Resumen científico de la semana

1. No somos de aquí ni de allá

Dos estudios al tiempo aportan contradictorias pistas sobre el origen de los americanos. Mientras uno en Science sugiere que los primeros pobladores entraron por Siberia en una sola oleada hace cerca de 23.000 años, otro en Nature encontró huellas genéticas de Australasia en pueblos amazónicos dando pie a la múltiple ocupación del continente americano. Dos estudios que complican el panorama sobre la pregunta básica: ¿de dónde venimos? El dibujo es de S. Bech.

2. Nos bombardean

Electrones de alta energía que viajan casi a la velocidad de la luz están golpeando la atmósfera, donde afectan la capa de ozono y además pueden dañar también satélites de comunicaciones, climáticos, militares y de navegación también, reveló un estudio en Nature que muestra las investigaciones iniciales sobre el tema. El flujo llega tras las explosiones solares.

3. Viejos agrícolas

Se ha considerado hasta ahora por las pruebas existentes que la agricultura comenzó hace unos 12.000 años en la región del Levante. Un estudio publicado en Plos One reveló la existencia de pruebas que indicarían que nació hace unos 23.000 años. Las evidencias se encontraron en las playas del mar de Galilea. La pista la dieron unas malezas encontradas en el sitio. Esas malezas crecen en sitios cultivados y suelos trabajados.

4. Un lejano primo

La Nasa anunció la detección de 521 candidatos a exoplanetas y la confirmación de un planeta primo de la Tierra, con un diámetro 60% mayor, orbitando en la zona de habitabilidad de su estrella, muy parecida al Sol, aunque más viejo. Se supone que es rocoso, pero no se ha precisado. Allí el año dura 385 días de los nuestros. El planeta es el Kepler 452b, a 1.400 años luz. Con él suman 1.030 planetas hallados en otros soles y más de 4.600 candidatos.

5. Dura es la pobreza

Un estudio aparecido en Jama Pediatrics encontró que el cerebro de niños en la pobreza no se desarrolla bien, lo que traerá consecuencias como la falta de atención y la dificultad de lidiar con el estrés. Una dificultad que disminuye cuando tienen el adecuado cuidado de los padres y que marca el camino para intervenciones y evitar secuelas de por vida

6. El enano que se las trae

Nuevos datos de la misión New Horizons en Plutón revelados por la Nasa muestran un planeta enano más especial de lo que podría esperarse en ese pequeño mundo en la frontera del cinturón de Kuiper. La nave detectó en el sobrevuelo una bruma extendida y hielo que fluye. Además con las montañas de hielo ya reportadas y la extraña química superficial. La bruma se encuentra en dos capas, una a 50 kilómetros de altura y otra a 80.

7. La música, remedio infalible

Un estudio encontró una asociación entre el aprendizaje de música en estudiantes de la secundaria y un neurodesarrollo acelerado, confiriéndoles a los estudiantes mayor capacidad auditiva y habilidades en el lenguaje que conducen a un mayor éxito académico. El estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences sugiere la importancia de las clases de música como parte del currículo escolar, algo que no se da con frecuencia.

8. Estuvimos con suerte

¿Por qué vivimos en la Tierra y no en Venus ni en Marte? Un estudio en Nature Geosciences parece aportar la razón: el bombardeo de asteroides tras la formación de nuestro planeta hizo que el uranio y el potasio, que producen calor y eran abundantes, fueran expulsados, lo que determinó la evolución de las placas tectónicas, el campo magnético y el clima que diferencian la Tierra.

9. Un gen esquizofrénico

Científicos identificaron una función crítica que parece ser el gen piedra de Rosetta que podría ayudar a desentrañar todos los genes relacionados con la esquizofrenia. El hallazgo reveló un periodo vulnerable en las fases tempranas del desarrollo cerebral que podría ser contemplado para hacer reversible, algún día, esa enfermedad. El estudio fue revelado en Science.

