Un planeta con una montaña de 5.000 metros

Colores geológicos del monte Ahuna en Ceres. Foto Nasa/Dawn

Colores geológicos del monte Ahuna en Ceres. Foto Nasa/Dawn

Redondos sí, pero no por completo. Aunque en las imágenes aparecen como bolas casi perfectas, los planetas tienen rasgos sorprendentes, cañones, valles y montañas.
Montañas altas, como la que detectó la misión Dawn en el planeta enano Ceres, al que estudia hace un año.
Entre los rasgos más enigmáticos de este cuerpo, el más grande del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, con casi 1.000 kilómetros de diámetro, se encontró una montaña alta, llamada Ahuna, que aparecía como un pequeño promontorio brillante sobre la superficie cuando la nave fotografió el planeta a unos 46.000 kilómetros en febrero de 2015.
Pero cuando comenzó a orbitar Ceres a bajas alturas, comenzó a tomar forma ese misterioso promontorio. Es una montaña con laderas lisas y escarpadas.
“Ceres está desafiando nuestras expectativas y sorprendiéndonos de muchas formas gracias a un año de valiosos datos de Dawn”, opinó Carol Raymond, investigadora de la misión en la Nasa.
Las imágenes de Ahuna, 120 veces más cercanas que aquella de febrero, revelan que tiene material brillante en algunas de sus laderas. En su lado más empinado tiene casi 5 kilómetros, con un promedio de 4 kilómetros, tal como la montaña más alta de Antioquia, el páramo del Sol..
Otros rasgos comienzan a aparecer, pero ninguno de la altura de Ahuna.
“Nadie esperaba una montaña en Ceres, una como Ahuna”, dijo Chris Russell, investigador de la misión en la Universidad de California en Los Ángeles. “No tenemos un modelo satisfactorio para explicar cómo se formó”.
A unos 670 kilómetros al noreste del monte, se encuentra el cráter Occator, que el telescopio Hubble mostraba como un parche sobre la superficie. Al acercarse Dawn se distinguían dos puntos con alta reflectividad y una mirada más cercana reveló al menos 10 de estos puntos en el cráter. No se sabe qué material ni si es similar al de las laderas de Ahuna.
Montañas y manchas, nuevos misterios en el más cercano de los planetas menores.

Residuos de un gran lago marciano

Dibujo del lago en el cráter Gale. Cortesía Nasa/JPL/ESA

Que en Marte hubo agua es cuento viejo. Lo nuevo: que la hubo en el monte Sharp donde se encuentra husmeando el robot Curiosity. Y la hubo contenida en un lago

La Nasa reportó que los hallazgos del robot en el cráter Gale sugieren que el planeta rojo tuvo un clima en el que hubo lagos que duraron mucho tiempo, distribuidos en distintos puntos de su geografía.

“Si se confirma nuestra hipótesis, desafía la noción de que las condiciones más calientes y húmedas fueron transitorias, locales o subterráneas”, dijo Ashwin Vasavada, uno de los científicos del proyecto en el Jet Propulsion Laboratory. “Una explicación más radical es la de que la atmósfera antigua de Marte, más gruesa, aumentó las temperaturas globalmente sobre el punto de congelación, pero hasta ahora no sabemos si lo hizo”.

Ha sido un misterio cómo se asienta el monte Sharp, de 5 kilómetros de altura, en un cráter. Sus flancos bajos exponen cientos de capas de rocas, capas que alternan depósitos de lago, río y viento, testigos claros del proceso repetido de llenado y evaporación de un lago mucho más grande y de mayor duración que cualquier otro examinado tan de cerca hasta ahora.

“Estamos trazando el camino para resolver el misterio del monte Sharp”, dijo John Grotzinger, otro científico del proyecto. “Donde ahora está una montaña, pudo haber una serie de lagos”.

Hoy Curiosity investiga las capas sedimentarias bajas del Sharp, una sección de roca de 150 metros de alto, llamada la formación Murray. Los ríos transportaron arena y limos al lago, depositando los sedimentos en la boca del río formando deltas similares a los de la Tierra. El ciclo ocurrió una y otra vez.

“A medida que Curiosity suba por el monte, haremos una serie de experimentos para mostrar los patrones de cómo la atmósfera, el agua y los sedimentos interactúan. Podemos ver cómo se modificó la química de los lagos en el tiempo. Esta es una hipótesis de lo que hemos observado hasta ahora, un marco para ser examinado el año próximo”, dijo Grotzinger.

Luego de que el cráter se llenó hasta una altura de unos pocos cientos de metros y los sedimentos se endurecieron como roca, las capas acumuladas de sedimento fueron esculpidas por el tiempo con forma montañosa moldeada por la erosión del viento que cavó el material entre el perímetro del cráter y lo que es hoy el borde de la montaña.

Hasta el punto en que se encuentra, Curiosity ha recorrido 8 kilómetros sobre la superficie marciana desde el sitio en el que aterrizó en agosto de 2012.

Carro gigante sale hoy para Marte

Si el clima lo permite, hoy en la mañana parte hacia Marte una nueva misión de exploración del suelo marciano: el Mars Science Laboratory, la máquina científica más completa enviada hasta hoy por el hombre al vecino planeta rojo.

