El sistema nervioso más antiguo

Pues sí, está ahí, pero ¿cuándo surgió? Un fósil muy bien conservado de hace 520 millones de años reveló el primer sistema nervioso central de un animal conocido hasta ahora.

La criatura, la primera descubierta de su clase, pertenece a un grupo extinguido de animales que tenían un par de grandes ‘garras’ que salían de su cabeza. Las estructuras de cerebro y nervios en este ejemplar de solo 3 centímetros sugieren que es un pariente lejano de arañas, escorpiones y cangrejos de herradura.

El hallazgo fue presentado en Nature hace unas semanas y ofrece pistas sobre la evolución primigenia de algunos animales. Hace más de 500 millones de años el curso evolutivo de los artrópodos se dividió en dos: una rama condujo a las arañas, escorpiones y cangrejos de herradura, la otra a insectos, milípedos y crustáceos.

Uno de los autores, Nick Strausfeld, profesor de la Universidad de Arizona, indicó que los megacheiranos tenían un sistema nervioso central como el de los escorpiones y cangrejos de hoy, lo que indica que los ancestros de las arañas y sus parientes vivieron lado a lado con los de los crustáceos en el Cámbrico bajo.

El fósil descubierto pertenece al ahora extinguido grupo de animales marinos conocidos como Alalcomenaeus, miembro del grupo megacheirano. Tenían segmentos alargados de cuerpo con cerca de una docena de pares de extremidades para nadar o caminar, así como un par distintivo de protuberancias tipo tijeras a partir de la cabeza, quizás usadas para detectar y agarrar presas.

La historia jamás contada se conoce de a poco.

Increíble: milpiés trazan frontera

Entre humanos, las barreras siempre han estado presentes. No son solo las geográficas. Los límites entre posesiones, territorios y países están bien marcados y se respetan so pena de que vengan serios problemas.

Una línea misteriosa donde se encuentran dos especies de milpiés ha sido rastreada en el noroccidente de Tasmania, Australia.

Son dos especies comunes en sus respectivos rangos, pero ambas cruzan muy poco el territorio de la otra.

La zona de mezcla, donde se encuentran, es de unos 230 kilómetros de longitud y de menos de 100 metros de ancha.

La zona fue mapeada durante dos años por Bob Mesibov, especialista en milpiés e investigador del Queen Victoria Museum and Art Gallery en Launceston, Tasmania. Los resultados acaban de ser publicados en el journal ZooKeys.

“No tengo idea de porqué esta línea es tan exacta”, dijo. “La frontera sube y desciende colinas, cruza ríos y diferentes suelos, e ignora el tipo de vegetación y las diferencias climáticas. Su posición y su exactitud parece ser resultado de una disposición biológica inexplicada entre las dos especies”.

Los biogeográfos utilizan la palabra parapatría para el caso donde dos rangos de especies se encuentran pero no se trasponen, o trasponen muy poco.

Mesibov dijo que la parapatría se ha reportado antes en otras especies de milípedos e invertebrados terrestres, en Tasmania y en otras partes del mundo. Sin embargo, las fronteras parapátricas a menudo siguen rasgos geográficos como una ladera o los bordes de una fuente de agua.

“No parece haber una explicación ecológica o geográfica para esta frontera en particular. Con 230 kilómetros, es 50% más larga que la frontera entre Inglaterra y Escocia. Y el control fronterizo parece ser mejor que el que practicamos los humanos”, dijo.

Las dos especies de milpiés, Tasmaniosoma compitale y T. hickmanorum,

son del mismo género y se cree que están emparentadas. Fueron descritas en 2010 por el mismo autor.