10 noticias científicas de la semana

1. No es infidelidad… es una opción

Un artículo publicado en Biology letters indica que las personas caen naturalmente dentro de dos grupos: aquellos que desean una relación duradera y los que buscan encuentros casuales, sugiriendo que tanto la monogamia como la poligamia son naturales en los humanos. Tanto las mujeres como los hombres caen en los dos, aunque estos tienden más hacia los encuentros pasajeros.

2. Tres padres verdaderos

El Reino Unido se convirtió en el primer país en aprobar la donación de mitocondria que mediante la fertilización in vitro permitirá que nazcan niños sanos que de no haberse realizado el procedimiento podrían padecer enfermedades serias. En la técnica, la mitocondria anómala de la madre es remplazada por la de una donante. Así, los niños serán fruto de 3 padres. Falta solo la aprobación de la Cámara de los Lores.

3. Sé cuándo morirás

En un sorprendente hallazgo científicos encontraron que los patrones de la metilación están relacionados con la edad y que los estados de metilación que parecen más viejos pueden predecir cuándo vivirá la persona. La exactitud es alta y mayor que factores como el cigarrillo, la diabetes y la enfermedad cardíaca, según el estudio publicado en Genome Biology. La metilación son los cambios químicos en el ADN.

4. Espíritu antiinflamatorio

Las emociones positivas están asociadas con marcadores de buena salud reveló un estudio publicado en Emotion. En él se demostró que las emociones positivas, especialmente cuando nos sentimos tocados por la naturaleza, el arte y la espiritualidad reducen los niveles de las citoquinas disparadoras de la inflamación, esas proteínas que le dicen al sistema inmunitario que debe trabajar duro.

5. Tú nunca cambias

Científicos encontraron un microorganismo que no ha evolucionado en 2.000 millones de años, casi la mitad de la edad de la Tierra. Una situación que concuerda con lo expresado por Charles Darwin, pues para cambiar se requiere que el ambiente lo exija y a este no se lo ha exigido. El microorganismo fue hallado al occidente de Australia. El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

6. Música que habla

Ser músico paga con creces. Un entrenamiento musical en un instrumento antes de los 14 años y con duración de al menos una década, protegería al cerebro contra problemas asociados con el reconocimiento del habla en la edad adulta, reveló un estudio publicado en el Journal of Neuroscience en el que participaron 20 voluntarios.

7. Palomas poco despalomadas

Inteligentes las palomas. Un estudio publicado en Cognition revela que las palomas pueden categorizar objetos naturales y creados por el hombre y no solo unos pocos. En experimentos categorizaron 128 fotografías en 16 categorías, haciéndolo simultáneamente. Esto sugiere una similitud en la forma en la que las palomas aprenden el equivalente a las palabras y el modo en que lo hacen los niños.

8. Nacimiento tardío

Las primeras estrellas en el universo no se formaron unos 450 millones de años tras el Big Bang y la inflación subsiguiente sino 550 millones de años después, 100 millones más de lo estimado hasta ahora. Fue cuando la ‘edad oscura’ terminó con las estrellas que pudieron iniciar su formación y empezar a brillar y su luz comenzara a interactuar con el gas y más y más átomos regresaron a sus sus partículas básicas electrones y protones, una fase conocida como la reionización. El nuevo mapa fue posible gracias al satélite Planck de la ESA, que divulgó los datos.

9. Monos viajeros

Un estudio publicado en Science entregó luces sobre el origen de los monos suramericanos, que ha sido un misterio. Con base en 3 especies peruanas primitivas extinguidas se encontró una relación sólida con parientes africanos, sugiriendo que provinieron de allí al quedar aislados por el movimiento de placas tectónicas hace 65 millones de años. Los registros fósiles más antiguos en Sudamérica se tenían de hace 26 millones de años, mientras los nuevos son de hace 36 millones. Rompecabezas que cuadra.