10. Y la serpiente tenía patitas

Es un fósil de un animal que vivió hace 110 millones de años en el Cretáceo en lo que hoy es Brasil. Nada raro hasta ahí: pero tenía 4 patas y… era una serpiente. Un hallazgo revelado en Science que podría ayudar a comprender mejor cuándo y cómo fue que las serpientes perdieron sus extremidades. Se sabe que estos reptiles evolucionaron de los lagartos que vivían en hoyos en la tierra. Y sirve para recordar que no siempre han sido como hoy.

La música es clave en el rendimiento académico

Qué buena es la música. Un nuevo estudio sugiere que si se recibe entrenamiento musical a más tardar en la secundaria, mejorará la respuesta del cerebro de los adolescentes al sonido, afinarán el oído y las habilidades del lenguaje.

La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS),

indica que la instrucción musical alimenta las habilidades básicas para el buen suceso académico.

Las ganancias fueron vistas durante clases de música a los grupos incluidas en el currículo escolar, sugiriendo que el entrenamiento en la escuela acelera el neurodesarrollo.

“Mientras que los programas de música a menudo son los primeros que son recortados en las escuelas para disminuir gastos, los resultados resaltan el lugar de la música en el currículo escolar”, expresó Nina Kraus, autora senior del estudio y directora del Northwestern’s Auditory Neuroscience Laboratory en la Escuela de Comunicación.

“Aunque aprender a tocar música no enseña las capacidades que parecen más relevantes para las carreras, los resultados sugieren que la música puede engendrar eso que los educadores llaman aprender a aprender”.

El estudio se realizó con 40 bachilleres de Chicago, que fueron seguidos hasta el final de sus estudios.

Casi la mitad de enroló en clases de bandas, con 2 a 3 horas semanales de instrucción musical en la escuela, el resto se matriculó en cursos de entrenamiento físico. Ambos grupos asistían a las mismas escuelas del vecindario.

Los registros con electrodos al comienzo del estudio y 3 años después reveló que el grupo de música mostraba una maduración más rápida del cerebro en respuesta al sonido y tenían más sensibilidad a los detalles de los sonidos.

Ambos grupos mejoraron en el lenguaje, pero mucho más en los que estudiaron música.

Tal vez la música podría entonces disminuir los efectos de la pobreza en el cerebro, se desprende de los resultados.

Que suene la música.

10 noticias científicas de la semana

1. No es infidelidad… es una opción

Un artículo publicado en Biology letters indica que las personas caen naturalmente dentro de dos grupos: aquellos que desean una relación duradera y los que buscan encuentros casuales, sugiriendo que tanto la monogamia como la poligamia son naturales en los humanos. Tanto las mujeres como los hombres caen en los dos, aunque estos tienden más hacia los encuentros pasajeros.

2. Tres padres verdaderos

El Reino Unido se convirtió en el primer país en aprobar la donación de mitocondria que mediante la fertilización in vitro permitirá que nazcan niños sanos que de no haberse realizado el procedimiento podrían padecer enfermedades serias. En la técnica, la mitocondria anómala de la madre es remplazada por la de una donante. Así, los niños serán fruto de 3 padres. Falta solo la aprobación de la Cámara de los Lores.

3. Sé cuándo morirás

En un sorprendente hallazgo científicos encontraron que los patrones de la metilación están relacionados con la edad y que los estados de metilación que parecen más viejos pueden predecir cuándo vivirá la persona. La exactitud es alta y mayor que factores como el cigarrillo, la diabetes y la enfermedad cardíaca, según el estudio publicado en Genome Biology. La metilación son los cambios químicos en el ADN.

4. Espíritu antiinflamatorio

Las emociones positivas están asociadas con marcadores de buena salud reveló un estudio publicado en Emotion. En él se demostró que las emociones positivas, especialmente cuando nos sentimos tocados por la naturaleza, el arte y la espiritualidad reducen los niveles de las citoquinas disparadoras de la inflamación, esas proteínas que le dicen al sistema inmunitario que debe trabajar duro.

