Salamandras del tamaño de un fósforo

Una de las nuevas salamandras. Foto J. Hanken

Una de las nuevas salamandras. Foto J. Hanken

Tan pequeña que no la veían. En remotas montañas de Oaxaca, México, científicos hallaron tres especies de la salamandra más pequeña del mundo, las que están en peligro de extinción.

Son especies del género Thorius, más pequeñas que un fósforo (cerilla). De hecho son consideradas los organismos de cuatro patas más pequeños del planeta. Sus cuerpos miniatura son inusuales en invertebrados, con unas estructuras prominente para alimentarse.

Eran especies abundantes, pero han declinado de modo estrepitoso en los últimos 30 años y ahora raramente se ven. El hallazgo es una muestra de la cantidad de especies que quedan por ser descubiertas y descritas y de la necesidad de salvarlas.

Las salamandras de zonas altas en México están más cerca d ella extinción que cualquier otra en la Tierra”, según David Wake, de la Universidad de California en Berkeley, uno de los coautores del paper sobre las nuevas especies, aparecido en Peer J.

Las causas principales de la amenaza son la conversión del hábitat y nuevas enfermedades infecciosas.

El género Thorius fue descubierto en el siglo 19 y por 75 años se creyó que era una sola especie, pero 9 se hallaron entre 1940 y 1960. Los adultos son tan pequeños que es difícil describirlos. En los 70 se encontró que varias especies anatómicamente similares eran distintas al analizarlas con técnicas moleculares. Así, hoy suman 29 especies.

Las nuevas especies fueron nombradas como Thorius pinicola (o sea salamandra de los pinos), Thorius longicaudus (salamandra de cola larga) y Thorius tlaxiacus (salamandra heroica).

En los últimos 30 años, el número de anfibios descritos ha aumentado 3% por año y mientras en 1985 se reconocían 4000 especies hoy son más de 7700.

Pero a medida que se describen se vive una trágica realidad: el declive global de estos animales.

Con respecto a los Thorius, de las 29 especies casi todas están en peligro o críticamente amenazadas.

Descubren secreto de la hormiga supersoldado

No podría ser mejor la alternativa: si nos atacan, hacemos superhéroes, si no, pues somos común y corrientes. Eso es lo que se acaba de encontrar en uno de los insectos más sorprendentes: las hormigas.

Un género entero de hormigas que comprende más de 1.000 especies, tienen la capacidad oculta de producir supersoldados, hormigas-soldado más grandes que un soldado-hormiga normal y que pueden defender el nido contra invasores

Todo lo que se requiere es un baño con una hormona, revelaron científicos en Science.

Solo se conocen unas pocas especies del género Pheidole que producían supersoldados para detener hormigas invasoras, bloqueando la entrada a los nidos con sus enormes cabezas. Solo se han visto en 8 de más de 1.100 especies Pheidole. El nuevo estudio indica que todo el género tiene el potencial de crear esta casta de obreras guerreras.

Esas 8 especies solo se hallan al suroccidente de Estados Unidos y en el norte de México. Ehab Abouheif, biólogo de McGill University en Canadá, detectó algunos individuos gigantes en colonias de una novena especie, Pheidole morrisi, de Nueva York.

“Tienen grandes mandíbulas. Si las coge con los dedos, en verdad duele”.

Abouheif y colegas hallaron que la producción de esas grandes hormigas soldados es una extensión de los mismos eventos de desarrollo que disponen los soldados aparte de las obreras. Como larvas, su destino de adultas es determinado por la llamada hormona juvenil. Si sus niveles son bajos, la larva se desarrolla en una obrera pequeña; si el nivel es mayor, la larva crece más y eventualmente se hace un soldado. En algunas especies, hay una segunda activación. Si la hormona juvenil se excede en esta fase, la hormiga retrasa la metamorfosis aún más, crece más y se convierte en supersoldado.

Las especies de supersoldados están diseminadas por el árbol familiar Pheidole, y la subcasta se halla en especies más viejas así como en las que evolucionaron recientemente. “Un biólogo evolutivo las miraría y diría que son eventos independientes”.

No es así. Al bañar la larva con methoprene, un químico que imita la hormona juvenil, los científicos indujeron la producción de supersoldados en especies que normalmente no los tienen.

El hecho fue demostrado en tres especies, incluida P. morrisi. Abouheif afirma que halló lo mismo en otras especies Pheidole también.

O sea que los supersoldados existían en el ancestro común de todo el género. Y aunque la subcasta desapareció en la mayoría de las especies, las hormigas mantienen el potencial de producirlos. Dado que la misma hormona fija el destino de soldados y supersoldados, no habría sido posible eliminar uno sin comprometer la suerte del otro.

Un buen año para las hormigas.

Foto cortesía Science-A. Wild

Apetito humano extingue las ranas

(La foto de esta nota puede ser ofensiva para algunos pero la publicamos por el interés del tema).

Sí, el cambio climático. También: el hongo que las ha estado invadiendo en algunas regiones. Pero no olvidemos: el apetito humano.

