, para conocer más de cerca qué son, cómo funcionan y cuál es su importancia:

http://www.humboldt.org.co/paramos/gran_libro_paramos/

Un patio de recreo para niños con autismo

Se sabe que no puede ser igual al de otras personas. Los patios escolares para individuos con autismo debe tener ciertas consideraciones.

Sí, aparte de una zona central para jugar, debería contener otros elementos.

Eso es lo que está teniendo en cuenta Chelsey King, de Kansas State University, los elementos requeridos para que un niño con autismo se pueda sentir confortable e incluido.

¿Cuáles son esos elementos? El diseño incluye:

-Un jardín musical donde los niños pueden jugar con instrumentos musicales para ayudarles en sus aspectos sensoriales.

-Un jardín comestible en invernadero que permita que con sus manos interactúen con la naturaleza y se valgan de la horticultura como terapia.

-Un patio sensorial, que use distintos paneles para ayudarles a los niños a construir tolerancia hacia diferentes estimulaciones sensoriales.

-Un jardín de mariposas para alentar a los que gustan de aprender en la naturaleza en un ambiente calmado.

-Una variedad de alcobas, que provea a los niños con un lugar para retirarse cuando se sientan abrumados y quieran volver a ganar control.

King creó diferentes señales y cuadros de pinturas alrededor de esos elementos, para que sea más fácil para profesores y niños comunicarse sobre las actividades.. La investigadora diseñó además una serie de alturas en las zonas centrales de juego para que los niños puedan escapar y observar la acción a su alrededor.

“Es importante hacer sentir incluido al niño en el patio escolar sin ser sobrecargado”, dijo King. “Si tiene un espacio donde se pueda retirar o mirar a lo lejos y luego reintegrarse cuando lo decida, eso le sirve”, dijo.

Machos paranoicos se aparean más de la cuenta

Machos paranoicos. Qué será lo que les pasa a los moscos. Algo les sucede. Científicos de la Universidad de Liverpool encontraron que machos de las moscas de las frutas experimentan una especie de paranoia en presencia de otro macho, lo que duplica el tiempo que duran apareándose con una hembra, aunque… la hembra de esta especie sólo se aparea una vez.

Las hembras de muchas especies tienen varios machos. Estos por tanto han desarrollado características reproductivas particulares para asegurar que sus espermatozoides tengan éxito y sean los que fecunden la hembra en la llamada competencia del esperma. Esas adaptaciones incluyen rasgos físicos como un mayor conteo de esperma, así como de comportamiento, apareándose hasta un 21% más del tiempo. Algunas mariposas, por ejemplo, tienen testículos más grandes para producir más esperma.

En algunas frutas de la mosca, en las que la hembra sólo se aparea una vez, gastar tiempo extra parece un desperdicio de esfuerzos. Científicos de Liverpool detectaron y publicaron en Biology letters que cuando el macho entra en contacto con otro macho, incrementa 93% el tiempo que pasa con la hembra.

El estudio sugiere algunas explicaciones para esta paranoia. Una posible: las hembras a veces se aparean con más de un macho, por lo que el macho cambia su conducta reproductiva. Otra: la presencia de un competidor trae el temor de no poder obtener otra oportunidad de aparearse, por lo que hace un gran esfuerzo para mantener la hembra fértil durante toda su vida con una buena disposición de esperma.

A veces, ganar es morir un poco

Vaya situación: aunque triunfe en la defensa, al fin de cuentas fracasa: se muere. Científicos estudiaron las defensas que usan gusanos que se transforman en las grandes mariposas blancas Pieris brassicae. Y miren lo que hallaron.

Los insectos regurgitan hojas de repollo semidigeridas para hacerse poco agradables a los depredadores. Pero también encontraron que la frecuencia con que usan esa defensa reduce la tasa de crecimiento y el número de huevos que producen, creyéndose que ese perjuicio se debe a la pérdida de alimento por una regurgitación frecuente.

Estos gusanos son objeto de control porque destruyen sembrados de repollo y otros vegetales. El estudio, presentado en el journal of Animal Ecology sugiere que los depredadores naturales, como ciertos pájaros, no necesariamente tienen que consumir muchos gusanos para tener un efecto importante en el tamaño de la población. Se halló que 40% de los gusanos que se defendieron de los depredadores con aquella táctica morían antes de transformarse en mariposas, pese a sobrevivir con éxito el ataque inicial.

El estudio mostró también que en promedio los grandes gusanos ponen 60 huevos, pero aquellos que se defienden contra los depredadores diarios ponen unos 30, lo que indica que los depredadores tendrían un impacto más grande. Esto podría darse en otros casos de insectos herbívoros.

Ser aventurero tiene bases genéticas

Unos más aventureros que otros. Y aunque puede ser por situaciones que se presenta en la vida, parece que hay algo detrás que impulsa esa conducta: los genes.