5. Tú nunca cambias

Científicos encontraron un microorganismo que no ha evolucionado en 2.000 millones de años, casi la mitad de la edad de la Tierra. Una situación que concuerda con lo expresado por Charles Darwin, pues para cambiar se requiere que el ambiente lo exija y a este no se lo ha exigido. El microorganismo fue hallado al occidente de Australia. El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

6. Música que habla

Ser músico paga con creces. Un entrenamiento musical en un instrumento antes de los 14 años y con duración de al menos una década, protegería al cerebro contra problemas asociados con el reconocimiento del habla en la edad adulta, reveló un estudio publicado en el Journal of Neuroscience en el que participaron 20 voluntarios.

7. Palomas poco despalomadas

Inteligentes las palomas. Un estudio publicado en Cognition revela que las palomas pueden categorizar objetos naturales y creados por el hombre y no solo unos pocos. En experimentos categorizaron 128 fotografías en 16 categorías, haciéndolo simultáneamente. Esto sugiere una similitud en la forma en la que las palomas aprenden el equivalente a las palabras y el modo en que lo hacen los niños.

8. Nacimiento tardío

Las primeras estrellas en el universo no se formaron unos 450 millones de años tras el Big Bang y la inflación subsiguiente sino 550 millones de años después, 100 millones más de lo estimado hasta ahora. Fue cuando la ‘edad oscura’ terminó con las estrellas que pudieron iniciar su formación y empezar a brillar y su luz comenzara a interactuar con el gas y más y más átomos regresaron a sus sus partículas básicas electrones y protones, una fase conocida como la reionización. El nuevo mapa fue posible gracias al satélite Planck de la ESA, que divulgó los datos.

9. Monos viajeros

Un estudio publicado en Science entregó luces sobre el origen de los monos suramericanos, que ha sido un misterio. Con base en 3 especies peruanas primitivas extinguidas se encontró una relación sólida con parientes africanos, sugiriendo que provinieron de allí al quedar aislados por el movimiento de placas tectónicas hace 65 millones de años. Los registros fósiles más antiguos en Sudamérica se tenían de hace 26 millones de años, mientras los nuevos son de hace 36 millones. Rompecabezas que cuadra.

10. El canario canta sus genes

Científicos del Max Planck Institute for Ornithology y el Max Planck Institute for Molecular Genetics descifraron el genoma del canario, esa ave esparcida hoy por el mundo, originaria de las islas Azores, Canarias y Madeira, que canta canciones estereotipadas en las condiciones de apareamiento y más versátiles en otras épocas. El trabajo ayudará a la investigación neurológica, de la cual esta ave ha sido objeto frecuente. El estudio apareció en Genome Biology.

Mis 10 noticias científicas de la semana (9-15)

1. Encuentran el primer amor

Hace 450 millones de años vivió en el mar un animal que acaba de ser denominado Luprisca incuba (homenaje a Lucina diosa del nacimiento), Un hecho que no es anormal en la ciencia actual: el hallazgo de nuevas especies extinguidas. Pero este crustáceo tiene una particularidad. El fósil aparece incubando sus huevos, mientras al parecer algunos hijos ya habían eclosionado. Viene a ser el registro más antiguo de cuidado materno. Los fósiles miden unos 2 a 3 milímetros y están muy bien preservados, con sus extremidades, concha y partes blandas. El artículo apareció publicado en Current Biology. En la foto el fósil de ostracodo hallado.

2. Enorme, enorme

Cosas grandes y la estrella que acaba de encontrar el Very Large Telescope del Observatorio Europeo del Sur (ESO). No solo es una de las 10 más grandes conocidas sino la mayor entre las de color amarillo. Esta gigante mide más de 1.300 veces el diámetro del Sol y es parte de un sistema binario con su compañía tan cercana que está en físico contacto con ella. Es 50% más grande que la conocida Betelgeuse, esa estrella de la constelación Orión. Denominada HR 5171A se encuentra a unos 12.000 años luz en Centauro y puede ser vista con el ojo desnudo.

