Hombres más promiscuos en crisis económicas

No parecen buenos tiempos para nadie: las épocas de dificultad económica provocarían que los hombres busquen más compañeras sexuales para tener más oportunidades de reproducirse, de acuerdo con un estudio de Omri Gillath publicado este mes enel Journal of Experimental Social Psychology.

La teoría de la selección sexual basada en la psicología evolutiva sugiere que es más probable que los hombres se embarquen en relaciones de corta duración cuando se enfrentan a un ambiente amenazante.

Cuando deben pensar acerca de su propia muerte, lo que imita condicioens de baja supervivencia, Gillath y colegas hallaron que los hombres responden con más vigor a fotos sexuales y tenían una mayor tasa cardiaca cuando las veían que cuando pensaban sobre el dolor de muelas.

“Estamos diseñados biológicamente para reproducirnos y el medio ambiente nos revela la mejor estrategia para asegurar la transmisión de nuestros genes”, dijo el investigador.

“Si usted piensa que morirá pronto, es una gran ventaja desarrollar estrategias de relaciones de corto plazo para estar seguros de que habrá más descendientes y la esperanza de que algunos sobrevivan, pero las mujeres no pueden hacer lo mismo.

“La señal final de las bajas oportunidades de sobrevivir es la muerte”. “Tras amenazar (a los hombres en el estudio) con su propia muerte, les pedimos mirar un computador con imágenes sexuales y no sexuales, para ver si la muerte torna a los hombres más interesados en el sexo”.

Los que veían imágenes sexuales en vez de otras sobre el dolor de muela, se entusiasmaban más. Ninguno de los grupos mostró diferencia en las respuesta a las imágenes no sexuales.

Gillath relacionó su estudio con los temores alrededor de la actual situación económica. Algunos analistas predicen que podría venir una era prolongada con baja empleabilidad, bajas expectativas y un estándar menor de calidad de vida.

¿Podría tan difícil situación de la economía mover a hombres a moverse fuera de sus relaciones de pareja estables y seguir un modo de vida más promiscuo?

Gilath cree que es posible.

“La economía nos está diciendo que hay pocas chances de sobrevivir. No hay tanto dinero, no sabemos si conservaremos nuestros empleos, no sabemos si podemos respaldar a nuestros hijos. Es como vivir en la sabana y no tener suficientes frutas y tener escasez de animales. En tales momentos, los hombres pueden estar más inclinados a diseminar sus genes y por lo tanto estar más preparados para tener sexo”.

Las mujeres que trabajan por dos

Puede suceder igual en nuestras machistas sociedades latinoamericanas. La mujer para la casa fue la consigna durante siglos. En las últimas cuatro décadas se ha agregado algo: la mujer para la casa y para la oficina. Pero que vuelva a la casa que mucho le espera.

Para darnos una idea, miremos lo que sucede en España de acuerdo con un informe revelado hace pocos días.

La proporción de la fuerza laboral femenina creció del 20,7% a 41,1% entre 1978 y 2002. Esta tendencia no ha significado un aumento similar en la proporción de hombres que se involucran en las tareas del hogar.

Un 55% de las mujeres que son parte de una pareja de ingresos dobles aún tienen que trabajar en las labores hogareñas. Es más: 33 por ciento de los hombres no ayudan con nada, pero nada es nada. Como quien dice: se sientan a leer prensa, ver la televisión, jugar en el computador o quién sabe qué más.

Salomé Goñi, coautora de la investigación, reveló que a menor grado educativo de la mujer, es más probable que tengan más trabajo en la casa. Las mujeres jóvenes tienen una mayor carga de trabajo no pago que los hombres, aunque en menor proporción que las más adultas.

Los datos fueron publicados en el journal Sex Roles. De acuerdo con la publicación, apenas 12% de las mujeres entrevistadas comparten por igual los trabajos hogareños con su pareja. El promedio europeo se sitúa en 25%.

Un 18,91% de los encuestados, sin distinción de género, dijo que no hace nada en el hogar, contra un 57 que afirmaron compartir tareas y un 23% a los que les toca hacer todo.

Al establecer la diferencia por género, la situación cambia drásticamente: apenas 0,64% de las mujeres dijeron que no hacían nada, mientras el 55% tenía que hacer todo, comparado con 1,4% de los hombres.

El estudio reveló que la mujer que trabaja fuera del hogar comparte más las tareas con el hombre, a no ser que éste trabaje fuera mucho tiempo, en cuyo caso le toca todo.