Resumen científico de la semana

Imagen U. Zurich

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1. ¿Por qué tienes esa barriga tan grande?

Un estudio de más de 120 tetrápodos, desde tiempos prehistóricos a la actualidad, encontró que los herbívoros tienen una cavidad torácica el doble de la de los carnívoros, indicando que quienes comen plantas tienen un estómago más grande y todo parece deberse a las dificultades para la digestión de estas. En el estudio se analizaron aves, reptiles, mamíferos, dinosaurios y otros animales. Apareció en el Journal of Anatomy.

2. Daños del tabaco

En 17 tipos de cáncer científicos descubrieron las mutaciones en el genoma causadas al fumar, un avance para entender los mecanismos por los cuales el tabaco induce esos cambios que pueden derivar en cáncer en tejidos expuestos de manera directa o indirecta. La hipótesis es que los químicos del tabaco dañan el ADN en los tejidos expuestos de manera directa, pero no se entiende cómo resultan afectados los de exposición indirecta. El estudio apareció en Science. Se detectaron 150 mutaciones extras en cada pulmón por año de fumar una cajetilla al día.

3. Calientes, calientes

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente reportó que hacia 2030 el mundo emitirá 12 gigatoneladas más de gases de invernadero de lo que se debería para que la temperatura del planeta no aumente más de 1,5 °C con respecto a la era preindustrial. La temperatura con esas emisiones podría llegar hasta los 3,9 °C a fines de siglo, lo que sería catastrófico para la vida.

4. Un cerebro veloz

Mediante el estudio de cerebro de felinos, investigadores encontraron que en el guepardo es más pequeño y a sí el área del lóbulo frontal, relacionada con la sociabilidad aunque este es uno de los felinos sociales. Al tener cerebro más pequeño requiere menos energía y a eso se podría deber la gran velocidad de este carnívoro según el artículo en Frontiers in Neuroanatomy. Ese cerebro más pequeño puede ser consecuencia de un cráneo de forma inusual, una adaptación que evolucionó para las altas velocidades.

5. Hijos de… la genética

En un sorprendente hallazgo de genetistas de Uppsala University en Suecia, se identificaron 12 regiones del ADN muy relacionadas con la edad a la que tenemos nuestro primer niño y al número total de hijos, algo que siempre se ha creído ser elección personal, factores ambientales o circunstancias sociales. En el estudio tuvieron que ver 250 científicos de muchas instituciones y lugares del mundo. ADN, ADN: dime cuántos niños voy a tener. Fue publicado en Nature Genetics.

6. Zika testicular

En ratones se encontró una disminución de la fertilidad y una reducción del tamaño de los testículos a las tres semanas de una infección por zika, aparte de niveles bajos de dos hormonas relacionadas con la concepción, con lo cual el macho tiene más dificultades para preñar la hembra según el estudio aparecido en Nature. Si sucede igual en humanos, no se ha estudiado todavía.

7. Se me pegó la canción

¿Por qué hay canciones que sin quererlo tarareamos seguido horas después de haberlas escuchado? Un estudio sugiere que son canciones rápidas, con una melodía genérica fácil de recordar y con algunos intervalos, como repeticiones que las hacen distintas al promedio. El artículo apareció en Psychology ofAesthetics, Creativity and the Arts.

8. Otra espinaca para Popeye

Investigadores del MIT publicaron en Nature Materials el desarrollo de una planta de espinaca que se la quisiera Popeye: puede oler explosivos gracias a un sistema electrónico con nanotubos de carbono insertados, que en presencia del explosivo emiten luz ultravioleta leída por una cámara unida a un computador, enviando un correo a la persona interesada. Un desarrollo de la naciente y prometedora nanobiónica.

9. No es la bebida, es el estrés

Un artículo en Neuron muestra cómo los ratones sometidos a estrés ingieren más alcohol, al tener una respuesta debilitada a la dopamina inducida por alcohol y por eso bebían más que los ratones no estresados. El estrés altera el equilibrio y la respuesta de distintos tipos de neuronas, una idea de lo que puede suceder en las personas sometidas a situaciones estresantes.