3. De visita por el vecindario

¿Cuál es su casa? El país podría ser el universo; la ciudad, la Vía Láctea, nuestra galaxia. El barrio, el Sistema Solar. Pero ¿quién vive al lado? Un artículo en Monthy Notices of the Royal Astronomical Society recompuso el mapa organizó una ‘hoja’ local hasta los 34 millones de años luz de larga y 1,5 de gruesa. Allí están organizadas todas las galaxias brillantes en 20 millones de años luz. Somo parte de un pequeño grupo de galaxias, el Grupo Local que se extiende 3 millones de años luz, en el cual dos galaxias gigantes, la Vía Láctea y Andrómeda están envueltas por un círculo de una docena de galaxias.

4. ¿Quién habla por ahí?

Los elefantes africanos pueden distinguir voces humanas de acuerdo con su grupo étnico y saber si son de una mujer o un hombre. Eso revela un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y realizado en el Parque Nacional Amboseli en Kenya. Esto demuestra que conocen quiénes vive en su lugar de residencia. En el estudio, por ejemplo, reaccionaban con temor ante voces de hombres massai, que los han enfrentado continuamente. Un conocimiento que les es útil para su supervivencia.

5. Agua enclaustrada

Un diamante originario de Brasil contiene minerales formados a unos 600 kilómetros de profundidad y cantidades importantes de agua, lo que sugiere que en el interior del planeta puede haber grandes depósitos del líquido, sugiriendo que en otros planetas rocosos podría suceder lo mismo. Los diamantes son traídos a la superficie por erupciones enormes de las rocas denominadas kimberlitas. En el diamante hallado en Mato Grosso se encontró ringwoodita, un mineral que solo se forma a entre 410 y 660 kilómetros de profundidad. El diamante tiene unos 100 millones de años. El estudio fue publicado en Nature.

6. Matabacterias

Un estudio publicado en Chemistry & Biology sugiere que algunas medicinas antiinflamatorias no esteroides actuarían también como antibióticos al bloquear una proteína del ADN de las bacterias. El reporte suscitó debate, pues algunos científicos no creen que de verificarse sea un nuevo elemento en la lucha contra las bacterias. Para otros puede ser una inhibición bioquímica del ADN por algunos de aquellos antiinflamatorios.

7. Una capa desgastada

Aunque en 1987 con el Protocolo de Montreal se prohibió y reglamentó el uso de productos nocivos para la benéfica capa de ozono que rodea al planeta y protege la vida de nocivos rayos ultravioleta,un estudio en Nature Geoscience reveló que más de 74.000 toneladas de tres nuevos clorofluorocarburos y un hidroclorofluorocarburo han sido liberadas a la atmósfera en los últimos años. Aunque es un número menor al que se emitía antes del Protocolo, es importante considerar su efecto.

8. Que suene la música

Múltiples regiones del genoma humano están relacionadas con la aptitud musical según un estudio en Molecular Psychiatry que describió dos genes que tienen que ver no solo con la formación del oído interno sino con los procesos auditivos neurocognitivos. En el estudio se analizaron las asociaciones entre los genomas de 767 personas. Aunque la genética tiene que ver, el ambiente incide también en la aptitud musical recordaron los investigadores.

9. No se escucha nada

Mediante láminas de plástico perforadas y dispuestas en escala, ingenieros de la Universidad Duke desarrollan el primer manto de invisibilidad para… ¡el sonido! El dispositivo reorienta las ondas de sonido para crear la impresión de que tanto el manto como algo debajo de él no están ahí. El estudio fue publicado en Nature Materials y es un logro más en temas de invisibilidad, un campo que se ha desarrollado con fuerza en los últimos cinco años. El manto acústico funciona en las tres dimensiones sin importar de dónde proviene el sonido.

10. Un pie viejo

Un estudio publicado en el Journal of Human Evolution entrega pruebas de que un esqueleto casi completo de un Australopithecus desenterrado durante una paciente labor de 13 años, bautizado Pie Grande, sí tiene al menos 3 millones de edad, contrario a otros informes que lo situaban en una época más reciente. El individuo fue encontrado en las cavernas de Gauteng en Sudáfrica.

Estos genes nos hacen musicales

Bueno o malo para la música. Los genes tienen la respuesta.

