Qué hace un vehículo en mi estómago

Casi en todas partes puede imaginarse uno la presencia de un vehículo, pero ¿en el estómago? No podía faltar.

En esta era de la miniaturización de la medicina, el nanoingeniero Joseph Wang, de la Universidad de California en San Diego presentó su prototipo, que algún día podría ser útil para atacar células cancerosas o llevar medicinas a domicilio.

No requiere salir a tanquear con gasolina ni usa gas, aunque a este novedoso vehículo le falta remediar sus pequeños problemas, uno de ellos en sus frenos: no se ha logrado que se detenga, como tampoco controlar su velocidad.

El caso es este: el vehículo es un tubo cónico de 10 micrometros, cubierto por zinc, que reacciona con el ambiente ácido del estómago y produce burbujas de hidrógeno que lo impulsan.

Si fuera cubierto con anticuerpos o equipado con cámara, podría enviar mensajes instantáneos del interior del órgano.

Microvehículos de esta clase se movían al crear burbujas de oxígeno a partir del peróxido de hidrógeno, un elemento algo tóxico para el organismo. El zinc los hace más biocompatibles.

Como la velocidad depende de la acidez, su velocidad aumenta con esta, lo que mostraría también pH estomacal. La acidez, sin embargo, impacta la vida del motor, que puede ser de 10 segundos a… 2 minutos.

¿Corto? La vida suficiente para desarrollar su tarea.

Estos vehículos son conducidos por el estómago mediante magnetos, revelaron los investigadores.

Algún día navegarán por su cuenta, repararán áreas dañadas o harán microcirugías. Todo un avance.

En la foto de la American Chemical Society, el microvehículo.

Faltan 5 minutos para la destrucción del mundo

No corren buenos tiempos: el reloj del fin del mundo fue adelantado 1 minuto esta semana. Ahora faltan 5 minutos para las 12, la hora en que todo acabará.

El famoso Doomsday clock había estado detenido desde 2010, cuando se retrasó 1 minuto, restando entonces 6 para la hora fatal.

¿Pero qué es esto? El reloj es un símbolo de la amenaza de inminente destrucción de la humanidad debido a armas nucleares o biológicas, el cambio climático y otros desastres provocados por el ser humano.

El adelanto de un minuto fue anunciado a comienzos de semana por Kennette Benedict, director del reconocido Bulletin of the Atomic Scientists y significa una señal de pesimismo acerca del futuro de la humanidad.

“Ahora faltan 5 minutos para medianoche”, expresó Benedict. El último movimiento databa de enero hace 2 años.

El paso adelante del minutero se debió al actual estado de los arsenales nuceares alrededor del globo, los desastres como el del reactor nuclear de Fukushima (Japón), temas de bioseguridad y la creación en laboratorio de una cepa del virus de la influenza H5N1.

El reloj del día final, Doomsday Clock fue creado en 1947 por científicos para alertar al mundo de los peligros de las armas nucleares. Ese año, se fijó en 7 minutos para las 12 de la noche, simbolizando esta el momento de la destrucción total.

Hacia 1949 se adelantó hasta estar a solo 3 minutos del momento definitivo dada la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En 1953, tras las primeras pruebas de la bomba de hidrógeno, el reloj marcó 2 minutos para medianoche.

En 1991 había más optimismo, al terminar la Guerra Fría y al comenzar Estados Unidos y Rusia a destruir sus arsenales. Ese año el reloj se retrasó: hasta 17 minutos para las 12.

Desde entonces se ha ido adelantando al fracasar programas de desarme nuclear, la amenazas de terrorismo nuclear y el aumento del cambio climático.

En 2010 el reloj se retrasó de 5 a 6 minutos para las 12 debido a que aumentó la esperanza de nuevos tratados nucleares y de un éxito en las negociaciones sobre el cambio climático.

Todo eso se ha desvanecido. Ahora faltan 5 para las 12. ¿Qué pasará?