¿Inteligente y viejo? Son los genes, pero…

Foto Edwin Bustamante

A quienes viven mucho, en especial a los centenarios, siempre les preguntan lo mismo: ¿A qué atribuye vivir tantos años? Y desde la vida asceta hasta la tranquilidad en la que vivió surgen como respuestas, amén de algunos que afirman que bebieron licor y hasta fumaron sin que les pasara nada.

Pero la tendencia de personas inteligentes a vivir más parece debida en gran parte a sus genes, según un estudio aparecido en el International Journal of Epidemiology.

Al analizar datos de gemelos, los investigadores hallaron que 95% del vínculo entre inteligencia y longevidad es genético.

Se encontró que el gemelo más brillante tiende vivir más que el menos brillante y eso es más evidente en mellizos que en gemelos.

Los estudios que comparan gemelos con mellizos -que solo comparten mitad del ADN del otro, ayudan a distinguir los efectos de los genes de los de los factores ambientales como vivienda, escolaridad y nutrición de niños.

Rosalind Arden, investigadora de London School of Economics and Political Science (LSE), indicó que “sabemos que los niños con alto nivel en test de inteligencia son más dados a vivir más. También, que la gente en el top de la jerarquía laboral viven más. Pero no se ha entendido bien porqué”.

El nuevo estudio, dijo, muestra que el vínculo entre inteligencia y longevidad es genético en su mayoría. Así, como ser más inteligente juega un papel en desempeñar un empleo, la asociación entre trabajos y vida más larga es más resultado de los genes que de tener un escritorio grande.

“Pero es importante enfatizar que la asociación entre inteligencia y longevidad es pequeña. Así, no se puede deducir la probabilidad de vida de un niño a partir de su desempeño escolar”.

Los genes también tocan guitarra

Si es un pésimo músico, no se preocupe: tal vez no sea su falta de interés, son sus genes.

Científicos compararon gemelos y encontraron que sin importar cuánto uno de ellos se esfuerce toda su vida, el otro que practica menos también tiene una capacidad en ciertas habilidades musicales.

Podría ser, explicaron los autores del estudio publicado en Psychological Science, que algunos aspectos del talento musical están en los genes.

“La idea de que un régimen de práctica impuesto conducirá a una experticia parece errada”, dijo la investigadora Miriam Mosey, neurocientífica del Instituto Karolinska en Suecia. “Pero la capacidad innata no debería ser vista tampoco de modo determinista, pues la práctica casi siempre conduce a una mejora en la capacidad (pero no necesariamente alto nivel de experticia)”, expresó a LiveScience.

Mosey y colegas analizaron el ADN de 1,211 pares de gemelos adultos que comparten casi 100% de sus genes y 1.358 mellizos que comparten un promedio del 50% de sus genes. Aquellos que tocaban algún instrumento musical o cantaban expresaron por cuántos años habían practicado y cuántas horas a la semana en distintas épocas de su vida.

Luego examinaron las capacidades musicales de los participantes para ver si la práctica tenía algún efecto en la habilidad. Mosey miró si podían detectar diferentes tonos, diferentes melodías y distintos ritmos.

Al comparar los niveles de práctica en la vida con las capacidades musicales en gemelos, no halló una relación entre la cantidad de tiempo y su medida de la capacidad musical.

Dos gemelos podían tener un nivel igual de capacidad, sin importar cuánto hubiera practicado uno en comparación con el otro. En un caso, uno practicó 20.228 horas más que su gemelo, pero tenía la misma habilidad musical que el otro.

La genética, concluyeron, o tal vez otros factores como las influencias medioambientales tienen un rol más importante que la práctica en ciertos aspectos del talento musical como el reconocimiento de los ritmos.

La increíble recuperación de los mellizos Beery

Una nueva forma de hacer medicina aparece en el camino

A los dos años, los mellizos Alexis y Noah Beery no mostraban un desarrollo adecuado y tenían tan poco tono muscular que a duras penas podían caminar o sentarse por sus propios medios. Noah salivaba y vomitaba continuamente, Alexis sufría de temblores corporales en los que sus ojos se envolvían por horas en su cabeza.