Al analizar los genomas de 767 personas, Irma Järvelä, de la Universidad de Helsinki (Finlandia) y colegas identificaron genes relacionados con el desarrollo del oído interno que pueden afectar la aptitud musical.

La función de los genes implicados va del desarrollo del oído interno a los procesos auditivos neurocognitivos, sugiriendo que la aptitud musical es afectada por una combinación de genes relacionados con el sistema auditivo.

La percepción de la música se inicia en células pilosas especializadas en el oído interno que transmiten sonidos como señales electrónicas a través del sendero auditivo a la corteza auditiva, donde son reconocidos inicialmente. Además, se ha demostrado que el procesamiento de la música afecta otras regiones del cerebro que tienen un rol en las emociones, el aprendizaje y la memoria.

En específico, en el estudio que halló que personas con variaciones cerca de los genes GATA2 -base del desarrollo del oído interno y el colículo inferior, región cerebral que recibe de primera las señales de las células pilosas en esa parte del oído- y el PCDH15, relacionado con la conversión de las vibraciones del aire en señales eléctricas en las células pilosas- eran mejores para diferenciar tonos similares y la duración del sonido así como para reconocer un patrón musical.

El resultado apareció en Molecular Psychiatry y no significa que la capacidad musical sea puramente genética según dijo la investigadora a New Scientist. “El ambiente y la cultura donde uno vive también son importantes en la capacidad musical y su desarrollo”.

A todos nos suena la música

Sí, un lenguaje universal. ¿Responden iguales cerebros distintos a la misma música? La respuesta es sí, según un estudio de la Escuela de Medicina de Stanford, y eso explica porqué el papel que juega en nuestra existencia social.

Los investigadores usaron imágenes de resonancia magnética funcional para identificar una red de estructuras cerebrales cuyos niveles de actividad subían y bajaban con un patrón sorprendentemente similar entre los participantes del estudio mientras escuchaban música clásica que nunca habían escuchado antes.

Los resultados del estudio fueron publicados en el European Journal of Neuroscience.

“Pasamos mucho tiempo escuchando música, a veces en grupos y a menudo acompañada de movimiento y danza”, dijo Vinod Menon, profesor de Siquiatría y Ciencias del Comportamiento y autor senior del estudio. “Demostramos que a pesar de nuestras diferencias individuales en la experiencia musical y en las preferencias, la música clásica produce un patrón de actividad muy consistente en estructuras cerebrales de las personas, incluidas aquellas relacionadas con la planeación del movimiento, la memoria y la atención”.

La noción de que sujetos sanos respondan de la misma manera a sonidos complejos, dijo Menon, podría aportar pistas sobre cómo los individuos con desórdenes del lenguaje y el habla podrían escuchar y seguir la información diferente a nosotros.

Las aves también se emocionan con la música

Las diferencias entre otros animales y los humanos se reducen cada día al descubrirse o presentarse evidencias de que actividades o emociones que creíamos exclusivas de nuestra especie, no lo son.

Un pájaro que escucha la canción de una ave canora puede experimentar algunas de las mismas emociones de una persona que escucha música, sugiere un estudio publicado en Frontiers of Evolutionary Neuroscience, basado en el gorrión de garganta blanca (Zonotrichia albicollis).

“Hallamos que el mismo sistema neuronal de recompensas se activa en las aves hembras en estado de crianza que escuchan un macho y en en personas que escuchan música que les gusta”, dijo Sarah Earp, quien condujo el estudio en Emory University.

Para los machos que escuchan la canción de otro macho, la historia es distinta: tienen una respuesta en la amígdala similar a la que presentan las personas cuando escuchan una música desagradable y discordante.

El estudio, del cual es coautora la neurocientífica Donna Maney, es el primero, según un comunicado, que compara las respuestas neurales de una audiencia en el prolongado debate de si es música lo que cantan las aves.

“Desde Darwin, los científicos se han preguntad si el canto de las aves y la música tienen fines similares o tienen los mismos precursores evolutivos”, dijo Earp. “Pero la mayoría de intentos por comparar los dos se han enfocado en las calidades del sonido, como la melodía y el ritmo”.