10. El canario canta sus genes

Científicos del Max Planck Institute for Ornithology y el Max Planck Institute for Molecular Genetics descifraron el genoma del canario, esa ave esparcida hoy por el mundo, originaria de las islas Azores, Canarias y Madeira, que canta canciones estereotipadas en las condiciones de apareamiento y más versátiles en otras épocas. El trabajo ayudará a la investigación neurológica, de la cual esta ave ha sido objeto frecuente. El estudio apareció en Genome Biology.

Tenemos 86.000 millones de neuronas

Por más que creamos que tenemos muchas neuronas y que algunos, erróneamente, digan que no usamos todo nuestro cerebro, científicos acaban de revelar un dato sorprendente. Los humanos tenemos 14.000 millones de neuronas menos de lo que se creía, un número que tienen los monos babuinos.

A esa cifra llegaron científicos encabezados por Suzana Herculano-Houzel, de la Universidade Federal do Rio, que analizaron cerebros humanos con edades de 50, 51, 54 y 71 años donados a la ciencia por hombres.

Para contarlas, disolvieron las membranas celulares del cerebro creando una mezcla homogénea. Luego tomaron una muestra de esa sopa, contaron el número de núcleos celulares de las neuronas y las llevaron a escala apra obtener el número total.

En promedio, entonces, un cerebro humano posee 86.000 millones de neuronas. Ninguno de los cerebros alcanzaba las 100.000. Los 14.000 millones menos equivalen al cerebro del babuino y casi la mitad de las que posee un gorila, o sea que es una diferencia importante, dijo la investigadora.

La cuestión ahora es qué tan importante es aquella cantidad, a sabiendas de que investigaciones previas han indicado que grande no es necesariamente mejor. La cantidad que poseemos, argumentan algunos, es lo que necesitamos para controlar nuestro cuerpo grande. Otros sostienen que nuestros grandes cerebros son necesarios para nuestra compleja vida social, el uso de herramientas o pensar sobre el pensar (metacognición).

Algunos científicos, sin embargo, creen que nuestra inteligencia no están en el tamaño del cerebro sino en la complejidad de las interacciones cerebrales, al punto de aún no conocemos mucho de su funcionamiento.

Uñas surgieron hace 55 millones de años

El origen de las uñas, esas terminaciones de manos y pies que se pintan de rojo o sobre las cuales se hacen verdaderas obras de arte, acaba de ser precisado por científicos, de la Universidad de Florida, John Hopkins y Brooklyn College.

Centro de la moda y de la atención en mujeres, las uñas habrían surgido al menos hace 55 millones de años en primates, teniendo funciones críticas como protección de los dedos que permitían una mayor sensibilidad al tocar y habilidad para asirse de algo.

Los investigadores recuperaron y analizaron la más antigua evidencia de uñas en primates modernos, confirmando que se desarrollaron con cuerpos pequeños, echando por tierra hipótesis de que habían evolucionaron primero en primates de gran cuerpo.

Más de 25 especimenes de Teilhardina brandti, un primate extinguido descrito originalmente a partir de un molar inferior, que incluían piezas de los dientes superiores y huesos del tobillo muestran que esos mamíferos vivían en árboles. Sus uñas les facilitaban a estas criaturas tipo lemur asirse de las ramas y moverse a través de los árboles con mayor agilidad, según los investigadores.

“Si usted toma todos los primates que viven hoy, tienen características que lucen iguales, pero a diferencia de las personas muchos de ellos viven en los árboles”, dijo Jonathan Bloch, del Museo de Historia Natural del campus de la U. de Florida. “Al encontrar partes del esqueleto de este primate primitivo, podemos ver si las uñas estaban presentes en el ancestro común del grupo que incluye lemures, monos y humanos, evidencia directa contraria a la especulación”.

En el artículo en la edición en circulación del American Journal of Physical Anthropology, se suministra un mejor entendimiento de las relaciones evolutivas de uno de los modernos primates más antiguos, así como el marco temporal y las condiciones ambientales que permitieron el desarrollo de uñas en los dedos de las manos y los pies, un rasgo exclusivo en primates.