Un scan MRI reveló daños en el área periventricular del cerebro de Noah, que condujo al diagnóstico de parálisis cerebral. Los niños con esta condición tienden a mejorar con tratamiento; pero el par de mellizos iba para atrás, en especial Alexis. Cuando tenía 5 años, ella desarrollo problemas respiratorios con recaídas prolongadas. Le resultaba difícil caminar y siempre perdía el equilibrio.

Retta Beery, su madre, estaba cada vez más intrigada al ver que los síntomas de su hija fluctuaban durante el día: eran leves en la mañana y empeoraban a medida que el día transcurría. Cuenta que hacia las 11 de la mañana no era capaz de sentarse y de tragar. “Si la ponía a hacer una siesta, al despertar funcionaba bien de nuevo”.

Cansada de rodar de especialista en especialista, Retta comenzó a revisar con detenimiento la literatura médica. Una noche, en primavera de 2002, se topó con una vieja fotocopia de un artículo de 1991 en Los Angeles Times que describía una condición que tenía semejanzas con la de Alexis. Kimberly Nelson, la niña de la historia, había sido diagnosticada con parálisis cerebral y loa severidad de sus síntomas variaba a través del día.

John Fink, neurólogo de la Universidad de Michigan, determinó que Nelson había sido mal diagnosticada. Las fluctuaciones de sus síntomas se debían a un raro y poco entendido desorden genético llamado distonía dopa-responsiva, un problema del movimiento causado por una deficiencia en el neurotransmisor dopamina.

Cinco semanas después, Alexis y Noah estaban en el consultorio de Fink. El médico le recetó a Alexis una dosis diaria de levodopa, una versión sintética de la dopamina.

“Fue la primera vez en su entera vida que durmió toda la noche”, recuerda llorosa su madre. De hecho, los siguientes días estuvieron repletos de ‘primeras veces’ en los cinco años de vida: la primera vez que caminaba al auto sin ayuda, la primera vez que no era ayudada para comer…

Unos meses después, el pie derecho de Noah comenzó a voltearse y su cabeza, involuntariamente, se inclinaba hacia abajo. Beery y Fink reconocieron que era el comienzo de la distonía y comenzaron a darle levodopa. La medicina corrigió su postura y, luego de 6 años en los que no hubo un día que no hubiera vomitado, dejó de hacerlo.

Excepto por la medicina que tomaban, los mellizos comenzaron a llevar una vida normal, activa, practicando deportes y con buen rendimiento escolar.

Pocos años después, en 2005, Alexis desarrolló una severa tos nocturna. Hace dos años empeoró dramáticamente al punto de que tenía que inhalar un compuesto de adrenalina sintética cada día para poder respirar y dormir.

Desesperada por llegar al fondo de la misteriosa enfermedad de sus hijos, Retta le pidió a su esposo, Joe, analizar la posibilidad de secuenciar el genoma de los mellizos.

En otoño de 2010 las muestras de sangre fueron enviadas al centro de secuenciamiento del Baylor College of Medicine, donde fueron analizadas por un equipo multidisciplinario de investigadores y médicos y fueron comparadas con las muestras de sus padres y parientes cercanos.

Los científicos encontraron que los mellizos eran heterocigotos compuestos: cada uno heredó una mutación sin sentido que impedía la producción de una proteína funcional por parte de la madre y una mutación con pérdida de sentido del padre, con ambas mutaciones en diferentes regiones del gen que codifica por la enzima sepiapterina reductasa (SPR) que cataliza la producción de un cofactor necesario para la síntesis de los neurotransmisores dopamina y serotonina.

No solo los mellizos tenían deficiencia de dopamina, sino que estaban produciendo niveles peligrosamente bajos de serotonina. Cuando los doctores agregaron un precursor de la serotonina al tratamiento, los problemas de salivación y de movimiento de Noah desaparecieron y Alexis comenzó a respirar con normalidad.

Alexis tiene ahora 14 años y es capaz de competir en atletismo, obteniendo posiciones de podio, mientras Noah juega voleibol en su colegio.

“Pro primera vez basamos un tratamiento médico en un diagnóstico molecular que se estableció mediante secuenciación del genoma”, dice James Lupski, genetista en el Baylor, quien encabezó el análisis del número de copias del genoma de los mellizos”.

No se trata, advierte, “de un médico brillante, esto se trata de una neuva tecnología. De una madre tratando de identificar qué les pasaba a sus hijos”.

