¿Cuántos animales son agricultores?

Aparte de los humanos, ¿cuántos animales más cultivan? Eso, al menos indicaría el desarrollo de una conducta social compleja.

Son varios, dice el experto Dustin Rubenstein. Se sabe que las hormigas cultivan su comida y también algunos escarabajos. También hay subtipos de agricultura en ciertos peces. No son muchos, pero los humanos no son los únicos.

Hace pocas semanas se reportó que las amebas se sumaron al exclusivo grupo, lo que es una sorpresa para Rubenstein. Ellas se alimentan de bacterias: habitan un área y se comen todas las bacterias. Cuando la comen, forman un grupo para cooperar que envía esporas afuera para repoblar otras áreas y hallar nueva comida. Se encontró que algunas amebas cargan bacterias en las esporas, lo que les serviría para inocularlas en una nueva área que les servirá de casa y granja a la vez.

En esta relación podría haber cierto mutualismo: como las amebas no se comen todas las bacterias, las que quedan copan nuevos espacios, situación por la que podrían dejarse lanzar con las esporas.

El experto recordó que cuando los humanos desarrollaron la agricultura, crecieron y fueron más sociables. Ese podría ser el caso en los demás animales.

Cuatro son la mejor compañía

En la variedad está el placer, dice la gente. Y quizás exista razón hasta para abarcar otros organismos.

Los árboles que conviven con varias especies de hormigas, secuencialmente, producen más descendientes y viven más, incluso si alguna hormiga les hace daño, que aquellos que sólo tienen una especie asociada.

La soprendente revelación de la vida en la naturaleza la hizo Todd Palmer, de la Universidad de Florida, tras un estudio sobre el tema que tiene sus implicaciones dado que la mayoría de los ecosistemas en el planeta dependen de la cooperación entre especies.

No pocos estudios sobre esta relación se han centrado en cómo se mantiene la cooperación aunque ambos lados tienden a sacar provecho del otro.

Palmer y su grupo analizaron un árbol en Kenya y sus relaciones con cuatro especies de hormiga que lo habitan durante su ciclo vital.

La sorpresa fue que el árbol se desarrollaba mejor cuando era ocupado por las cuatro, así una de ellas juntara fuerzas con un escarabajo para atacar el árbol, lo que provocaba un aumento en la mortalidad del árbol; otra, esterilizaba la planta; mientras que una tercera se mostraba tan asustada con las otras, que poco hacía.

El estudio apareció la semana pasada en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Al medir los resultados del árbol en cuanto a su descendencia, no en un momento dado, se encontró que no eran mejores, como se podría creer, cuando tenían una especie con el llamado buen mutualismo, sino con las cuatro en diferentes estadios de su vida, desde la tramposa hasta la parásita y la que poco hacía.

¿Por qué sucede esto que parece tan contradictorio? La clave podría estar en el tiempo. Cuando una especie vive largo tiempo, sus necesidades pueden cambiar drásticamente mientras pasa de la juventud a la vejez, y las asociaciones secuenciales con varios compañeros puede ayudarle a cumplir esas necesidades en distintas épocas.

Tal como en los humanos: la pareja que buscamos de jóvenes, no es la misma que miraríamos en una edad adulta, en la que la estabilidad y la capacidad para mantener un trabajo y criar una familia son esenciales.

Para el árbol, en un momento el compañero ideal puede ser uno que aunque le impida reproducirse, le ayude a salir adelante; luego, menos vulnerable, el ideal puede ser aquel que aliente la reproducción.

¿Y el papel de la que parece itneractuar poco? Proteger al árbol: demostrado está que los elefantes atacan menos los árboles que tienen hormigas.

Cuando atacan las hormigas

Las hormigas de los árboles viven generalmente en armonía con sus anfitriones arbóreos. Pero una nueva investigación sugiere que cuando se quedan sin espacio en sus árboles, se pueden convertir en destructoras de árboles vecinos.
La investigación, publicada en The American Naturalist, es la primer a documentar que las hormigas agujerean árboles vivos, y abre de nuevo una vieja discusión sobre la relación entre las hormigas y las plantas.
Las hormigas y ciertas especies de plantas y de árboles tienen relaciones cercanas. Myrmecophytes, también conocidas como plantas de las hormigas, tienen vástagos o raíces huecos que ocurren como parte normal de su desarrollo. Colonias de hormigas toman se instalan en estos huecos. Para proteger sus hogares, patrullan el área alrededor del árbol, matando a los insectos que desean comer las hojas y a otras plantas que pudieran competir por alimentos preciosos y la luz del sol. La relación es un mutualismo biológico clásico. Las hormigas consiguen un lugar agradable para vivir; los árboles consiguen la protección. Todos ganan.
Mientras investigaban las plantas de hormigas en la selva amazónica de Perú, Douglas Yu de la universidad de East Anglia y a Glenn Shepard de la universidad de Sao Paulo fueron advertidos por moradores locales de un fenómeno extraño. Habitantes locales les mostraron varios árboles no myrmecophyte con cicatrices en sus troncos y ramas. Cuando los científicos miraron, encontraron que las hormigas habían excavado los túneles en la madera viva.
Las “hormigas son notables ingenieras del ecosistema”, dijo David Edwards el autor líder del estudio, “pero éste es el primer ejemplo de hormigas que abren árboles para hacer su vivienda”.
Megan Frederickson, biólogo de Harvard y miembro del equipo de investigación, buscó y encontró en 1.000 kilómetros cuadrados de bosque numerosos árboles cavados por las hormigas, sugiriendo que el comportamiento no es infrecuente. Los árboles fueron encontrados solamente en los bordes de los llamados jardines del diablo áreas clareadas que hacen las hormigas alrededor de los árboles donde viven. Parece, los investigadores dicen, que cuando las colonias ocupan todo el espacio disponible en sus árboles, ramifican hacia fuera y tallan árboles vecinos.
El descubrimiento abre de nuevo un discusión que se suscitó entre Charles Darwin y sus contemporáneos sobre la relación entre las hormigas y las plantas. Darwin creía, como se comprobó luego que los espacios huecos en los árboles se daban como parte del desarrollo normal de la planta. Puesto que las hormigas no hicieron ningún daño a la planta, la relación se podría considerar un mutualismo. El botánico Richard Spruce disintió. Decía que las hormigas producían los agujeros y que los árboles necesitaban las hormigas “como un perro necesita las pulgas”. En su opinión, las hormigas están los parásitos.
Estudios en los años 60 le dieron la razón a Darwin. Pero este investigación, en la que se comprobó que las hormigas también pueden agujerear árboles, demuestra que Spruce no estaba tan mal después de todo.