Créalo: los cocodrilos usan herramientas

Cortesía V. Dinets

Los cocodrilos no son esos animales que asustan a muchos, que se asolean y esperan con paciencia que se acerque una presa para darles la mordida más poderosa del planeta.

No: son astutos para cazar. Y tan astutos que emplean herramientas. Sí.

Científicos reportaron la primera evidencia de dos especies de cocodrilos en Norteamérica que usan palos para atraer aves, en particular durante la temporada de construcción de nidos.

Es la primera vez que se documenta el uso de herramientas en reptiles.

Vladimir Dinets, profesor del Departamento de Sicología de la Universidad de Tennessee observó por primera vez ese comportamiento en 2007 cuando observaba cocodrilos en el borde de un estanque en la India, que tenían palos en su trompa. Los cocodrilos permanecían horas en su posición.

Para ver si se trataba de un caso de depredación elaborado, Dients y colegas observaron periódicamente cocodrilos durante un año en cuatro sitios de Louisiana. Detectaron muchos reptiles con palos en la nariz entre marzo y mayo, el periodo en el que las aves construyen nidos.

Cuando alguna se aproximaba a coger el palo para el nido pensando que flotaba sin percatarse de la presencia del enorme lagarto, este atacaba y la devoraba.

La investigación apareció en la última edición de Ethology, Ecology, and Evolution.

“Este estudio cambia la forma como tradicionalmente se ha mirado los cocodrilos”, dijo Dinets. “Es típico que se vean como aletargados, estúpidos y perezosos pero ahora se ve que exhiben una comunicación multimodal flexible, un cuidado paterno avanzado y tácticas de caza en grupo muy coordinadas.

La observación sugiere que esta conducta podría estar más expandida en el grupo de reptiles.

El mundo animal es más complejo e interesante de lo que se cree a primera vista.

La mordida más fuerte que ha existido

Ningún animal sobre la faz de la Tierra ha mordido como él. El Tiranosaurio rex, el rey de los depredadores, el de la mordida letal.

Científicos de la Universidad de Liverpool reconstruyeron con modelos de computación el músculo de la mandíbula del T. rex, sugiriendo que tenía la mordida más poderosa de cualquier animal vivo o extinto.

El grupo llevó los cráneos de un humano, un cocodrilo, un T. rex joven y el Allosaurus a la escala de un T. rex adulto. En todos los casos, la mordida aumentó, pero no hasta la mordida de este mítico dinosaurio.

Estudios en el pasado habían estimado la fuerza de mordida del T. rex entre 8.000 y 13.400 Newtons, pero dado que el animal podía pesar más de 6.000 kilos los científicos sospechaban que debía ser más.

Por eso desarrollaron un modelo para establecer la fuerza de su mordida.

La mordida de un animal está determinada más que todo por el tamaño de los músculos de la mandíbula.

Considerando incluso los márgenes de error, los científicos precisaron que la mordida era mucho más de lo que habían considerado aquellos estudios .

Los valores van de los 20.000 Newtons a los 57.000, que no han sido establecidos para ningún otro animal en la historia de la Tierra.

El ejemplar joven de T. rex tenía una mordida menos fuerte. Esta aumentaba a medida que crecía el animal, de acuerdo con los valores mínimo y máximo obtenidos.

Quién me mordió

No se porqué esas luchas prehistóricas guardan su encanto. Fueron prehistóricas, pero no en todas había humanos de por medio. Todo un arte descubrir cómo era la vida entonces que, al parecer, no era menos dura que hoy.

Bien: las cicatrices en la mandíbula de un reptil marino de 120 millones de años sugieren eso precisamente. Que la vida en los antiguos océanos polares no era nada sencilla.

Se trata de una mordida, probablemente hecha por otro miembro de la misma especie. ¿Peleaban por alimento? ¿Por una hembra? Es que quizás no por mucho más se podría pelear entonces.

El hallazgo proporciona datos sobre la vida social de esas extintas criaturas marinas y fue presentado en Acta Paleontologica Polonica.

El esqueleto fosilizado, hallado cerca al pueblo Marree en el norte de South Australia, es de un ictiosaurio, un reptil marino como un delfín, que vivió durante la época de los dinosaurios. (En Colombia, en Villa de Leyva, que fuera parte del océano entonces, también hay fósiles de ictiosaurio).

Estos reptiles eran depredadores de movimientos rápidos, que se alimentaban de peces y animales tipo calamares. Los adultos medían hasta seis metros y tenían cabezas alargadas, con más de 100 dientes estilo cocodrilo.

Cuando este ejemplar estaba vivo, Australia aún estaba unida a la Antártica y habría estado más al sur de lo que está hoy y lo que hoy son pastizales áridos habría sido un mar interior.

La cicatriz se descubrió durante la limpieza del fósil en laboratorio, indicando el sellamiento avanzado que el animal sobrevivió al ataque.

Este tipo de hallazgo no ha sido común en ictiosaurios, dijo Benjamin Kear, uno de los autores del estudio.

Las marcas de la herida no cazan con las de otros depredadores o víctimas, sino con las de un ictiosaurio.

El pasado en presente.

Foto cortesía

¿Eran caníbales los tiranosaurios?

Deformados por la serie de películas, mitificados por la humanidad, ¿cómo eran al fin los Tiranosaurios rex?

Hasta la ciencia, con distintos estudios, no se pone de acuerdo sobre ciertas características ni modos de vida.

Ahora, paleontólogos de Estados Unidos y Canadá aportan pruebas sobre una posible fuente de comida de los T. rex: otros T. rex.

El estudio fue publicado en Plos One ayer.

Mientras buscaba en colecciones de fósiles huesos con marcas de mamíferos, Nick Longrich, de Yale University, descubrió un hueso con marcas especialmente largas. Dada la edad y la ubicación del fósil, las marcas tenían que haber sido provocadas por otro T. rex. “Era el tipo de marcas que sólo un gran carnívoro podía haber hecho y hace 65 millones de años el único en Norteamérica era el T. rex”, dijo.

Dado ese hallazgo, se dio a la tarea de buscar en museos huesos de tiranosaurio y en una docena encontró tres del pie, incluyendo dos dedos, y uno del brazo que mostraban evidencias de canibalismo. Un porcentaje muy alto.

No se sabe si las mordidas representan el resultado de depredación o el producto final de una pelea, cabiendo la posibilidad de que si peleaban a muerte, el triunfador tenía un buen plato servido, algo que se ve hoy en distintas carnívoros grandes.

Hasta ahora sólo se conoce una especie de dinosaurio caníbal, el Majungatholus.

Sea correcto el análisis y la deducción o no, los dinosaurios y en ellos el T. rex siguen fascinando al mundo.

En la foto de Plos One, huesos con marcas de mordidas.