El pez que se convierte en mujer

Qué tal uno cortejar una mujer y tener que mostrar su… ¡lado femenino!

Bueno, eso es lo que hace el macho sepia (un orden de moluscos): mientras que un lado de su cuerpo muestra lo mejor de su figura para atraer los favores de la hembra, el otro se viste de hembra para alejar rivales y evitar que peleen con él.

El llamativo patrón fue observado por primera vez y publicado en Biology letters. Y no es de extrañar en sepias, verdaderos magos del disfraz.

“Las sepias son uno de los grupos más listos de animales marinos”, dijo Culum Brown, líder del grupo en Macquarie University en Sidney, Australia. “Y es muy obvio que están usando esta exhibición de modo táctico”.

Se sabía que el Sepia plangon podía camuflar su piel para imitar los alrededores y que podía mostrar distintos patrones en cada lado. Su piel contiene capas concentradas de cromotaforas, células que contienen pigmentos de distintos colores, pero nunca se había visto un macho imitando una hembra solo por un lado como un truco para cortejar.

Brown y colegas observaron por primera vez esa conducta en el acuario en laboratorio y se preguntaron si los machos en su medio harían lo mismo y si era así, cuándo y por qué. Así, analizaron 108 fotos de distintos grupos de sepias tomadas en salidas previas en la bahía de Sidney y hallaron que cuando un macho estaba en un grupo con una hembra y otro macho, exhibía el patrón dual, un lado macho hacia la hembra y otro femenino hacia el macho, el 39% de las veces. En situaciones con un grupo de todos machos o dos hembras con un macho, no lo exhibían.

“Lo usan solo en un contexto particular”, dijo Brown. “Eso implica que la mejor estrategia del macho si halla una hembra atractiva es ser tramposo y disfrazar el punto de que ha hallado una pareja interesante”.

Este comportamiento podría ser aprendido, pero como dijo Brown, es un ejemplo de la compleja inteligencia social de los animales marinos. El sepia tiene una de las más grandes relaciones cerebro-cuerpo de los invertebrados, y la investigación en sus habilidades para engañar y cómo saben cuándo emplear la táctica, puede ayudar a explicar cómo el tamaño del cerebro contribuye a la compleja conducta.

Shelley Adamo, de Dalhousie University en Halifax, Canadá, el hallazgo es novedoso pero no sorprendente. Estos moluscos tienen una gran habilidad para engañar depredadores y unas veces pretenden ser corales, otras pasto marino y así por el estilo.

En la foto, el sepia con las dos caras.

El caracol que viaja de polizón en una barriga

Las cosas por las que uno tiene que pasar. Quizás el destino no se encuentre en la tierra donde nacimos y sea mejor viajar, aunque un viaje como el del caracol no debe ser muy agradable, así tenga sus ventajas para ir a establecerse en otras latitudes.

Un estudio acaba de mostrar que unos pequeños caracoles pueden beneficiarse al ser ingeridos por un pájaro. ¿Cómo es eso? Pues se encontró que cerca del 15 por ciento de los caracoles comidos por dos especies de aves sobrevivían su viaje a través de los intestinos del depredador y eran expulsados con el excremento.

Quiere decir que los moluscos pueden viajar más lejos de lo que lograrían por sus propios medios, comentaron los investigadores liderados por Shinichiro Wada de Tohoku University en Japón.

Para demostrar su hipótesis, los científicos alimentaron 4 especies de aves -con 174 caracoles Tornatellides boeningi, de esos que acostumbran comer en las islas Ogasawara.

Les tomó a los caracoles, todos adultos con conchas de 2,5 milímetros de altura, de 30 a 40 minutos para pasar por todo el sistema digestivo de las aves. Al examinar el excremento se encontró que 14,3% de los caracoles que pasaron por tres de las especies de ojos blancos u 16,4% de aquellos que transitaron por el tracto digestivo de los pájaros de orejas cafés, estaban vivos.

Aquellos que no se habían movido a las 12 horas fueron considerados muertos.

Las aves dispersan, sin quererlo, los caracoles por diferentes lugares, con lo que se da un flujo de genes entre poblaciones de caracoles en distintas localidades. Hallaron además una correlación entre la diversidad genética de las poblaciones de caracoles y la densidad de los pájaros de ojos blancos en la isla Hahajima.

En el artículo en el Journal of Biogeography los autores resaltaron que al estrategia usada por estos moluscos no es tan común, a diferencia de lo que sucede con los vegetales. Las aves también diseminan larvas de avispas y se sabe de caracoles de estanques que tras sobrevivir en el intestino de peces colonizan otros lugares.

El estudio explica en parte la llegada de estos caracoles a islas lejanas en los océanos.

Foto cortesía

Un animal con los ojos de pura roca y no se queja

Nada fácil resulta ver a través de una roca. Y no se crea que es afirmación tonta. Nada de eso. Si no, pregúntesele a los chitones cómo lo hacen.

Sí, estos pequeños moluscos, de hasta 9 centímetros, tienen rocas por… ojos. No es una broma.

Con sus ojos de carbonato de calcio ese animal marino desarrolló una visión que al menos le permite detectar depredadores, según un estudio publicado en Current Biology.

Esos moluscos tienen cientos de estructuras como ojos con lentes de aragonita, un tipo de roca, siendo la primera vez que se encuentra un animal con ojos de ese material y no de su prima, la calcita.

Los ojos de los chitones se habían descubierto hace décadas, pero no se sabía si los usaban para ver objetos encima o para detectar cambios en la luz.

“Parece que pueden ver objetos, aunque no muy bien”, explicó uno de los autores del estudio, Daniel Speiser de la Universidad de California en Santa Bárbara.

Para Sönke Johnsen, profesor em Duke University, es asombroso cómo esas criaturas forman sus ojos con rocas. En la mayoría se forman a partir de células con proteínas y chitina.

Resulta más curioso ver que los chitones tienen conchas de aragonita también.

Los investigadores estudiaron los chitones Acanthopleura granulata, que tienen conchas planas hechas de ocho placas separadas. Cientos de lentes pequeñísimos en las placas cubren agrupaciones de células sensibles a la luz.

Sorprendente naturaleza.

¿Busca a Nemo? Anda medio muerto

¿Recuerdan a Nemo, el gracioso pez naranja de la película animada Buscando a Nemo? Es un pez payaso (clownfish). Científicos liderados por Philip Murray de James Cook University en Australia, encontró algo llamativo: los niveles más altos de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera afectan la vida marina, en especial corales y moluscos gracias a la acidificación y calcificación de las aguas. Pues bien, Murray halló que este pez que vive cerca del fondo del mar, de larva se mueve con el plancton, pero al madurar debe buscar su grupo para defenderse y sobrevivir, pero esa conducta depende de señales químicas, que pueden ser susceptibles al cambio en el pH. En experimentos, encontró que a mayores niveles de CO2, las larvas actuaban de manera más arriesgada, alejándose del arrecife. Si esto sigue así, en unas décadas, Nemo no vivirá más.

El estudio fue publicado en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences.