Las hormigas se automedican

Formica fusca. Foto Mathias-Krumbholz/Wikipedia

Hay veces en que vamos al médico. También es común autorrecetarnos. O repetir el medicamento que nos sirvió en el pasado.

Bueno, eso hacen las hormigas.

Científicos de la Universidad de Helsinki en Finlandia revelaron que la hormiga negra Formica fusca cambia sus gusto alimentarios cuando ha sido expuesta a hongos patógenos. Entonces acuden al peróxido de hidrógeno que encuentran en plantas malas, en otros insectos y en cadáveres.

“Cuando las hormigas se alimentan con una dieta extra en radicales libres sobreviven mejor a las infecciones. Es más, eligen una dieta con radicales libres luego de que son expuestas a hongos, pero no la eligen sino están expuestas”, según el investigador Dalial Freitak de la Facultad de Ciencias Biológicas y del Ambiente.

“Es sorprendente descubrir que las hormigas tienen una idea de su estado de salud y parecen ajustar la dosis de medicina a esa situación”, dijo Nick Bos, otro de los investigadores.

Para los individuos sanos que no están bajo condiciones de infección, alimentarse con una dieta de radicales libres tiene los mismos efectos colaterales como con cualquier medicina. Pero una vez infectados, las hormigas que se alimentan con esos radicales tienen cerca de 20% más chances de sobrevivir a una enfermedad fúngica que de otra forma sería letal.

El estudio apareció en Evolution.

Cómo poner inyecciones sin aguja

El temor de cualquier niño y de muchos adultos podría estar camino al olvido.

Científicos del MIT desarrollaron un dispositivo que deposita un pequeño chorro de una medicina a gran presión a través de la piel sin necesidad de aguja hipodérmica.

El dispositivo puede ser programado para colocar una amplia variedad de dosis a distinta profundidad, similar a las los chorros de inyección existentes en el mercado.

Entre los beneficios figuran reducir los chuzones involuntarios (más de 385.000 cada año en Estados Unidos) y mejorar la confianza entre los usuarios evitándoles la molestia que producen las inyecciones de drogas como la insulina.

“Si a uno le dan miedo las agujas y tiene que inyectarse con frecuencia a sí mismo, la confianza es un asunto que cuenta”, dijo Catherine Hogan, del Departamento de Ingeniería Mecánica del MIT, perteneciente al grupo investigador.

El desarrollo de la tecnología fue publicado en el journal Medical Engineering & Physics.

Como alternativas frente a las agujas hipodérmicas se han hecho desarrollos como los parches para la piel, que solo pueden colocar ciertas moléculas de medicinas que pasan a través de la piel.

También se inventaron inyecciones de chorro que a alta velocidad suministran las medicinas, pero siempre la misma cantidad y a la misma profundidad en la piel.

Este avance es diferente.

En la ilustración, el nuevo dispositivo, cortesía del MIT.

Antibiótico afecta a futuros hijos

Si usted toma demasiada tetraciclina podía estar traspasándola a sus futuros hijos, reduciéndoles la posibilidad de tener espermatozoides sanos.

En un paper publicado en Scientific Reports, journal de acceso libre del grupo Nature, científicos de la Universidad de Nevada en Reno que machos de pseudoescorpiones tratados con ese antibiótico tienen espermatozoides poco viables y ese efecto tóxico lo transmiten a sus descendientes no tratados con la medicina. Esto, se sugiere, puede ocurrir en humanos y otras especies.

“Es la primera investigación que muestra el efecto transgeneracional de los antibióticos”, dijo David Zeh, jefe del Departamento de Biología del Colegio de Ciencias. “La tetraciclina tiene un efecto nocivo significativo en la función reproductiva de los machos y la viabilidad del esperma en los pseudoescorpiones, reduciendo hasta un 25% esa viabilidad. Ahora sabemos que se transmite a la próxima generación. No vimos el efecto en las generaciones subsiguientes”.