Las ranas están en peligro de extinción y, ¿saben qué?, el consumo por parte de humanos en algunos países está afectándolas, de acuerdo con un reporte de varios organismos.

Las cifras son escalofriantes:

En Estados Unidos se importan en promedio, cada año, 2.280 toneladas métricas de ancas de rana, que equivalen a entre 450 millones y 1.100 millones de ranas.

El mercado asiático-americano importa 2.216 toneladas métricas de ranas vivas.

La Unión europea demanda cada año 4.600 toneladas métricas de ancas, consumidas en su mayoría en Bélgica (53%), Francia (23%) y Holanda (17).

Las cifras fueron presentadas en el informe Canapés a la Extinción: El Comercio Internacional de Ancas de Rana y su Impacto Ecológico, entregado por los grupos conservacionistas Pro Wildlife, Defenders of Wildlife y Animal Welfare Institute.

Ese apetito humano está incidiendo en la extinción de estos anfibios, básicamente de dos maneras:

Muchas ranas son recogidas en su medio natural, en algunos casos agotando poblaciones enteras; y ese gran comercio internacional es el principal medio de dispersión del temido hongo quítrido, el Batrachochytrium dendrobatidis que ha sido culpado de unas 100 extinciones de anfibios en todo el mundo.

El suministro de ranas era dominado por las ventas de India y Bangladesh, pero esos países sobreexplotaron el recurso en los años 80. La gran mayoría de ranas salvajes importadas por Estados Unidos y la Unión Europea proviene de Indonesia. También son cultivadas en China, Vietnam y Taiwán. México es otro gran proveedor de ranas vivas para Estados Unidos.

Un gran número de especies de ranas cultivadas importadas a E. U. desde Asia eran en realidad especies nativas: la rana toro americana.

Un informe de Save the Frogs indica que 62% de todas las ranas toro importadas en California desde las granjas asiáticas están infectadas con aquel hongo. Estas ranas toleran el hongo, pero lo dispersan a especies nativas.

La mayoría de anfibios presenta una tasa de mortalidad del 80% cuando el hongo llega a sus hábitats.

Y mientras que cerca de 20 especies comprenden el grueso del mercado internacional, otras 180 son consumidas en su país de origen lo que muestra la amenaza que se cierne.

¿Necesitarán los países desarrollo de las ranas para sobrevivir?

De cuando el maíz se hizo maíz

Maíz. De este grano comemos casi todos los días, pero, se ha preguntado ¿cuándo fue la primera vez que alguien lo comió? Quizás saberlo con exactitud no sea asunto fácil, pero…

El maíz fue domesticado de su ancestro salvaje hace más de 8.700 años según evidencia biológica recuperada por investigadores en la región del valle del río Balsas en el centro de México.

Es la evidencia más antigua del maíz, 1.200 años más de lo que se conocía hasta ahora.

Anthony Ranere, de Temple University, y Dolores Piperno, del Museo Nacional Smithsoniano de Historia Natural presentaron sus hallazgos en dos estudios.

Según esos estudios, el maíz se derivó de la teosinte, una planta silvestre con cinco especies que crecen en México, Guatemala y Nicaragua.

La especie más relacionada con el maíz es la Balsas teosinte, reportaron los investigadores en sus trabajos, presentados en Proceedings of the National Academy of Sciences.

En la foto de Anthony Ranere se aprecia un ejemplar de Balsas teosinte.

La invasión de las gelatinas

Medusas. Aunque parezca increíble, hordas de medusas están convirtiendo grandes destinos turísticos en lugares poco atractivos en los que miles o decenas de miles de estos gelatinosos y pulsantes animales marinos viven.
Al parecer, la proliferación se debe a las actividades humanas, que han trastocado los océanos, según estudio difundido por la Fundación Nacional de Ciencia (NSF siglas en inglés) de Estados Unidos.
Han sido invadidas grandes áreas del mar en Hawai, el golfo de México, la costa este de Estados Unidos, el mar de Bering, el Mediterráneo, Australia, el mar Negro, el mar de Japón, el mar del Norte y Namibia.
Estas hordas, que en ocasiones cubren cientos de kilómetros cuadrados, han provocado lesiones a los bañistas e incluso la muerte de algunos, aparte del daño que provocan en los peces, las minas marina sy las plantas desalinziadoras.
Se estima que desde los años 80 han representado un costo que supera varios cientos de millones de dólares.
Se encuentran en estas invasiones medusas del tamaño de un maní en Australia, hasta otras del tamaño de una nevera en el mar de Japón.
Estos animales cnidarios, de cuerpo gelatinoso, poseen tentáculos formado por células urticariantes, o nematocistos, que emplean en la captura de presas y como defensa, células que poseen una especie de cápsula con un filamento venenoso. Al entrar en contacto con una presa, estos filamentos se eyectan e inyectan veneno.
Foto de medusas en California, cortesía Michael Dawson, U. de California, Merced