Acaban lo que les pongan

Hay ciertas edificaciones que lucen mal, deterioradas, descoloridas, que parecen más viejas de lo que son. Ha sido común asumir que el clima y la polución son los factores incidentes. Y es verdad, pero… parcialmente.
Hay otros invitados escondidos: las bacterias. Sí, ellas son responsables también del envejecimiento de edificios y monumentos, un proceso conocido como biodeterioro en el que los organismos cambian las propiedades de los materiales a través de sus actividades vitales.
Leonila Laiz, del Instituto para los Recursos Naturales y Agrobiología en Sevilla, España, y colegas, aislaron cinco nuevas cepas de bacterias que degradan las edificaciones viejas, un trabajo publicado en el journal Naturwissenschaften.
En la última década, microbiólogos y conservacionistas han estudiado la colonización microbial y el biodeterioro de pinturas murales en antiguos monumentos y los muros emplastados de las iglesias. Una familia específica de bacterias, la rubrobacteria, se encuentra con frecuencia en los monumentos y se cree que es responsable de la decoloración. Hasta ahroa, sólo se han identificado tres especies de rubrobacteria y las tres prosperan en ambientes de 45 a 80 grados centígrados (termofílicas).
En la foto se ve una cepa de la rubrobacteria.