Bienvenida la nanoescritura

Escribir. Pero escribir sin que nadie pueda leer lo escrito… bueno, a menos que posea un dispositivo especial.
Científicos de Stanford University acaban de superar el récord de escritura más pequeña al colocar las letras SU, iniciales de esa universidad a un tamaño subatómico de tan solo 0,3 nanómetros, un tercio de una mil millonésima de metro. En la imagen se aprecia la forma como se proyectan las iniciales escritas.
Esas letras fueron codificadas con la interferencia de patrones formados por ondas cuánticas de electrones en la superficie de una pieza de cobre. Esos patrones proyectan un holograma con los datos, que pueden ser vistos con un potente microscopio.
El reconocido físico Richard Feynman había expresado en 1959 que no había barreras físicas que evitaran la reducción de circuitos y máquinas y ofreció 1.000 dólares para quien pudiera rescribir una página de un libro en un texto 25.000 veces más pequeño, a una escala en la cual la Enciclopedia Británica cabría en la cabeza de un alfiler.
En 1985 entregó el premio al estudiante Tom Newman, que con su profesor Fabian Pease, utilizó litografía con rayo electrónico para grabar una página de una obra de Charles Dickens.
En los 90, científicos de una empresa escribieron IBM mediante la disposición de 35 átomos de xenón.
Los investigadores de Stanford superan la marca con las iniciales que escribieron, según reporte en Nature Nanotechnology. En YouTube se encuentra un video sobre el logro.

Tras los pasos de la pegajosa lagartija

¿Sabía que uno de los animales cuyas capacidades más anhelan copiar los científicos, es la lagartija? La forma como se adhieren a las paredes y caminan por ellas ha intrigado a hombres de ciencia y animado a desarrollar materiales pegantes que imiten la piel de las patas de la lagartija.
El secreto de su adherencia reside en un bosque de pilares en la escala nano de las patas del animalito. Como están tan juntos, se agarran con fuerza sobre la superficie en la que camina, gracias a la llamada fuerza de Van der Waals, que provoca que las moléculas sin carga se atraigan unas a otras.
En Science, científicos de la Universidad de Dayton encabezados por Liming Dai, reportaron haber desarrollado un material 10 veces más fuerte que el de la lagartija, de cerca de 100 newtons por centímetro cuadrado (un newton es la fuerza necesaria para proporcionar una aceleración de 1m/s2).
Para eso utilizaron dos capas diferentes de nanotubos de carbono en múltiples paredes.
En la imagen, cortesía de Zina Deretsky de la NSF, se observa el mecanismo y el pegante.