Cuando Earp propuso usar el laboratorio de Maney para investigar sobre el debate música-aves, esta pensó que era una gran idea. “Las canciones de las aves son una señal”, dijo Maney. “Y la definición de una señal es que genera una respuesta en el receptor. Los estudios previos no habían visto la pregunta desde este ángulo y es uno muy importante”.

El estudio usó el Egr-1, un gran canal bioquímico activado en las células que responden a un estímulo, como mapa para cuantificar las respuestas neurales en el sistema de gratificación mesolímbico en machos y hembras de aquellos gorriones cuando escuchaban el canto de un macho.

Algunas de las aves en la audiencia habían sido tratadas con hormonas para ponerlas en estado reproductivo, mientras el grupo de control tenía niveles bajos de estradiol y testosterona.

Durante la temporada de no reproducción, ambos sexos usan las canciones para establecer y mantener dominio en las relaciones. En la reproductiva, un macho cantándole a una hembra casi con seguridad que la corteja, mientras un macho que le canta a otro lo está retando.

En las hembras en aquel estado, todas las regiones del canal mesolímbico respondían al canto del macho, lo que no se observó en aquellas que no lo estaban.

Y los machos tratados con testosterona que escuchaban a otro mostraban una respuesta en la amígdala, que se puede correlacionar con la respuesta típica en la amígdala en humanos que escuchan el tipo de música de películas de terror.

“La respuesta neural de las aves canoras parece depender del contexto social, lo que puede ser el caso de los humanos también”, indicó Earp. “El canto de las aves y la música generan respuestas no solo en las regiones del cerebro asociadas directamente con la gratificación, sino también en las regiones interconectadas que se cree que regulan las emociones. Eso sugiere que ambas pueden activar mecanismos evolutivos antiguos necesarios para la reproducción y la supervivencia”.

Una limitación del estudio, reconoce Earp, es que varias regiones que responden a la música en los humanos son corticales y no tienen una contraparte clara en las aves.

Tocar instrumento detendría el envejecimiento

Una de las cosas que más durará en su vida es… la música. Sí: las clases de música en las que su mamá insistió le traerán beneficios que podrían durar hasta el final de sus días.

Un estudio conducido por Brenda Hanna-Pladdy, neuropsicóloga clínica en Emory’s School of Medicine, aporta evidencias adicionales de que el entrenamiento instrumental musical, comparado con otras actividades, puede reducir los efectos de la pérdida de memoria y el envejecimiento cognitivo.

Es el segundo estudio de Hanna-Pladdy y confirma lo hallado por otro en 2011 en el que se reveló que los músicos con al menos 10 años de entrenamiento instrumental tenían agudeza mental a avanzada edad.

El nuevo estudio fue publicado en el número de julio de Frontiers in Human Neuroscience.

“Este confirma que la actividad musical preserva el conocimiento mientras envejecemos”, dijo la investigadora.

“Un rango de beneficios cognitivos, incluyendo la memoria, eran retenidos por músicos entre los 60 y 80 años si habían tocado un instrumento al menos 10 años a través de su vida, confirmando que la preservación de esas ventajas no depende de la actividad continua. En otras palabras, no se trata de úselo o piérdalo”.

Las mejoras cognitivas en músicos adultos incluyeron un rango de funciones verbales y no verbales, así como la memoria, central a la enfermedad de Alzheimer.

Si bien los años de tocar un instrumento eran el mejor indicador de conocimiento en edad avanzada, los resultados revelaron diferentes periodos sensibles para el desarrollo cognitivo a través de la vida. Una adquisición temprana, antes de los 9 años de edad, predecía las funciones de memoria de trabajo verbal tal como recordar y reorganizar dígitos en la cabeza, consistente con periodos tempranos sensibles del desarrollo cerebral.

La actividad musical sostenida en edad avanzada predecía otras capacidades no verbales incluyendo el juicio viso-espacial, lo que sugiere que nunca es tarde para estar activo musicalmente.