El estudio incluyó tres generaciones del Cordylochemes scorpioides, un pequeño escorpión tipo arácnido. Para controlar la influencia genética, en la primera generación, hermanos y hermanas de cada una de las 21 camadas fueron tratados con dosis semanales de tetraciclina desde su nacimiento hasta la edad adulta o sirvieron como controles no tratados. Las generaciones subsiguientes no recibieron tetraciclina, antibiótico que no tuvo efecto en el tamaño del macho ni de la hembra, el número de espermatozoides ni en la reproducción de la hembra.

En el artículo, la profesora Jeanne Zeh conjetura que la tetraciclina puede inducir cambios epigenéticos en los tejidos reproductivos del macho que pueden ser transmitidos a sus hijos, cambios que no alteran la secuencia del ADN sino que alteran la forma como están expresados los genes.

Por su amplio espectro, la tetraciclina es muy utilizada en la producción animal, las terapias antimicrobianas y para curar artrópodos infectados con endosimbiontes bacteriales como Wolbachia.

Dado su uso extendido ha generado resistencia de las bacterias.

Foto de la profesora Jeanne Zeh examinando en microscopio uno de los pseudoescorpiones.

Me tragué al médico

Lo que ha sido un sueño de larga duración podría ser pronto realidad. Y qué tal que en el consultorio, su médico le dijera: tráguese el cirujano y hablamos la próxima semana.

Ingenieros de la Universidad de Stanford mostraron un dispositivo inalámbrico que cumple con el sueño. Presentado en la conferencia internacional de circuitos sólidos, Ada Poon mostró a sus colegas un dispositivo médico que se autoimpulsa a través de un fluido, en este caso la sangre, con lo que se acerca cada vez más la era de la medicina que se puede tragar.

Poon desarrolla una nueva clase de dispositivos médicos que pueden ser implantados o inyectados en el cuerpo humano y accionado de manera inalámbrica mediante ondas electromagnéticas sin necesidad de baterías.

“Las aplicaciones incluyen todo, desde el diagnóstico a las cirugías mínimamente invasivas”, dijo.

Algunos de estos dispositivos permanecerían fijos en el cuerpo, como los implantes cocleares, las sondas cardiacas, los sensores químicos y de presión, los marcapasos y las bombas con medicinas, pero otros del tipo de los de Poon pueden viajar por la corriente sanguínea para entregar medicinas, hacer análisis y quizás atacar coágulos o remover la placa de las arterias.

En esta clase de dispositivos médicos uno de los grandes problemas ha sido la miniaturización de las baterías, que no ha sido sencillo. Son las que ocupan el mayor espacio y presentan problemas como una ruptura, la corrosión o la desconexión de los alambres.

El aparato de Poon emplea un radiotransmisor externo al cuerpo que envía señales al dispositivo dentro de este, que con su antena, las recoja y se produzca una corriente que acciona la parte electr5ónica e impulsa el dispositivo si necesidad de baterías.

El dispositivo se puede mover hasta medio centímetro por segundo.

Todo un suceso.

Imagen cortesía C. Suárez-ScienceDaily

Las buenas intenciones producen bienestar

Las buenas intenciones es lo que a veces se agradece más. Y sí que valen.

El cuidado delicado de una enfermera alivia el dolor de un procedimiento médico, así como las galletas de la abuela saben siempre mejor que todas si percibimos que son actos realizados con amor, sugiere una investigación de un psicólogo de la Universidad de Maryland.

Los hallazgos tienen implicaciones reales en campos como la medicina, las relaciones, la familia y los negocios.

“La manera como leemos las intenciones de la otra persona cambia nuestra experiencia física del mundo”, dice Kurt Gray, autor de The Power of Good Intentions, publicado en adelanto del artículo impreso en el journal Social Psychological and Personality Science. Gray dirige el Laboratorio de percepción de la Mente y Moralidad en esa universidad.

“Los resultados confirman que las buenas intenciones, incluso las fallidas, pueden suavizar el dolor, incrementar el placer y hacer que las cosas sepan mejor” concluye el estudio, que describe la capacidad de la benevolencia para mejorar la experiencia física como “una reivindicación del poder del bien”.

