Como el pastorcito mentiroso

Ya nadie les cree, pero es verdad. Como el pastorcito mentiroso, algunos insectos ignoran la señal de peligro y, quizás, cuando se dan cuenta, ya es demasiado tarde.
Sí, algunos áfidos que crecen en plantas modificadas genéticamente para emitir un compuesto que alerta a los insectos de la presencia de un depredador, se acostumbran tanto al olor, que no hacen caso y quedan expuestos a una muerte segura, según investigadores del Cornell and Boyce Thompson Institute que publicaron el hallazgo en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences.
Bajo circunstancias normales, cuando una mariquita captura y se come un áfido, la víctima libera una señal de alarma, una feromona llamada beta-farneseno, que hace que los áfidos cercanos corran o se dejen caer de la planta.
Los áfidos se acostumbran al olor emitido por la planta en sólo tres generaciones y luego no hacen caso de esa que fuera la señal de alarma.
Los áfidos, sin embargo, no dejan de ser una amenaza para la planta. Bajo la emisión continua de la feromona, producen más descendientes, quizás porque disponen de más energía para la reproducción. Foto cortesía en la que una mariquita se come un áfido..