La tristeza puede afectar el bolsillo

La impaciencia que acompaña usualmente a la tristeza puede hacerle pasar malos momentos a su billetera. Sí: la tristeza cuesta.

Una investigación de los sicólogos Jennifer Lerner del Harvard Kennedy School of Government and colegas Yi Le y Elke U. Weber de Columbia University explora cómo se puede producir una gran afectación monetaria.

El estudio fue publicado en Psychological Science.

Los autores encontraron que los sujetos a los que se les asignó al azar ver un video que inducía tristeza exhibían impaciencia y miopía, que se manifiestan en decisiones financieras que generan grandes dividendos en el corto plazo, pero menos ganancias en un plazo mayor.

Así, las personas tristes ganaban mucho menos dinero que aquellos en una condición neutra. Presentaron una condición en la que los tomadores de decisiones quieren una gratificación inmediata e ignoran mayores ganancias relacionadas con esperar más.

“En los experimentos, los participantes tristes promedio avaluaban futuras recompensas un 13 a 34% menos que los neutros. Las diferencias se veían incluso cuando había dinero real en juego”, dijeron los autores.

Estos resultados sugieren que una persona triste no es buena consejera cuando se trata de decisiones financieras, agregaron.

“Por el contrario, en comparación con una emoción neutra, la tristeza –y no cualquier emoción negativa- torna la gente más miope y por tanto ignoran mayores ganancias en el futuro en pro de una gratificación al instante”.

Lo hallado tendría implicaciones en políticas públicas en áreas como la planeación y las regulaciones de las tarjetas de crédito.

Luego de 55 años ciego… ¡recuperó la visión!

Nunca es tarde o… más vale tarde que nunca.

Luego de permanecer ciego de un ojo durante 55 años, un hombre recuperó la visión.

De niño, fue golpeado en el ojo por una piedra y el desprendimiento de retina lo dejó ciego. Pese a una cirugía para remover cataratas cuando tenía 23 años, que le restauró la percepción de la luz temporalmente, quedó ciego del todo en ese ojo.

Los médicos del The New York Eye and Ear Infirmary reportaron en el Journal of Medical Case Reports que este paciente recuperó la visión tras 55 años.

Aunque es inusual que una retina se desprenda, algunas causas pueden ser una lesión de la cabeza, miopía o diabetes. Si la retina permanece desprendida por mucho tiempo, los cambios degenerativos significan que es casi imposible restaurar la vista aunque la retina sea pegada de nuevo.

Cuando el paciente llegó al hospital quejándose por dolor, se le encontró hifema, glaucoma neovascular, presión intraocular alta y desprendimiento de retina. El primer procedimiento fue tratarle la presión para aliviarle el dolor.

Una vez se estabilizó la presión del ojo, trataron el glaucoma neovascular con una terapia de anticuerpos monoclonales y encontraron que contra todos los pronósticos, el paciente obtuvo una percepción de luz. Animados por los resultados, decidieron tratar de pegar la retina. Tras la cirugía, el hombre recobró su visión al extremo de que podía contar dedos a una distancia de 5 metros.

Un año después, requirió otra operación de retina dado que las cicatrices dentro del ojo estaban forzando el desprendimiento de partes de la retina. La cirugía también fue un éxito.

Para el doctor Olusola Olawoye “este es el primer caso hasta donde conocemos de uan recuperación visual en un paciente con prolongado desprendimiento de retina por trauma y tiene implicaciones para restaurar la visión en otros pacientes, en especial en el contexto de la investigación de células madre en células progenitoras de la retina que pueden ser trasplantadas en retinas enfermas para restaurar la visión”.

Increíble.