Un grupo de científicos descubrió que los descendientes de las mariposas exploradoras que colonizan nuevos hábitats difieren genéticamente de sus primos más cautos. El grupo, encabezado por James Marden, profesor de Biología en Penn State Univerrsity, y Christopher Wheat, de esa universidad y de la de Helsinki, reveló algunas de las bases genéticas para la maduración más rápida de los huevos, una tasa metabólica más alta y una mayor capacidad de vuelo, rasgos que proveen una ventaja para las mariposas que salen del territorio familiar para fundar nuevas poblaciones en hábitats no ocupados antes.

La investigación aparecerá publicada en mayo en Molecular Ecology.

Marden explicó que la mayoría de especies no se encuentran por todas partes porque tienden a requerir hábitats muy específicos. “Las mariposas, como muchas otras especies, son especialistas. Son muy selectivas sobre dónde vivir. Esa selectividad les confiere lo que los ecólogos llaman una distribución irregular”.

En esos ambientes, los organismos enfrentan una elección fundamental entre permanecer en su espacio nativo o aventurarse en busca de un sitio diferente adecuado. Permanecer en el mismo lugar es seguro para la supervivencia inmediata, pero puede exponer los descendientes a diferentes parásitos, mientras que dispersarse es riesgoso pero paga con creces si se encuentra un sitio no ocupado.

Las diferencias básicas entre aventureros y no, se encontró en el gen fosfoglucosa isomerasa (Pgi).

¿Tendrá alguna incidencia en humanos?

En la imagen, una mariposa Granville fritillary. Cortesía Penn State University-J. Marden.

Denúnciela: esta mariposa se automedica

Sí, las mariposas monarca se curan a sí mismas y a sus descendientes utilizando plantas medicinales.
Así lo creen científicos de Emory University tras sus investigaciones.
Pocos estudios se conocen sobre automedicación en animales, aunque algunos científicos han teorizado que la práctica puede estar más difundida de lo pensado. Jaap de Roode, científico de esa institución, dijo en un informe de prensa que “hemos demostrado que algunas especies de la planta hospedera de las larvas (de la monarca pueden reducir las infecciones”.
La investigación se ha centrado en un parásito protozoario que puede infectarlas.
También encontraron que las hembras prefieren depositar sus huevos en plantas que harán que sus descendientes enfermen menos, lo que sugiere que han desarrollado la habilidad de medicar a sus hijos.
“Los resultados son excitantes porque esta conducta es transgeneracional”, opinó Thierry Lefevre, con un postdoctorado. “Mientras la madre es la que expresa el comportamiento, sólo sus descendientes se benefician”.
Los gusanos de la monarca se alimentan en una docena de plantas, incluyendo algunas con alto contenido de cardenolidos, que no los afectan pero los hacen tóxicos para los depredadores incluso luego de emerger como adultos de sus crisálidas.
Estudios previos se han centrado en si las mariposas eligen variedades más tóxicas de las plantas para protegerse de los depredadores. Pero de Roode se preguntaba si no estaría relacionado con el parásito Ophryocystis elektroscirrh, que invade el estómago de los gusanos y persiste cuando son adultos.
Una hembra infectada transmite los parásitos al poner sus huevos. Si una mariposa emerge de una pupa infectada, secreta fluidos y puede morir.
Los experimentos en el laboratorio demostraron que una hembra infectada prefiere poner sus huevos en una planta tóxica. Las hembras sanas no muestran preferencia alguna.
En la foto, cortesía de Emory, una mariposa infectada con el parásito.

El primer insecto anfibio

No cabe duda: no nos conocemos todos los habitantes del planeta.
Hay insectos terrestres que se sumergen en el agua y otros acuáticos que sobreviven una salida al aire. Pero Daniel Rubinoff, de la Universidad de Hawai en Manoa y sus colegas, acaban de describir los hábitos anfibios de las larvas de 12 nuevas especies del género de mariposas nocturnas Hyposmocoma.
Los jóvenes de cada una de ellas pueden sobrevivir bajo el agua en arroyos y expuestos al aire en las rocas.
Estas mariposas sólo viven en las islas de Hawai y la mayoría de las especies del género pasan la edad de gusanos exclusivamente en tierra antes de crecer como mariposas
Análisis genéticos revelaron que al menos tres veces dentro del género, linajes ajenos al ambiente acuático han evolucionado gusanos anfibios, reportaron Rubinoff y Patrick Schmitz en Proceedings of the National Academy of Sciences.
En esta situación, las islas vuelven a desempeñar un papel importante en temas de evolución, pues mezclas aisladas de pocas clases de criaturas pueden salir con novedades desconocidas en otras partes.
Los dos científicos descubrieron que los gusanos de agua y tierra son parte de una diversidad de formas de vida de Hyposmocoma que evolucionó en Hawai. Al recolectar gusanos en rocas en los arroyos, aparentemente imperturbables a los cambios en el nivel de las aguas y estudiarlos en laboratorio, encontraron que no poseen mecanismos para atrapar el aire en burbujas y en vez de eso parece que toman el oxígeno directamente del agua. Para sobrevivir sumergidos requieren aguas rápidas, adhiriéndose a las rocas de los lados de la corriente.