10. Medellín celeste

No fue un hecho científico como tal, pero sirvió para conocer cómo se nombran los asteroides descubiertos por los astrónomos. El profesor Ignacio Ferrín, de la Universidad de Antioquia otorgó el nombre de Medellín al asteroide 366272 descubierto por él a comienzos de siglo en Venezuela, un cuerpo de 6,4 kilómetros de diámetro que gira a más de 420 millones de kilómetros del Sol.

Así está afectando El Niño a Colombia (informe)

Visitantes se refrescan en la calurosa Medellín. El Colombiano

Con El Niño no se juega. El fenómeno hace estragos ya en Colombia, en donde hasta el fin de semana 210 municipios tenían racionamiento de agua y 300 con riesgo de tenerlo, en palabras del ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao.

Incluso en el Valle de Aburrá se siente. La Empresa de Servicios Públicos de La Estrella inició racionamiento en centros poblados como La Tablaza y Pueblo Viejo.

El fenómeno hace de las suyas. Y aunque algunas lluvias refrescan de tanto en tanto algunas regiones, lo peor está por venir. El informe del Centro de Predicción del Clima sugiere que se intensificará hacia noviembre-diciembre. Y se extenderá posiblemente hasta marzo de 2016

No es solo la carencia de agua que afectaría al 50% de los municipios colombianos, son otras situaciones inherentes.

El departamento de Tolima se ha convertido en el más caliente, con el mayor número de poblaciones con temperatura superior o cercana a los 40 grados centígrados.

Natagaima, cuya temperatura promedio se sitúa en los 26°C lleva varias semanas como la ciudad más caliente del país, con 43°C y hasta un poco más, afectando las actividades diarias de sus algo más de 23.000 pobladores a orillas del río Magdalena..

A Natagaima se suman las poblaciones también tolimenses Armero, Prado, Saldaña, Ambalema por encima de los 40°C, más que en cualquier otra región del país.

En Medellín la temperatura promedio de septiembre ha estado sobre 30 grados dice el Ideam.

Pero la sequía y el calor no solo afectan a las personas. Los ganaderos del Cesar han reportado la muerte de más de 25.000 reses en el fuerte verano desde inicios de año. Allí la producción lechera habitual de 1 millón de litros diarios pasó a 300.000 por las condiciones climáticas.

En ese departamento las pérdidas por el calor y la sequía superan los $200.000 millones según fuentes gremiales.

Alertas

Pero hay otras situaciones que atiza el fuerte verano. Una es la reducción del nivel de los ríos. El Ideam lanzó esta semana una alerta por el nivel del Magdalena en sectores desde Puerto Berrío, Antioquia, hasta Bolívar. En algunos puntos la altura de las aguas no supera los 70 centímetros. Es el nivel más bajo de los últimos 28 años.

No solo se dificulta la navegación sino el suministro de agua en poblados que toman el agua del río. También sufren los establecimientos dedicados al cultivo de peces.

La pesca se ha reducido al punto que en algunas poblaciones ribereñas se surten con el pescado traído desde los Llanos.

El Cauca, el San Jorge y el Amazonas también tiene seriamente disminuido su caudal, así como los ríos Pance de Cali, Manzanares y Gaira en Santa Marta y Bogotá.

El reconocido Caño Cristales en el Meta fue cerrado al público por la disminución del agua que hace peligrar la vida en él.

En Antioquia están muy afectados los ríos Nechí, Medellín, Nare, Mulatos y Chigorodó, entre otros.

Los incendios, según reporte del Ministerio del Medio Ambiente, han consumido 92.000 hectáreas y aunque no todos pueden atribuirse a El Niño, el prolongado verano aumenta el número. Este año van casi 3.800 reportados, incluyendo varios activos aún.

Todo esto sin conocer el consolidado del sector salud: diversos estudios han demostrado desde los años 90 la relación directa entre El Niño y el aumento de casos de enfermedades transmitidas por vectores, como malaria, dengue y leishmaniasis. Se espera que ocurra igual con la nueva chicungunya.

El fenómeno de El Niño de 1997, que fue tan fuerte como el actual (este aún lo puede superar), dejó pérdidas en Colombia por más de US $564 millones según un informe en su momento de la Cepal.