Mientras parece claro que las intenciones buenas o malas pueden cambiar la experiencia de eventos sociales, este estudio muestra que los eventos físicos están influenciados por la percepción del contenido mental de otra persona. “Parece que también usamos las intenciones de otros como una guía para la experiencia física básica”, escribió el autor.

Pacientes salen de coma con una medicina para dormir

Una droga utilizada para ayudar a dormir las personas serviría para despertar aquellos de un sueño profundo: en coma.

Ambien, y su genérica contraparte, zolpidem, han sido empleadas durante muchos años para que aquellos a los que les es difícil dormirse, pasen una buena noche. Pero en los últimos 12 años, algunos reportes anecdóticos han sugerido que podría tener otro uso insospechado: revivir pacientes con coma mínimamente consciente.

El hallazgo es curioso e importante. El primer reporte fue casi imposible de creer y no recibió un reconocimiento unánime.

El caso es el siguiente: en 1999, Louis Viljoen fue golpeado por un camión y declarado en estado vegetativo. Varios equipos médicos lo mantuvieron vivo durante tres años, hasta que su médico le prescribió zolpidem, pensando que así podría dejar de rasguñar el colchón a medianoche. 20 minutos tras recibir la primera dosis, despertó y comenzó a hablarle a su madre. Durante un tiempo pasaba de un estado consciente a uno inconsciente. Pasó varios días así, despertando por periodos más prolongados cada vez luego de recibir la medicina, hasta que comenzó a permanecer despierto sin necesidad de ella.

Desde entonces otras historias similares han sido reportadas, así como otros casos interesantes y los médicos se están comenzando a preguntar ahora ¿pueden tener un chance pacientes supuestamente en estado vegetativo? El mes pasado, científicos reportaron, según The New York Times, que los cerebros de personas en estado vegetativo mostraban actividad en respuesta a órdenes simples en las regiones cerebrales esperadas.

El caso intriga. ¿Cómo medicinas como zopidem trabajan en el cerebro para revivir pacientes con grado mínimo de conciencia?

Si bien es cierto que los efectos colaterales incluyen casos de sonambulismo extremo, como comer, hablar e incluso conducir auto dormido, no es claro cómo provoca tales conductas, como es que una ayuda para dormir puede causar actividad cerebral en pacientes que no parece que fueran a despertar jamás.

No se ha informado si la medicina funciona en todos los casos, en cuáles sí o en cuáles no. Lo cierto es que renacen las esperanzas para aquellos muertos en vida.

La increíble recuperación de los mellizos Beery

Una nueva forma de hacer medicina aparece en el camino

A los dos años, los mellizos Alexis y Noah Beery no mostraban un desarrollo adecuado y tenían tan poco tono muscular que a duras penas podían caminar o sentarse por sus propios medios. Noah salivaba y vomitaba continuamente, Alexis sufría de temblores corporales en los que sus ojos se envolvían por horas en su cabeza.

Un scan MRI reveló daños en el área periventricular del cerebro de Noah, que condujo al diagnóstico de parálisis cerebral. Los niños con esta condición tienden a mejorar con tratamiento; pero el par de mellizos iba para atrás, en especial Alexis. Cuando tenía 5 años, ella desarrollo problemas respiratorios con recaídas prolongadas. Le resultaba difícil caminar y siempre perdía el equilibrio.

Retta Beery, su madre, estaba cada vez más intrigada al ver que los síntomas de su hija fluctuaban durante el día: eran leves en la mañana y empeoraban a medida que el día transcurría. Cuenta que hacia las 11 de la mañana no era capaz de sentarse y de tragar. “Si la ponía a hacer una siesta, al despertar funcionaba bien de nuevo”.

Cansada de rodar de especialista en especialista, Retta comenzó a revisar con detenimiento la literatura médica. Una noche, en primavera de 2002, se topó con una vieja fotocopia de un artículo de 1991 en Los Angeles Times que describía una condición que tenía semejanzas con la de Alexis. Kimberly Nelson, la niña de la historia, había sido diagnosticada con parálisis cerebral y loa severidad de sus síntomas variaba a través del día.

