Las 10 noticias científicas de la semana

Supercomputador con el que se midió la masa. F. Jülich

1. La pequeña gran diferencia

El que el neutrón sea más masivo que el protón es la razón por la cual el núcleo atómico tiene exactamente las propiedades que permiten nuestra existencia. 80 años luego del descubrimiento del neutrón, científicos calcularon con mayor exactitud la diferencia de masa entre neutrón y protón, una diferencia de solo 0,14%. Esa diferencia explica porqué los neutrones libres decaen en unos 10 minutos mientras los protones, bloques constitutivos de la materia, permanecen estables por un periodo ilimitado. El estudio apareció en Science.

2. No crezcas más

Detente, no crezcas más. Lo que parece tan simple ha sido un gran acertijo para la ciencia: cómo un organismo sabe hasta dónde crecer y los órganos hasta dónde. En un estudio en Nature Communications investigadores ayudan en la respuesta al mostrar que en las moscas de las frutas el tamaño y la precisión del patrón dependen de la cantidad de recursos reproductivos que las madres invierten en el proceso antes de que el huevo salga del ovario. El tamaño depende de la cantidad de la expansión inicial del tejido en el ovario.

3. Nube en centro galaxia

Una gran nube de polvo en el centro de nuestra galaxia pasó cerca del agujero negro sin que hubiera sufrido severas consecuencias, según científicos. La nube, denominada G2, debió pasar por el punto de máximo acercamiento en mayo de 2014. Estudios anteriores y uno nuevo demuestran que no colapsó estirándose como se suponía. Esto sugiere que debe orbitar un cuerpo muy denso. El estudio apareció en Astrophysical Journal Letters.

4. Otro problema climático

La corriente del Golfo es uno de los sistemas de transporte de calor más importantes, llevando agua caliente al norte y fría al sur, incidiendo en los patrones climáticos. Un estudio demostró que se está haciendo más lenta, quizás por el derretimiento de Groenlandia por razones antrópicas, con lo que se impactan no solo ecosistemas marinos sino que afectaría el nivel del mar en zonas de Norteamérica y Europa. El estudio aparecerá en Nature Climate Change.

5. No es tan pegajosa

La materia oscura no reduce velocidad cuando choca con otra componente similar, lo que sugiere que interactúa menos consigo misma de lo que se había pensado. El nuevo análisis se basó en observaciones de los telescopios espaciales Hubble y Chandra. La materia oscura es transparente y solo se observa cuando dobla el espacio visto con la técnica de lentes gravitacionales. El estudio analizó 72 colisiones de cúmulos de galaxias, en las cuales se puede estudiar esa materia.

6. Nitrógeno marciano

En muestras de 3 sitios distintos, científicos encontraron formas de nitrógeno sobre la superficie marciana, lo que sugiere que pudo existir un ciclo del nitrógeno en algún momento del pasado en el planeta rojo, un avance para tratar de responder la pregunta que hace siglos se formula el ser humano: ¿hubo o hay vida en Marte? El estudio apareció en Proceedings of the National Academy of Sciences.

7. La rana desconcertante

En la reserva Las Gralarias en Ecuador científicos reportaron el hallazgo de una rana del tamaño de una uña que cambia de piel en cuestión de solo 3 minutos: de una apariencia espinosa a otra lisa. El hallazgo fue presentado en el Zoological Journal de la Sociedad de Linneo. La rana es la Pristimantis mutabilis dada su gran capacidad para mutar su apariencia.

8. Son más las tormentas fuertes

El aumento de la lluvia en el Trópico está relacionado con el cambio de las tormentas y no por el número de estas reveló un estudio de la Nasa presentado en Nature. Es decir, hay más grandes tormentas en las cuales cae más lluvia y no un aumento de tormentas. Tormentas más grandes y organizadas y menos pequeñas y desorganizadas en palabras de uno de los autores. El clima cambió.

9. Qué salamandra

En lo que hoy es Portugal hallaron restos de un enorme animal tipo cocodrilo que vivió hace cerca de 220 millones de años, un anfibio de amplia distribución en latitudes bajas y que debió ser eximio depredador. Es pariente lejano de las salamandras actuales. Crecía hasta 2 metros y vivía en lagos y pantanos en el Triásico tardío. Megafauna como mucha de la de entonces. La mayoría de esos grandes anfibios fue borrada durante la extinción masiva de hace 201 millones de años aproximadamente. El estudio apareción en el Journal of Vertebrate Paleontology

10. La gripe que sí mata

Aunque la mayoría de las personas se recuperan a la semana de una fuerte gripe o influenza, algunos sucumben. Sí, mueren. Un estudio presentado en Science reveló el hallazgo de una mutación desconocida hasta ahora que provoca el mal funcionamiento del sistema inmunitario. Se basó en el análisis del genoma de una niña de 2,5 años que falleció por esa razón. La influenza puede matar por otras comorbilidades como enfermedad pulmonar, peor la mayoría de casos fatales ha permanecido sin explicación. Esta es una.

