Prolongan vida del cazaplanetas

Si funciona, no lo dejes acabar. Eso parece haberle dad cuatro años de vida adicional al observatorio espacial Kepler.

La Nasa decidió prorrogar hasta septiembre de 2016 la misión Kepler, dedicada a encontrar exoplanetas en soles parecidos al nuestro en una región del cielo entre los límites de las constelaciones de el Cisne y la Lira.

Desde su lanzamiento en marzo de 2009, este potente observatorio ha analizado más de 145.000 estrellas y ha encontrado cerca de 2.000 candidatos a planetas, más de 70 de ellos ya confirmados.

El propósito es mirar cuán comunes pueden ser las estrellas que contengan planetas tipo Tierra. Y aunque no se ha hallado el gemelo de nuestro mundo, sí uno o dos que se le parecerían.

Kepler observa planetas en tránsito, es decir que desde nuestra mirada pasan delate de su sol, lo que produce una pequeñísima variación en la luz que permite deducir la existencia de un cuerpo. Ese hallazgo tiene que ser confirmado mediante varias observaciones. La disminución del brillo que produciría un planeta como la Tierra es de solo 0,0085%, lo que muestra la magnitud de las mediciones que se deben realizar.

Precisamente una de las razones para extender la vida del Kepler es el ruido que hacen las estrellas: variaciones intrínsecas en su brillo, por lo que para evitar afirmar que se debe a la presencia de un planeta no se debe verificar 3 sino 8 veces.

La misión Kepler tenía una duración inicial prevista de 3 1/2 años.

Una buena noticia.

Dibujo de Kepler, cortesía Nasa

Plantean existencia de vida en luna de Saturno

¿Qué tal que llovieran microbios sobre la Tierra? No sería raro. Pero ¿y si fuera en una luna?

Científicos plantearon la hipótesis de que sobre la luna Encelado de Saturno, que tiene unos géiseres muy activos, estuvieran lloviendo microbios que saldrían del fondo del planeta, en donde debe haber un océano subterráneo.

La semana pasada, la sonda Cassini, que explora esa región hace años, realizó otro sobrevuelo sobre la luna, a solo 74 kilómetros sobre el polo sur. El sobrevuelo lo hizo a través de los chorros de partículas que provienen emiten los géiseres. El próximo sobrevuelo será el 14 de este mes.

Carolyn Porco, del grupo de Imágenes de Ciencia del programa Cassini de la Nasa, explicó, en un comunicado de prensa “más de 90 chorros de casi todos los tamaños están irrigando vapor de agua, partículas congeladas y compuestos orgánicos en el polo sur de Encelado. Cassini ha volado varias veces a través de ese rocío y lo ha probado. Hemos hallado que aparte de agua y material orgánico, hay sal en las partículas. La salinidad es la misma que la de los océanos de la Tierra”.

Cuando Porco se refiere a orgánico habla de compuestos de carbono. Y en la Tierra la vida se basa en carbono.

Encelado es una luna de solo 500 kilómetros de diámetro, menos de una sexta parte el diámetro de nuestra Luna.

En 2005, la sonda tomó imágenes de chorros de partículas cientos de kilómetros sobre las hendiduras en el polo sur de Encelado, hendiduras denominadas rayas de tigre, dada la apariencia que presentan.

Los científicos creen que existe un mar bajo la superficie de la congelada Encelado, congelada por residir en el Sistema Solar exterior, pero relativamente tibia para una luna saturniana: -84°C. Se cree que la fuente de calor es una combinación de calor almacenado en las aguas interiores y calor generado por el jalón gravitacional de Saturno.

Entonces: agua más carbono da como resultado la posibilidad de que exista vida en otro mundo de nuestro Sistema Solar.

No es descabellado pensar que las condiciones en el interior de Encelado sean similares a las que se presentan en las profundidades de la Tierra donde se ha encontrado vida.

La ventaja en este caso es que se sabe dónde podría comenzar la búsqueda de vida en Encelado: sobre su superficie pues como Porco dice, podrían estar nevando microbios sobre esa luna.

Foto cortesía Nasa de los chorros de partículas de los géiseres de encelado.

Se reduce altura de las nubes

Nos estamos nublando. El cielo está cayendo encima de nosotros. Sí. Durante los últimos 10 años, la altura de las nubes se ha estado reduciendo según un nuevo estudio.

Y aunque 10 años es poco para mediciones válidas, si las observaciones del futuro confirman que están bajando, los efectos sobre el cambio climático global serán evidentes. Las nubes que están bajas en la atmósfera permitirían que la Tierra se refrescara con mayor eficiencia, quizás aliviando alguno de los nocivos efectos del calentamiento provocados por los gases de invernadero.

“No sabemos exactamente qué hace que las nubes tengan una altura menor”, dijo en una declaración Roger Davies, autor del estudio en la University of Auckland en Nueva Zelanda. “Pero debe ser por un cambio en los patrones de circulación que forman nubes a gran altura”.