De las lluvias y el calor sobre Medellín

El calor agobia y seguirá agobiando. Desde hace dos meses, la Organización Meteorológica Mundial hablaba de las sequías en el norte del país. Pero el clima en Medellín ha estado dentro de lo normal hasta el mes de junio.

Lina Ceballos, climatóloga del Siata, explicó que se espera que una temporada climática esté entre el 70 y el 130% del registro histórico. Si está en él, no es un ciclo inusual.

Ante el calor que agobia desde que despuntó julio, hasta la amenaza de que llegue El Niño y se sienta a finales de año, surge la duda de si la primera temporada invernal estuvo dentro de lo normal para saber cuán fresco está el medio y cuánta es la capacidad de aguante.

Lina indicó que la temporada marzo a junio estuvo dentro de lo esperado. En junio, por ejemplo, en la mayoría de las estaciones en el Valle de Aburrá estuvo cerca al 80%, repartido según las estaciones, es decir un comportamiento de lluvias según lo esperado.

En Barbosa, dijo, el promedio es de unos 200 mm, cayeron 190.

En la región caen entre 100 y 200 milímetros.

Julio sí es más seco, con reducción a 100-150. En la zona metropolitana deben caer unos 1.400, 1.450 milímetros en el año.

La región quedó bien surtida de agua, podría decirse, aunque la sensación es que el calor de las primeras semanas de julio y las escasas lluvias alientan el temor de que si de acá a agosto se mantiene la situación, la temporada invernal de octubre es baja en precipitaciones y entra El Niño, sí podría haber problemas en el suministro de agua en el primer trimestre de 2015.

En los primeros 10 días de julio, de acuerdo con el Ideam, las lluvias en la estación del aeropuerto Olaya Herrera estuvieron apenas en el 49% del histórico, luego de que la última década de junio estuviera un 2% encima del promedio.

Sí, es verano.

Especial fin de semana: 2011 de clima extremo

Es el comentario en la calle y en las reuniones: agua que ha caído y más la que falta por caer. Y noticias que llegan de todos lados: una temporada inusual de tornados que supera registros históricos en Estados Unidos y un extraño fenómeno depresivo sobre el Caribe.

¿Qué le pasa al clima mundial? ¿Qué nos espera?

El jueves 28 cayeron al menos 30 milímetros de lluvia sobre 25 municipios antioqueños, llegándose incluso a 120 mm. en Chigorodó (Urabá).

Lluvias de 50 milímetros en pocas horas pueden provocar serias tragedias. Esa fue la lluvia caída (52 mm.) sobre Rionegro el miércoles 27, de acuerdo con un informe de la Organización Meteorológica Mundial. Y fue esa cantidad, según el Ideam, la que soportó la microcuenca de La Iguaná, que derivó en la inundación de varios barrios la tarde de ese miércoles.

El reporte del Ideam sugiere que mayo será muy lluvioso en todo el país, como si no se hubiera tenido con abril. Regiones como la Andina y el Piedemonte Llanero deben atenerse a las consecuencias, mientras que para el litoral Caribe se pronostica el comienzo de la temporada de invierno, que ya baña las regiones del sur de los departamentos caribeños.

¿Qué está sucediendo? Tal como aconteció desde mayo de 2010, cuando se anunció la aparición del fenómeno de La Niña, anuncio desestimado por las autoridades colombianas, las temporadas tradicionales de lluvias se fortalecen cuando se presenta esta condición climática. Sucedió entre septiembre y diciembre pasado y desde febrero de este año.

La Niña, de acuerdo con el reporte del Centro de Predicción del Clima de la National Oceanographic and Atmospheric Administration de Estados Unidos, se encuentra en proceso de debilitamiento, esperándose que en junio las condiciones neutrales retornen al océano Pacífico y el clima del mundo regrese a la normalidad.

Ese fenómeno surge cuando las aguas del Pacífico se enfrían al menos medio grado centígrado durante tres meses seguidos o cinco intercalados.

Para finales de junio el país podría volver a los niveles normales de lluvia, una lluvia que sobre Medellín y ciertas subregiones de Antioquia parece ser hoy más abundante que en las pasadas décadas, dato no confirmado.

