La célula que no estudia pero aprende

Imagen de P. polycephalum. Foto Audrey Dussutour (CNRS)

Imagen de P. polycephalum. Foto Audrey Dussutour (CNRS)

¿Puede aprender un cerebro hueco? Si se trata de un organismo simple, sí. Científicos demostraron por primera vez, dijeron, que un organismo carente de sistema nervioso es capaz de aprender.

Los investigadores del Centre de Recherches sur la Cognition Animale (CNRS/Université Toulouse III — Paul Sabatier) tuvo éxito demostrando que un organismo de una sola célula, Physarum polycephalum, un protista, es capaz de un tipo de aprendizaje llamado habituación, un descubrimiento que aporta sobre el origen de la capacidad de aprendizaje durante la evolución, incluso antes de que aparecieran el sistema nervioso y el cerebro.

También crea preguntas acerca de esas capacidades en otros organismos simples como virus y bacterias.

El logro fue publicado en Proceedings of the Royal Society B.

La capacidad de aprender y la memoria son elementos claves en el reino animal: aprender de la experiencia y adaptar la conducta entonces son vitales para un animal en un ambiente fluctuante y potencialmente peligroso.

Se ha pensado que esa facultad es prerrogativa de organismos con cerebro y sistema nervioso, pero los organismos unicelulares también necesitan adaptarse al cambio. ¿Presentan una capacidad de aprendizaje? Las bacterias muestran adaptación, pero toma varias generaciones desarrollarla y es más el resultado de la evolución.

Por eso los científicos querían ver si hallaban una prueba de aprendizaje en un organismo unicelular, eligiendo un protista, un moho que habita en ambientes sombreados y que había probado tener capacidades sorprendentes como resolver un laberinto, evitar trampas y optimizar su nutrición, pero hasta ahora no se conocía su capacidad de aprendizaje.

Este organismo tiene una célula con miles de núcleos y puede cubrir un área de 1 metro cuadrado y se puede mover en su ambiente a una velocidad de 5 centímetros por hora.

Secar la ropa dentro de la casa puede enfermar

La vida moderna que facilita las cosas y las complica a la vez. Y la ciencia que todo lo escarba. Bueno, esta unión ha llevado a una sorprendente conclusión: secar la ropa dentro de la casa, puede enfermar.

Hoy cuando abundan los apartamentos sin muchas áreas abiertas, el tema parece inquietante.

El estudio, reportó un informe de la BBC, lo hizo la Escuela de Arquitectura Mackintosh en Escocia. Encontró que muchos hogares tenían niveles excesivos de humedad en su interior y encontró que hasta un tercio era causada por el secado de la ropa lavada.

La humedad ha estado asociada a las esporas de moho y a los ácaros del polvo, que afectan la salud.

El estudio en Glasgow incluyó 100 hogares. En él se estudiaron los hábitos de secado de la ropa, analizándose de manera detallada la calidad de aire y el consumo de energía relacionado con el secado.

Se encontró que en 87% de las viviendas se secaba la ropa en el interior durante los meses más fríos.

La gente no es consciente de cuánta humedad sueltan las prendas, explicó Rosalie Menon, una de las investigadoras. La ropa era secada en la sala o en las habitaciones.

El 75% de las viviendas estudiadas, que tenían distintos estilos de construcción, tenían niveles de humedad que pueden estimular la presencia de los ácaros. Y se halló una fuerte relación entre el secado y la presencia de esporas de moho.

Una espora que causa infecciones pulmonares en aquellos con un sistema inmunitario débil, estaba en el 25% de las viviendas estudiadas.

En todas las casas no existía un espacio adecuado para secar la ropa.

Las secadoras, una posible solución, no las pueden tener todos por el consumo de energía.

Lo ideal es tener espacios para el secado, con calefacción y ventilación independiente.

El exceso de humedad está relacionado con enfermedades respiratorias e infecciosas.