Tomado de The Scientist

Foto cortesía

Hormonas influirían en escogencia de carrera

Si usted es piloto, enfermera, profesor o ingeniero podría deberse a sus hormonas, que influyen en los intereses de las personas de acuerdo con un nuevo estudio.

“Nuestros resultados entregan apoyo fuerte sobre las influencias hormonales en el interés en las ocupaciones caracterizadas por el trabajo con cosas versus la gente”, dijo Adriene M. Beltz, estudiante graduado de psicología que trabaja con Sheri Berenhaum, profesora de Psicología en Penn State University.

Los investigadores analizaron los intereses de las personas en ocupaciones que exhiben diferencias entre los sexos y la población general y que son relevantes para las carreras de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Estudiaron jóvenes y adultos jóvenes con hiperplasia adrenal congénita –una condición genética- y sus mellizos que no tenían HAC.

Las personas con esa condición están expuestas a más andrógenos –una clase de hormona masculina- de lo que es normal mientras están en el útero. Las hembras sin HAC son genéticamente mujeres y tratadas como tales, pero sus intereses tienden a ser más similares a los estereotipados para hombres.

Los investigadores reportaron en Homones and Behavior que las mujeres con HAC estaban más interesadas que las hembras sin HAC en carreras relacionadas con cosas en comparación con carreras relacionadas con la gente. También encontraron que los intereses en las carreras correspondían directamente a la cantidad de andrógeno a las que estaban expuestas aquellas con HAC, así que aquellas expuestas a más cantidad en el útero mostraban más interés en cosas que en las personas.

Las hembras sin HAC tenían menos intereses que los machos en ocupaciones relacionadas con cosas, tales como ingeniería o cirugía, y más interesadas en carreras enfocadas con las personas, como trabajadora social o profesora. No hubo diferencia significativa entre hombres con HAC y aquellos sin esa condición.

“Encontramos una influencia biológica en el interés biológico hacia cosas, así que quizás las mujeres no escogen esas carreras por lo que están interesadas en las personas no es consistente con un interés en carreras técnicas, según Beltz.

Curiosidades científicas

Atracción fatal. Uno de los sanitarios de la naturaleza emplea olores de frutas para atraer animales a sus peligrosos bordes. En Borneo, la planta carnívora Nepenthes rajah es favorita de musarañas y ratas. Mientras agarradas a ella, los animales saborean el jugo y depositan su popó rico en nutrientes. En ocasiones se ahogan en esa especie de jarra repleta de jugos digestivos, insectos y materia fecal. Científicos de Alemania y Malasia acaban de descifrar lo que atrae a aquellos pequeños mamíferos; el exudado de la planta, compuesto por ésteres, hidrocarburos, quetones y alcoholes, compuestos que producen una tentadura y frugal oferta, según informaron en el journal of Tropical Ecology. Curioso.

Animal precavido. La taira o ulama que recoge frutos inmaduros ingresó de este modo al selecto grupo de animales que toman previsiones con miras al futuro, según un estudio en Naturwissenschaffen. Mediante observaciones de científicos y cámaras, se han detectado tairas recogiendo plátanos y zapotes que han alcanzado su máximo tamaño pero que no han madurado aún. En vez de comerse las frutas, las esconden. Los animales que recogen y almacenan alimentos tienen una gran ventaja en asuntos de supervivencia. Curioso.

Memoria genética. Las personas que pueden almacenar mucha información al tiempo, deberían agradecerles a sus padres sugiere un estudio en el Journal of Neuroscience. La llamada memoria de trabajo es utilizada para guardar piezas de información en la mente de manera simultánea y algunas personas tienen mejor memoria que otras. Gabriela Blokland, de la Universidad de Queensland en Brisbane, Australia y colegas escanearon los cerebros de 319 mellizos que realizaban tareas don la memoria de trabajo. Los cerebros de mellizos idénticos –gemelos- se desempeñaban de manera similar que los de los no idénticos, sugiriendo que se debe a factores genéticos. Curioso.

Planeta recalentado. El infierno mismo: el planeta gigante Wasp-33b, que orbita una estrella hacia la constelación de Andrómeda a 378 años luz, es el más caliente de los hallados hasta ahora según un artículo en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Su superficie hierve a 3.350 grados centígrados gracias a la influencia de su estrella, de la que el planeta está muy cerca al punto de orbitarla en apenas 1,22 días de acuerdo con el equipo de Alexis Smith de Keele University en Inglaterra. Algo curioso.