Escribir sobre valores personales ayudaría a bajar peso

Perder peso no parecería ser solo asunto de ejercicio. No. Un estudio aparecido en Psychological Science reveló que las mujeres que escribieron sus valores más importantes, como relaciones, música o religión, perdieron más peso en los meses siguientes que quienes no se tomaron ese trabajo.

“Necesitamos la necesidad de sentirnos íntegros”, explica Christine Logel, de la Universidad de Waterloo, quien participó en el estudio junto a Geoffrey L. Cohen de Stanford University.

Cuando amenaza el sentimiento de que uno es una persona buena, como perder un examen o pelear con un amigo “podemos mantener esa auto-integridad recordándonos a nosotros mismos cuánto amamos nuestros hijos, por ejemplo”.

Para su estudio, los científicos reclutaron 45 mujeres universitarias con índice de masa corporal de 23 o más. De 18,5 a 24,9 se considera normal; un 58% de las mujeres son obesas o con sobrepeso.

Cada una fue pesada y se le entregó una lsita de valores importantes, como creatividad, política, música y relaciones con amigos y familiares. Cada una los clasificó según la importancia que tenían para ella. A la mitad se le dijo luego que escribiera en 15 minutos sobre el valor que consideraba más importante. A la otra mitad se le dijo que escribiera sobre porqué un valor en su lista clasificado bajo podía ser importante para alguien más.

Las mujeres volvieron al mes y a los 4 meses para ser pesadas. Aquellas que escribieron sobre el valor más importante, perdieron en promedio 3,41 libras, mientras que las del grupo de control habían ganado en promedio 2,76 libras, un patrón de ganancia de peso común en universitarios.

“Cómo nos sentimos con nosotros mismos puede tener un gran efecto”, expresa Logel. Quizás cuando esas mujeres llegaron a casa y pensaron sobre el valor importante que sobre el que escribieron, comieron menos para sentirse mejor. Al día siguiente pudo ser igual.

Distintos estudios, según un boletín de prensa referente a la investigación, pueden tener un gran efecto sobre situaciones donde la gente siente una amenaza a su integridad.

No se sabe si lo hallado podría ser válido para cualquier persona, dijeron los investigadores.

Con música se envejece mejor

Los ancianos que pasaron una buena cantidad de tiempo tocando un instrumento musical se desempeñan mejor en algunos tests de conocimiento que los individuos que no.

El hallazgo que muestra una vez más la importancia de la música en la vida de las personas surgió de un estudio de Brenda Hanna-Pladdy, neuropsicóloga clínica en Emory University, y de la psicóloga Alicia MacKay. El estudio fue publicado en Neuropsychology.

Muchas investigaciones se han centrado en determinar los beneficios cognitivos de la actividad musical en niños, pero no se ha examinado mucho qué sucede a lo largo de la vida.

“La actividad musical a través de la vida puede servir como un ejercicio cognitivo retador, haciendo que su cerebro mejore y sea acomode más a los cambios de la edad”, dijo Hanna-Pladdy. “Como estudiar un instrumento requiere años de práctica y aprendizaje, puede crear conexiones alternativas en el cerebro que podrían compensar la declinación cognitiva al envejecer”.

El estudio incluyó 70 individuos de 60 a 83 años que fueron divididos en tres grupos. Los participantes o bien no tenían ningún entrenamiento musical o lo habían estudiado un instrumento de 1 a 9 años o al menos lo habían hecho por 10 años. Todos tenían niveles similares de educación y bienestar y no presentaban signos de Alzheimer.

El desempeño cognitivo se midió examinando funciones cerebrales que declinan con el envejecimiento del cuerpo y que en su manifestación más dramática conducen a una condición neurodegenerativa como aquella enfermedad.

Los que más habían tocado un instrumento se desempeñaron mejor, seguidos por los que lo habían hecho durante cierto tiempo, revelando una tendencia según los años de práctica.

Los mayores practicantes de la música mostraron puntajes mucho más altos que los no músicos en tests relacionados con la memoria visual-especial, el nombre de los objetos y la flexibilidad cognitiva, o la capacidad del cerebro de adaptarse a nueva información.

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