Crean escala para medir el dolor

Aunque una persona no sea capaz de decir si le duele o no, los médicos podrían saberlo con exactitud de acuerdo con un nuevo desarrollo.

Hasta ahora el dolor ha sido medido por lo que dice el paciente, siendo relativo, pues no solo cada quien soporta distintos niveles de dolor, sino que hay personas que no pueden expresarlo.

Por eso desde hace tiempo, investigadores han tratado de encontrar una manera más confiable de medir el dolor.

Parece que ahora lo lograron. Investigadores escanearon con imágenes de resonancia magnética funcional los cerebros de 24 personas a las que se les calentaba un brazo al punto de dolor moderado. Los patrones cerebrales fueron grabados cuando experimentaban dolor o cuando no lo tenían. Luego los científicos usaron un algoritmo para desarrollar un modelo del dolor, basado en los patrones. El trabajo fue publicado en Plos One.

Luego analizaron los patrones de otros 16 cerebros escaneados, de distintos sujetos, algunos experimentando dolor, otros no. Encontraron que su modelo predecía los niveles de dolor 81% de las veces.

El nuevo método fue más preciso cuando se tomó el cerebro como un todo y no solamente la corteza somatosensorial secundaria, que es la que más se activa durante el dolor.

La mayoría de los mediciones fisiológicas del dolor se han enfocado en los latidos del corazón, la conductividad de la piel y electroencefalogramas. Esas mediciones sí se correlacionan con el dolor, pero ninguna ha sido lo suficientemente precisa para sustituir los autorreportes del paciente.

Aunque un solo estudio no puede tomarse como base para medir el dolor, los resultados indican que el nuevo método es una esperanza en el camino hacia una escala estándar de dolor.

Diez dedos de equilibrio

Puede que no signifique mucho. O poner a pensar. Quién sabe. ¿Ha notado que a veces cuando se agacha o dobla el cuerpo, tiende a perder el equilibrio? ¿Por qué? ¿Es que falta fuerza en las piernas o… soy así?

Pero científicos que usaron un nuevo modelo acaban de terminar que la fuerza de los dedos del pie puede determinar cuánto es capaz una persona de inclinarse sin perder el equilibrio.

El hallazgo podría incidir en el diseño de robots más versátiles, que imiten el movimiento humano con mayor exactitud.

Hooshang Hemami, profesor de Ingeniería Eléctrica y de Computadores en Ohio State University, construyó un modelo computacional complejo del pie humano para mirar el rol de los pies y los dedos en el movimiento y el equilibrio del cuerpo.

Distintos estudios referentes al equilibrio corporal han enfatizado el trabajo de las piernas y el tronco, ignorando los pies.

Hemami es uno de un grupo de científicos que están analizando cómo la manipulación de la fuerza de los dedos puede afectar el equilibrio humano.

Con su colega Laura Humphrey diseñó un modelo del cuerpo y el pie al que se le asignaron cuatro secciones diferentes para representar distintas partes del pie, mientras asignaban al cuerpo una sección. Esto les permitió enfocarse en la presión del pie y los dedos a medida que manipulaban el movimiento del cuerpo.

Su estudio fue publicado en el Journal of Biomechanics.

El modelo imitó los movimientos reales del cuerpo. Los resultados indican que en una persona saludable, los dedos son muy importantes cuando se inclina hacia delante.

A medida que el modelo del cuerpo se inclinaba, la presión bajo los dedos se incrementaba significativamente y la presión debajo del talón disminuía en forma similar. El ángulo máximo en el que un cuerpo del modelo se podía inclinar hacia delante desde la cintura sin levantar los talones era unos 12 grados a partir de la vertical.

“Ahora que tenemos un modelo de computador razonable, esperamos explorar en el futuro el aparato sensorial y otras funciones de los dedos del pie en diversas actividades humanas”, dijo Hemami.

Tan descuidados e ignorados, pero tan útiles e importantes esos dedos.

La cucaracha que retornó del pasado

¡Qué tal que apareciera de nuevo! Un antiguo ancestro de la cucaracha, que vivió hace cerca de 300 millones de años fue develado con increíbles detalles en un modelo virtual tridimensional de un fósil, según estudio publicado en Biology letters.
Sí, científicos del Imperial College London hicieron un modelo extensivo de un espécimen fosilizado de Archimylacris eggintoni, un ancestro de las modernas cucarachas, mantis y termitas. Este insecto rondó la tierra durante el periodo Carbonífero, hace 359 a 299 millones de años, el tiempo durante el cual la vida había emergido recientemente de los océanos para vivir en la superficie terrestre.
El estudio revela rasgos físicos que le permitieron a A. eggintoni conquistar el suelo de las primeras selvas de la Tierra. Los fósiles de estas criaturas miden de 2 a 9 centímetros de longitud y unos 4 de ancho.
Russel Garwood, del Departamento de Ciencias de la Tierra e Ingeniería del Imperial College London dijo que “el Carbonífero es conocido como la era de las cucarachas dado que fósiles de A. eggintoni y sus colegas están entre los insectos más comunes de esa época. Se han hallado alrededor de todo el planeta. Gracias a nuestro modelo en 3D, podemos ver cómo sus extremidades estaban bien adaptadas para todos los terrenos, pues no sólo volaba bien sino que era ágil en tierra.
Pocos ejemplares de estas cucarachas han sido hallados con extremidades, por lo que el modelo da luces sobre cómo eran y cómo estaban adaptadas para andar sobre hojas y depositar sus huevos lejos de los depredadores o para caminar, mediante unas especies de garras, en superficies más rugosas.
Imagen cortesía Imperial College London/Natural History Museum