La historia de Cleopatra y sus dos hijos

No todos saben que Cleopatra tuvo dos hijos hace casi 100 millones de años y aún los conserva.

No están en Egipto ni en pirámide alguna. Tampoco exhibidos en un museo. Andan pandos y orondos girando alrededor de su madre, un asteroide de unos 217 kilómetros de longitud compuesto de pedazos de roca reunidos por la atracción gravitacional.

De la existencia de la madre se sabía, no así de estos mellizos. La confirmación de su existencia llegó en el journal Icarus y no por expertos egiptólogos, sino por un equipo de astrónomos franceses y americanos que hicieron el hallazgo y, a la vez, confirmaron que Cleopatra parece un hueso para perros, lo cual en este caso no es un insulto.

En el grupo estaban Franck Marchis, de la Universidad de California en Berkeley y Pascal Descamps, del Institut de Mecanique Celeste et de Calculs des Ephemerides del Observatorio de París.

Hasta ahora se creía que los asteroides de tal tamaño eran sólidos, no una sumatoria de pedazos rocosos y de metal, pero su composición se dedujo de la órbita de los dos satélites mellizos, dijo Marchis.

Los acompañantes de Cleopatra se llamarán, de acuerdo con aprobación de la Unión Astronómica Internacional, Alexhelios, el más cercano a ella, y Cleoselene, el exterior, tal como los hijos que la egipcia Cleopatra tuvo con Marco Antonio.

El asteroide fue descubierto en 1880 y en 2000 se reveló que poseía una estructura parecida a un hueso para perros. Quizás surgió de la reunión de pedazos tras una colisión con otro asteroide, lo cual sucedió en algún momento después de la formación del Sistema Solar hace 4.500 millones de años.

Cleopatra es uno de varios asteroides que se encontró recientemente se formaron de restos rocosos reunidos por atracción gravitacional. Otros son Silvia, de 280 kilómetros de diámetro; Antiope, de 86 kilómetros; Hermione, de 190; y Kalliope, de 166.

Los mellizos juegan en el útero

Estamos predispuestos a ser seres sociales. Y no a partir de algunos años de edad.

Sorprendente, podría decirse, pero eso se trae desde el útero. En un estudio, científicos encontraron que mellizos interactuaban antes de nacer, prácticamente desde las 14 semanas de gestación.

Investigadores de las Universidades de Turín y de Parma emplearon ultrasonografía, una técnica para tomar imágenes de estructuras internas del cuerpo, para seguir el movimiento de cinco pares de mellizos en sesiones de 20 minutos diarios.

Hacia la semana 14, reportaron en Plos One, los fetos comenzaban a juntarse con su vecino. A medida que pasaban las semanas, reducían los movimientos hacia sí mismos y buscaban con mayor frecuencia al hermano. En la semana 18 pasaban ya más tiempo contactando sus compañeros que a sí mismos o a las paredes del útero: casi el 30 por ciento de sus movimientos estaba dirigido hacia sus hermanos.

Esos contactos, como tocar la espalda o la cabeza duraban más y eran más precisos que aquellos dirigidos a sí mismos, como tocarse los ojos o la boca.

Con el estudio, los investigadores buscaban responder si las acciones orientadas a lo social se presentaban antes del nacimiento.

La investigación sugiere entonces que los fetos tienen conciencia de que hay otro en el útero y prefieren interactuar con él y le responden de manera especial.

El hecho de que los fetos puedan controlar sus acciones en el útero no es una sorpresa. El coautor Vittorio Gallese, neurocientífico en Parma, había demostrado antes con sus colaboradores que los fetos exhiben movimientos hábiles hacia el quinto mes de gestación. Cristina Becchio, otra coautora, especuló diciendo que quizás la presencia de un mellizo puede acelerar el desarrollo motor.

Parto combinado y listo

Mellizos: qué susto, dirán muchos. Un estudio del UT Southwestern Medical Center, encontró que aquellas mujeres que deseen parto vaginal, pueden tener el primero mediante esta vía y el segundo por cesárea, lo que evitaría el riesgo de complicaciones, indicó James Alexander, médico del centro y autor principal del estudio que apareció en Obstetrics and Gynecology.
Esta combinación es poco frecuente en el nacimiento de los bebés.