Las nubes son una de las cartas difíciles para entender el clima de la Tierra. Efímeras como son, son difíciles de seguir en el tiempo y factores como la altura y su ubicación hacen una gran diferencia en si disminuirán los efectos del calentamiento global o si los exacerbarán. Nadie sabe hoy cómo responderán al cambio climático.

Pero durante 10 años, el espectro-radiómetro a bordo del satélite Terra de la Nasa ha estado observando las nubes. Davies y colegas analizaron los primeros 10 años de medición de la altura de las nubes, de marzo de 2000 a febrero de 2010 y encontraron que la altura promedio decreció alrededor de 1 por ciento sobre la década, o sea de 30 a 40 metros. La mayor parte de la reducción se observó con una menor formación de nubes a mayores alturas.

Los resultados fueron presentados en el journal Geophysical Research Letters. El satélite Terra continúa recogiendo datos y lo hará toda esta década para ver si se confirma la tendencia.

La luna que mira anillos

De canto aparecen los anillos de Saturno y en primer plano la luna Encelado de ese planeta, que tiene volcanismo activo: géiseres que disparan chorros de partículas congeladas al espacio. Encelado tiene 504 kilómetros de diámetro. La imagen fue captada por la sonda Cassini y divulgada por la Nasa ayer. En la parte de abajo de la foto se aprecian los géiseres.

Detectan qué hay más allá del Sistema Solar

Lo que había entre estrella y estrella se intuía, pero no se había precisado. La Nasa anunció que el explorador Ibex (Interstellar Boundary Explorer), lanzado en 2008, entregó la visión más completa hasta ahora de lo que hay más allá del Sistema Solar, en el espacio interestelar, lo que ofrece pistas sobre cómo se formó y acerca de las fuerzas que lo moldean.

La sonda, que orbita la Tierra, observó cuatro tipos de átomos: hidrógeno, oxígeno, neón y helio. Son subproductos de estrellas viejas que se dispersaron por toda la galaxia para llenar el vasto espacio interestelar.

Ibex determinó la distribución de esos elementos fuera del Sistema Solar, partículas flotantes cargadas o neutrales que soplan a través de la galaxia, constituyendo lo que se llama viento interestelar.

“Ibex es una misión exploratoria pequeña construida con una inversión modesta”, dijo Barbara Giles, directora de la División de Heliofísica de la Nasa en Washington. pese a ello, los logros son importantes.

En unos reportes aparecidos en el Astrophysicis Journal, los científicos informaron del hallazgo de 74 átomos de oxígeno por cada 20 de neón en el viento interestelar. En nuestro propio Sistema Solar hay 111 átomos de oxígeno por 20 de neón.

“Nuestro Sistema Solar es diferente que el espacio justo afuera, lo que sugiere dos posibilidades: evolucionó en una parte de la galaxia más rica en oxígeno de la que ahora vivimos, o una gran cantidad de oxígeno vital para la vida está atrapado en los granos de polvo o hielo interestelar, incapaz de moverse libre por el espacio”, conceptuó David McComas, principal investigador del proyecto Ibex.

Foto cortesía Nasa

Un planeta llamado Tierra

La más reciente imagen del planeta azul, la Tierra, fue captada por el satélite Suomi NPP de la Nasa, que trabaja en órbita polar. Con la imagen se observa la capacidad de definición del satélite, que está equipado con 5 instrumentos para mejorar las previsiones a corto y largo plazo del tiempo así como para entender mejor el cambio climático a largo plazo.

Un planeta increíble, maravilloso, pero demasiado frágil.

La imagen fue lograda con base en varias fotografías tomadas durante varios tránsitos el 4 de enero, Lanzado en 2011, debe operar hasta 2016. Toda una maravilla de la ciencia en servicio del hombre. Foto cortesía Nasa-Noaa-GSFC-VIIRS-Norman Kuring

26 nuevos planetas en 11 soles

Cero y van dos: súmele a la cada vez más nutrida lista. La misión Kepler de la Nasa descubrió 11 nuevos sistemas planetarios que albergan 26 planetas confirmados.

Con estos descubrimientos casi que se dobla el número de planetas verificados de la misión Kepler y triplica el número de estrellas conocidas por tener más de un planeta que transita (pasa delante de ella vista desde el Kepler).

Los planetas orbitan cerca de sus estrellas y tienen un tamaño que va de 1,5 radios terrestre a más grandes que Júpiter. 15 tienen un tamaño entre la Tierra y Neptuno, pero se requerirán más estudios para determinar si son rocosos como nuestro planeta o poseen gruesas atmósferas gaseosas como Neptuno.

Estos planetas orbitan su estrella cada 6 a 143 días. Todas están más cerca a su estrella madre de lo que Venus está del Sol.

“Antes de Kepler, conocíamos unos 500 exoplanetas en todo el cielo”, dijo Doug Hudgins, científico de la misión. “Ahora, en solo 2 años mirando un parche del cielo no más largo que el puño de una mano, Kepler descubrió más de 60 planetas y 2.300 candidatos a planeta. Esto nos indica que nuestra galaxia está cargada con planetas de todos los tamaños y órbitas”.