Del tamaño de un auto, el explorador, llamado también Curiosity, descenderá al pie de una montaña dentro del cráter Gale en agosto de 2012. El cráter se extiende por 154 kilómetros.

Las capas en esa zona sugieren que se trata del remanente de una serie de depósitos.

Marte está en nuestra mira”, dijo Charles Bolden, administrador de la Nasa. La sonda, agregó, retribuirá no solo valiosa información sino que servirá como una misión precursora para la futura exploración humana del planeta.

Durante su misión de un año marciano (casi dos años terrestres) Curiosity dispondrá sus herramientas para estudiar si en la región donde aterrizará hubo condiciones ambientales favorables para la vida microbiana y si alguna vez existió vida allí.

“Los científicos identificaron Gale como la mejor elección para lograr las metas de la nueva misión”, explicó Jim Green, director de la División de Ciencias Planetarias de la Nasa. “El sitio presenta un paisaje dramático y también un gran potencial para hallazgos científicos significativos”.

El lugar fue seleccionado en 2008 por más de 100 investigadores.

Curiosity es casi el doble de largo y cinco veces más pesado que cualquier otro explorador de Marte. Sus 10 instrumentos incluyen dos para ingerir y analizar muestras de roca pulverizada que recoja el brazo robótico. Una fuente de poder de radioisótopos suministrará calor y electricidad.

Cuando la cápsula llege a Marte, desplegará un paracaídas y luego liberará al explorador con un módulo que accionará sus cohetes, soltando a Curiosity con amarras que se irán estirando, hasta que el carro toque suelo marciano y el módulo lo suelte, para luego caer él en otro lugar.

La porción del cráter donde llegará Curiosity muestra un depósito aluvial, probablemente formado por sedimentos transportados por el agua. Las capas en la base de la montaña contienen arcillas y sulfatos, conocidos por formarse con el agua.

La carga científica del vehículo puede identificar otros ingredientes de la vida, como los bloques constitutivos basados en carbono, llamados compuestos orgánicos, que podrían estar protegidos por la arcilla y los sulfatos cerca del fondo de la montaña de Gale.

Para el lanzamiento hoy, los cuatro motores se encenderán durante 112 segundos, elevando luego al cohete Atlas. Tres minutos y veinticinco segundos tras el lanzamiento, la nariz con el conjunto del explorador se abrirá. Luego la primera etapa caerá al Océano Atlántico.

El motor Centauro, entonces, encendidos 4 minutos y 38 segundos después del lanzamiento moverán la segunda etapa del cohete y durante 7 minutos se mantendrá encendido. el cohete estará entonces en órbita alrededor de la Tierra, a entre 165 y 324 kilómetros de altura. Allí permanecerá de 14 a 30 minutos.

Un segundo encendido del Centauro durante 8 minutos sacará la nave de órbita y la pondrá en curso hacia Marte. A los 44 minutos contados desde el lanzamiento, la nave se separará de la segunda etapa, que hará una maniobra para evitar chocarla.

Tras esa fase, la nave tendrá comunicaciones con tierra.

Imagen cortesía Nasa/JPL-Caltech en la que se aprecia el cráter Gale y su montaña en el medio.

Video del descenso en Marte: http://youtu.be/xqqBy7C8gyU

Increíble: Sierra Nevada de Sta Marta se ha movido 2.200 kilómetros

Nada es eterno en el mundo dice la canción y de eso da cuenta la Sierra Nevada de Santa Marta.

Es la montaña costera más alta del planeta, una situación que siempre ha interesado a los científicos.

Parece, por decirlo, un mosco en la leche. ¿Qué hace relativamente alejada de las grandes cadenas montañosas?

Bien: la Sierra Nevada de Santa Marta, si hubiese habido vida hace 170 millones de años, podría haber sido la Sierra Nevada del Perú.

Sí, la Sierra estuvo entonces en lo que hoy es Perú. ¡Ha viajado 2.200 kilómetros! Un tour sin afán alguno. Y menos mal no hubo quién armara lío por haberse llevado esta belleza natural.

La montaña colisiona y luego se separa de los antiguos supercontinentes. Los volcanes nacen y mueren. La montaña viaja entonces hasta su ubicación actual y rota finalmente en dirección de las manecillas del reloj para abrir una cuenca geológica totalmente nueva.

Lo que parece un cuento inventado, es la conclusión de un estudio que será publicado en octubre en el Journal of South American Earth Sciences.

La investigación fue desarrollada por Agustín Cardona, visitante de postdoctorado en el Smithsonian Tropical Research Institute.

El estudio incluyó las últimas técnicas geológicas, estructurales, paleomagnéticas, geoquímicas y geocronológicas y fue apoyado por científicos de varias universidades en Europa.

El registro rocoso expuesto en Santa Marta descansa sobre una fundación antiquísima de más de 1.000 millones de años.

Con el continuo movimiento de las masas continentales, ¿dónde estará la Sierra dentro de otros 170 millones de años?

El profeta podrá sentarse a esperar: la montaña va hacia él.