Moscas para detectar explosivos

Foto Wikipedia

Que descansen los perros y trabajen las moscas. Científicos descubrieron que la mosca de las frutas Drosophila melanogaster no solo detecta el olor de frutas podridas sino un amplio conjunto de químicos asociados con explosivos, productos de combustión y drogas ilícitas.

Una nariz privilegiada, según el estudio publicado en Bioinspiration and Biomimetics.

El hallazgo abre la posibilidad futura de que los sensores en la antena de la mosca puedan ser integrados en narices electrónicas, tornando los dispositivos mucho más rápidos y sensibles a un extenso rango de químicos. Esas narices-e pueden ser usadas en muchas aplicaciones, desde el monitoreo de la salud al examen de calidad de los alimentos y el manejo ambiental, así como a la aplicación de la ley.

El profesor Thomas Nowotny, de la Universidad de Sussex informó que estaban estudiando esas moscas cuando hallaron, contrario a sus expectativas, que olores no familiares como los de los explosivos no solo eran reconocidos son que lo habían con mucha precisión, como aquellos olores importantes para el insecto.

En el estudio los científicos de Sussex, Monash University y Csiro de Australia registraron cómo las neuronas receptoras olfativas de las moscas respondían a 36 químicos relacionados con el vino –que representa las frutas fermentadas que hacen parte de la dieta de las moscas- y a 35 químicos relacionados con materiales peligrosos.

Los resultados mostraron que las respuestas de los receptores permitieron que un computador clasificara la mayoría (29 de 36) de los químicos relacionados con el vino y una gran proporción (21 de 35) de los químicos peligrosos.

La mayor precisión se logró con 20 receptores, pero incuso con 10 la exactitud era del 90%. La mosca tiene 43

Los investigadores deben identificar cuáles son esos 10 para poder usarlos luego en la deseada nariz electrónica.

Las narices-e actuales tienen entre 2 y 18 sensores al óxido, mientras la mayoría de los insectos tiene de 50 a 300 sensores biológicos que funcionan en escalas de milisegundos, 1.000 veces más rápido que los del óxido de metas.

El viento paraliza las moscas

Moscas. Si desea atrapar una mosca, bueno, al menos una mosca de las frutas, existe una manera: póngales viento. ¿Sencillo?
Un estudio de científicos del California Institute of Technology reportó que las moscas desarrollaron una población especial de neuronas en sus antenas que les permite saber no sólo cuándo sopla el viento, sino también la dirección de la cual proviene.
El comportamiento de estas moscas frente a la brisa fuerte es para resaltar, según David J. Anderson, profesor de Biología en Caltech e investigador del Howard Hughes Medical Institute.
“Descubrimos que uno puede detener el vuelo de la mosca que lo restá rodeando, con una corriente continua de aire sobre ella”, explicó.
Se quedan tan quietas, que se podrían coger con facilidad. Una vez deja de ventear, reanudan su vuelo.
Se trata de una respuesta sencilla e innata de defensa, que los científicos podrán analizar para entender cómo tales conductas están programadas en nuestros genes.

La mosca que se enloqueció

Qué tal que a uno sufriera una mutación genética que lo hiciera… amar a personas del mismo sexo. Pues bien, eso fue lo que se descubrió en moscas de las frutas, según científicos de Duke University.
Las moscas que perdieron un gene para un receptor de un olor marticular, se volvieron despistadas en asuntos de amor. Al carecer de la capacidad para leer señales químicas importantes, esas moscas intentaban tener sexo tanto con otros machos como con hembras con las que se habían apareado. Las señales que se les perdieron son feromonas que emanan de hembras apareadas y de los machos. El trabajo se publicó en Nature Neuroscience.
Los machos sin el gene Gr32a, el gene receptor del gusto, tenían niveles normales de cortejo con hembras vírgenes, pero en comeptencia con moscas normales, fueron superados 4 a 1. De hecho las que no tenían tal gene cortejaban también a los machos.
Que no se nos pierda.