John Fink, neurólogo de la Universidad de Michigan, determinó que Nelson había sido mal diagnosticada. Las fluctuaciones de sus síntomas se debían a un raro y poco entendido desorden genético llamado distonía dopa-responsiva, un problema del movimiento causado por una deficiencia en el neurotransmisor dopamina.

Cinco semanas después, Alexis y Noah estaban en el consultorio de Fink. El médico le recetó a Alexis una dosis diaria de levodopa, una versión sintética de la dopamina.

“Fue la primera vez en su entera vida que durmió toda la noche”, recuerda llorosa su madre. De hecho, los siguientes días estuvieron repletos de ‘primeras veces’ en los cinco años de vida: la primera vez que caminaba al auto sin ayuda, la primera vez que no era ayudada para comer…

Unos meses después, el pie derecho de Noah comenzó a voltearse y su cabeza, involuntariamente, se inclinaba hacia abajo. Beery y Fink reconocieron que era el comienzo de la distonía y comenzaron a darle levodopa. La medicina corrigió su postura y, luego de 6 años en los que no hubo un día que no hubiera vomitado, dejó de hacerlo.

Excepto por la medicina que tomaban, los mellizos comenzaron a llevar una vida normal, activa, practicando deportes y con buen rendimiento escolar.

Pocos años después, en 2005, Alexis desarrolló una severa tos nocturna. Hace dos años empeoró dramáticamente al punto de que tenía que inhalar un compuesto de adrenalina sintética cada día para poder respirar y dormir.

Desesperada por llegar al fondo de la misteriosa enfermedad de sus hijos, Retta le pidió a su esposo, Joe, analizar la posibilidad de secuenciar el genoma de los mellizos.

En otoño de 2010 las muestras de sangre fueron enviadas al centro de secuenciamiento del Baylor College of Medicine, donde fueron analizadas por un equipo multidisciplinario de investigadores y médicos y fueron comparadas con las muestras de sus padres y parientes cercanos.

Los científicos encontraron que los mellizos eran heterocigotos compuestos: cada uno heredó una mutación sin sentido que impedía la producción de una proteína funcional por parte de la madre y una mutación con pérdida de sentido del padre, con ambas mutaciones en diferentes regiones del gen que codifica por la enzima sepiapterina reductasa (SPR) que cataliza la producción de un cofactor necesario para la síntesis de los neurotransmisores dopamina y serotonina.

No solo los mellizos tenían deficiencia de dopamina, sino que estaban produciendo niveles peligrosamente bajos de serotonina. Cuando los doctores agregaron un precursor de la serotonina al tratamiento, los problemas de salivación y de movimiento de Noah desaparecieron y Alexis comenzó a respirar con normalidad.

Alexis tiene ahora 14 años y es capaz de competir en atletismo, obteniendo posiciones de podio, mientras Noah juega voleibol en su colegio.

“Pro primera vez basamos un tratamiento médico en un diagnóstico molecular que se estableció mediante secuenciación del genoma”, dice James Lupski, genetista en el Baylor, quien encabezó el análisis del número de copias del genoma de los mellizos”.

No se trata, advierte, “de un médico brillante, esto se trata de una neuva tecnología. De una madre tratando de identificar qué les pasaba a sus hijos”.

Tomado de The Scientist

Foto cortesía

Mamuts ayudarían en las salas de cirugía

Aunque se extinguieron hace miles de años, los mamuts vienen en ayuda de la medicina moderna, de acuerdo con un artículo publicado en Biochemistry.

Una proteína de la tolerancia al frío que tenían esos animales prehistóricos puede ser la próxima ayuda en aquellas intervenciones quirúrgicas que requieren inducir hipotermia artificial, un tratamiento médico que reduce el riesgo de daño isquémico en los tejidos luego de periodos de flujo insuficiente de sangre.

Los mamuts vivieron en tiempos fríos, en la edad de hielo del Pleistoceno hace más de 1 millón de años. Estos enormes mamíferos acumularon mutaciones genéticas en el gen de la hemoglobina, que codifica la proteína sanguínea que transporte el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo.