Lo que sí concuerda con las predicciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático presentadas en su cuarto reporte técnico es que cada vez habrá más eventos extremos con mayor frecuencia. Como explicó hace algún tiempo el experto Germán Poveda, profesor e investigador de la Universidad Nacional, cae mucho agua en un lapso muy corto. Es esto lo que provoca las inundaciones súbitas.

En Medellín, de acuerdo con el promedio histórico, en mayo llueve 23 de los 31 días y la precipitación es de 199 milímetros, más que en abril. Esto, bajo condiciones normales. ¿Qué pasará con La Niña considerando que al 25 de abril ya se habían superado los promedios históricos del mes?

El aumento de las precipitaciones más la intensa deforestación en la región andina son la mezcla perfecta para la ocurrencia de inundaciones rápidas, al no perder la tierra su capacidad de filtrar buena parte del agua caída.

El calentamiento del planeta y el cambio climático que trae, podría estar incidiendo en una relativa mayor frecuencia de fenómenos El Niño y La Niña. De 1949 a 1968 se presentaron 5 eventos La Niña, frente a 8 de ese entonces para acá.

Y mientras El Niño apareció seis veces de 1951 a 1970, lo ha hecho 12 veces desde ese año.

La semana pasada, el satélite Aqua de la Nasa capturó sobre el océano Atlántico un sistema de baja presión, inusual para esta época del año, pues a partir de junio comienza la temporada de huracanes. Aunque finalmente esa depresión no se fortaleció, sí provocó cierta preocupación.

El 22 de abril, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos informó que el sistema se había organizado mejor, aunque los vientos disminuyeron para esa fecha.

Desde 1851 sólo en 2003 se formó una tormenta tropical, Ana, antes de tiempo.

Y fue en marzo de 2004 cuando por primera vez en la historia apareció un huracán en el Atlántico Sur, golpeando una región a 500 kilómetros de Río de Janeiro. Pero no son situaciones que se han vuelto frecuentes.

Este año, de acuerdo con investigadores de North Carolina State University, la temporada de huracanes debe estar por encima del promedio histórico aunque debajo de lo visto en 2010.

Lian Xie, profesor de Ciencias Marinas, de la Tierra y Atmosféricas y sus colaboradores, podrían presentarse de 13 a 16 tormentas con nombre sobre el Atlántico, incluyendo todo el océano, el Golfo de México y el Mar Caribe.

El número es mayor que el promedio de 9,6 visto entre 1950 y 2000, pero menor al registro de 2010 cuando hubo 19 formaciones de ese tipo.

La situación se hará más seria en mayo para Colombia. Hoy, con casi 270 municipios con deslizamientos y afectación de corredores viales en 12 departamento, 42 de ellos en Antioquia.

Será 2011 un año climático extremo, no sólo en el ámbito nacional, tal como fue 2010, que de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, emparejó al año más cálido de la historia debido, precisamente, a la fortaleza del fenómeno de El Niño durante los primeros meses de ese año.

La cuenca del Amazonas sufrió una sequía peor que la de 2005, Australia se inundó así como Pakistán, los calores mataron a decenas en Rusia y en Colombia murieron más de 300 personas por las inundaciones y el intenso invierno de La Niña más severa desde mediados de los 70, peor que la de 2008.

Otro año para recordar.

Fotos Nasa y El Colombiano.

Morir de a poquito

Medellín hacia el sur

Aire. Aire puro. Eso es lo que necesitamos en Medellín, en donde los índices de material particulado son mucho más alto de lo que permiten las débiles normas colombianas. Se publicó hoy en The New England Journal of Medicine un estudio que, aunque referido a Estados Unidos, pone a pensar.
C. Arden Pope y colegas encontraron que una reducción de 10 micrones por metro cúbico en el aire, aumenta las expectativas de vida de 0,6 a 0,2 años.
En las áreas estudiadas, la disminución de la contaminación del aire respondía por un aumento del 15 por ciento en las expectativas de vida de los habitantes.
Un estudio de Elkin Martínez y colegas en 2007 en Medellín mostró que la contaminación del aire en la ciudad por partículas de 10 micras era en promedio de 95 unidades por metro cúbico, mientras la norma de la Organización Mundial de la Salud habla de 20 como máximo permitido.
Una muerte lenta.