Los especimenes de T. brandti fueron recogidos en los últimos siete años en la cuenca Bighorn en Wyoming (E. U.) y representan las primeras especies norteamericanas del grupo de los euprimates, también conocidos como primates verdaderos. Los fósiles datan del Eoceno temprano, hace unos 55,8 millones de años, al tiempo que el calentamiento global de 200.000 años del Paleoceno-Eoceno.

¿Se creen humanos? Chimpancés exterminan otra especie

Que un animal sea más nocivo que los humanos para los demás, es mucho cuento. El título lo obtiene el chimpancé.

Los monos colobos rojos del Parque Nacional Kibale en Uganda están siendo llevados al exterminio por los chimpancés, de acuerdo con un estudio que publica el American Journal of Primatology.

Es el primer caso documentado de un primate no humano sobreexplotando otra especie de primates.

Eso a pesar de que la taxonomía de ese mico de Uganda está en disputa, pues algunos científicos lo consideran una especie (Procolobus tephrosceles) mientras otros creen que es una subespecie (P. rufomitratus tephrosceles).

El estudio examinó 33 datos de censo primate (1985-2007) y encontró que la amenazada población de colobos ugandeses cayó 89 por ciento en ese período, principalmente por la caza que de él hace el chimpancé común (Pan troglodytes).

También coinciden otros factores en este exterminio, como enfermedades y la competencia con otros micos herbívoros, qu abundan en una pequeña área a medida que su hábitat selvático se encoge. Esos factores son menores frente a la caza a que son sometidos por los chimpancés.

La amenaza es más seria al dedicarse los chimpancés a cazar sobre todo los micos jóvenes, que no se han reproducido, reduciendo las posibilidades de repoblamiento.

El número de chimpancés en el área ha subido un 53 por ciento, dijeron los investigadores.

La reducción en el número de colobos fue advertida en un paper de 2008 en Primates, pero sólo se analizaron tres años de datos en esa ocasión.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales colocó al colobo ugandés en la lista roja de especies amenazadas dado que la depredación por los chimpancés ha fragmentado severamente las subpoblaciones.

El fósil que no era lo que se pensaba

No era por ahí. En la primera mitad de 2009 científicos presentaron el Darwinius masillae, como el más completo fósil de primate, que vivió hace unos 47 millones de años y que fue bautizado como Ida, ganando pronto amplia popularidad.
Se consideró la posibilidad de que fuera un ancestro directo de l linaje que derivó en los grandes simios y en el humano.
A unos 65 kilómetros de El Cairo (Egipto), paleontólogos apoyados por la National Science Foundation de Estados Unidos encontraron un nuevo primate africano que aporta luces sobre el origen de los seres humanos.
Para Erik Seiffert, de New York Stony Brook University y sus colegas, el hallazgo ayuda a aclarar la porción del árbol evolutivo de los humanos al resolver la ubicación de especies mal colocadas en él.
El fósil descubierto parece ser un pariente del Darwinius y fue llamado Afradapis, que para este grupo de científicos no está situado en la línea evolutiva que condujo a los monos, simios y humanos, sino que es más cercano a los actuales lemures y los lorísidos, una familia de primates strepsirrimos.
Así, Ida pierde importancia, aunque continúa como un interesante hallazgo
El grupo de investigadores halló primero un fósil mal preservado de Afradapis, un fragmento con dientes frontales y un pedazo de mandíbula, que suponía una encrucijada por parecerse a un simio del Viejo Mundo, pero no tenía sentido que un exponente de esos animales hubiese vivido en África hace 37 millones de años. Al encontrar luego otros fósiles, analizaron que ni él ni Ida estaban en la línea de los grandes simios y micos sino que presentaban rasgos similares a los de un lejano pariente, una especie de antropoide.
Como en todo tema paleontológico, faltan otras lecturas y más fósiles.
El diagrama es cortesía de Erik Seiffert, Brook Stone University