Para comparar esa hemoglobina prehistórica con la de los elefantes modernos, científicos sintetizaron en el laboratorio la proteína sanguínea de mamut usando para ello secuencias de ADN fragmentadas de tres mamuts diferentes que vivieron hace 25.000 a 43.000 años en Siberia.

La hemoglobina resultante tenía una más fuerte tolerancia a la temperatura que la de los elefantes asiáticos y los humanos, indicando que aún podría conservar tejidos con oxígeno bajo condiciones de congelamiento.

Los investigadores piensan que esa hemoglobina tolerante al frío podría ser útil para los médicos que realizan operaciones de corazón y cerebro que requieren inducir hipotermia artificial, que reduce drásticamente la temperatura corporal del paciente.

Habiendo identificado dos mutaciones en el gen de la hemoglobina de los mamuts que podría responder por esta adaptación, argumentan que la proteína antigua podría servir como un modelo para una nueva línea de portadores de oxígeno basados en hemoglobina artificial para emplear en las operaciones.

¡Qué cuento!

Los genes no dejan que deje de beber

No todo sirve para todos. Una vez más, un estudio conduce a la era de la medicina personalizada o aquella basada en la genética de cada persona.

El Instituto del Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos encontró que la efectividad de un tratamiento experimental para el alcoholismo depende de la composición genética del individuo que lo recibe. El reporte aparece en el American Journal of Psychiatry.

“Es un paso importante en la búsqueda de tratamientos personalizados para la dependencia al alcohol”, dijo Kenneth R. Warren, director del Instituto.

Investigadores dirigidos por Bankole Jonson de la Universidad de Virgnia, condujeron un ensayo controlado para determinar si el medicamento ondansetron podría reducir el problema de la bebida en personas dependientes del alcohol. Esa medicina es usada actualmente para tratar las náuseas y el vómito siguientes a la quimioterapia. Funciona bloqueando receptores del químico cerebral serotonina.

Johnson y sus colegas efectuaron análisis genéticos para determinar que variantes del gen transportador de serotonina portaba cada individuo y luego a cada uno le asignaban tratamientos con ondansetron o placebo.

Encontraron que los sujetos con el fenotipo LL y que tomaban el medicamento reducían el promedio de tragos diarios a menos de cinco, pero quienes que recibían el placebo continuaban tomando más de cinco.

Los que tomaban el ondansetron tenían más días de abstinencia. Los efectos eran más pronunciados entre quienes portaban las variantes LL y TT, mientras que quienes carecían de la LL no experimentaban ningún beneficio con la medicina.

Quizás no es que no quiera dejar de beber. Es que sus genes no se lo permiten.

¿Será que sí?

Viaje dentro del cuerpo

Viaje fantástico. ¿Se imagina un viaje a través del cuerpo para entregarles a las células medicina o para aniquilar otras cancerosas? Bueno, quizás el viaje no lo pueda acometer una persona, por más pastillas reductoras que ingiera, pero al parecer será posible en unos tres a cinco años.
Eso dijo Dan Peer, quien dirige un equipo del Departamento de Investigación Celular e Inmunología en la Universidad de Tel Aviv (Israel.)
Se trata de nano-máquinas que diseña el laboratorio de Peer, con el fin de llevar drogas hasta alcanzar determinadas células para matar las cancerosas o para erradicar proteínas defectuosas. “Podemos alcanzar, de hecho, cualquier proteína que esté provocando un desorden en el cuerpo humano. El invento ataca la fuente, no los síntomas”, dijo.
En un reciente informe científico, reportó la capacidad del dispositivo para alcanzar los leucocitos en el intestino de un ratón con colitis ulcerativa. El aparato funciona como un posicionador GPS para localizar las células.
Podría tratarse del primero en combinar una droga determinada con un sistema de entrega.
Los submarinos, como los denominó, flotan a través del cuerpo y se desplazan hasta llegar a su objetivo con la carga de medicina, medicamentos basados en el ARNi, que en esencia puede restaurar la salud de células enfermas o eliminarlas.
El foco inmediato de los submarinos, una vez aprobados, serán los cánceres sanguíneo, de páncreas, de seno y de cerebro.
En la imagen, vasos sanguíneos.

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