Kepler identifica los candidatos al medir una y otra vez el cambio en el brillo de más de 150.000 estrellas para detectar cuando el planeta pasa por delante de su sol. Ese paso induce una pequeña sombra hacia la Tierra y la nave.

La confirmación de esa pequeña disminución en el brillo estelar requiere observaciones adicionales y un análisis exigente, explicó Eric Ford, profesor de Astronomía en la Universidad de Florida y autor de uno de los papers que confirmó el hallazgo de dos de esos planetas.

Cada uno de los nuevos sistemas planetarios contienen de 2 a 5 planetas. En sistemas planetarios tan estrechos, el jalón gravitacional de los planetas entre sí hace que uno acelere y otro desacelere a través de su recorrido orbital, lo que puede ser verificado sin extensas observaciones desde la superficie terrestre.

5 de los sistemas contienen un par de planetas en los que el planeta interior orbita la estrella dos veces por cada giro del planeta exterior. Cuatro contienen un par en el que el planeta exterior circula 2 veces la estrella por cada 3 del interior.

El sistema con más planetas de este nuevo hallazgo es Kepler 33, una estrella más vieja y masiva que nuestro Sol: alberga 5 planetas con tamaños de 1,5 el de la Tierra hasta 5 Tierras, todos situados más cerca a su estrella que cualquier planeta de nuestro sistema está con relación al Sol.

Imagen que ilustra sobre los sistemas y la ubicación de los planetas por tránsito cortesía Nasa Ames/Dan Fabrycky, University of California, Santa Cruz

¿Sí hay otra forma de vida?

Aún está fresco el revuelo que causó Science cuando publicó un artículo de Felisa Wolfe-Simon en el que daba cuenta de una extrañísima bacteria hallada en un lago californiano: en vez de fósforo tenía arsénico entre los bloques constituyentes de su ADN.

Quería decir, ni más ni menos, que había sido encontrada una nueva forma de vida, lo que tendría implicaciones más que para nuestro mundo, para la búsqueda de vida en lejanos planetas. Sí: el abanico de posibilidades se abría y se hacía más problemático, pues cabía la posibilidad de la búsqueda de vida extraterrestre no se tenía que limitar a planetas tipo Tierra en la llamada zona habitable alrededor de su estrella madre.

Tal revuelo y la magnitud del hallazgo originó un hecho lógico: investigadores dijeron que analizarían el caso y repetirían sus experimentos.

Esta semana, un grupo de científicos encabezados por la microbióloga Rosie Redfield en la University of British Columbia en Vancouver, Canadá, colgaron en el blog del laboratorio lo que llamaron una clara refutación al hallazgo publicado en 2010 sobre la nueva forma de vida.

“Su anuncio más llamativo era que el arsénico había sido incorporado en el tronco del ADN y lo que podemos decir es que no hay nada de arsénico en ese ADN”, dijo Redfield.

Los autores del paper en Science no se retractan de sus conclusiones. “Estamos conmocionados porque nuestros resultados están estimulando más experimentos por parte de la comunidad y por nosotros”, dijo Felisa en un email a Nature. Ahora trabaja en el Lawrence Berkeley National en California.

“No entendemos del todo los detalles de los experimentos en el blog y las condiciones. Por eso esperamos ver ese trabajo publicado en un journal con revisión previa, que es como mejor funciona la ciencia”.

Aunque Redfield fue colocando los progresos en su blog, parece que dejó cabos sin atar: no pudo, por ejemplo, cultivar células sin adicionarles un poco de fósforo.

El tema está abierto: ¿una nueva forma de vida? ¿Fue un error de la ciencia?

La resolución no está cerca. Más experimentos se requerirán para confirmar lo hallado por Felisa. Si se confirma, el rompecabezas de la vida se descompondrá. Si no, la calma volverá al reino.

En la foto, Felisa Wolfe-Simon en trabajo de campo.

¿Qué hacen unas mellizas en la Luna?

Casi a las 18 horas del primer domingo de 2012, la segunda de las mellizas sondas Grail se insertó en órbita alrededor de la Luna, situándose en una órbita casi elíptica cerca al polo con un periodo orbital de unas 11,5 horas.

En las próximas semanas se ejecutarán maniobras para insertarlas en un periodo de 2 horas. Y al comienzo de las operaciones científicas se encontrarán en una órbita cercana al polo, casi circular a una altura de unos 55 kilómetros sobre la superficie.

Durante la misión, las dos naves transmitirán señales de radio definiendo con precisión la distancia entre ellas. Mientras vuelen sobre áreas de mayor o menor gravedad provocada por rasgos visibles como montañas y cráteres, y masas ocultas debajo de la superficie lunar, la distancia entre las dos naves variará ligeramente.

La información será traducida en un mapa de alta resolución del campo gravitacional de la Luna. Esos datos les permitirán a los científicos entender qué hay debajo de la superficie, con lo que crecerá el conocimiento de cómo la Tierra y sus vecinos rocosos del Sistema Solar interior llegaron a ser la diversidad de astros que son hoy.

Cada nace carga una pequeña cámara con el único propósito educativo y de enriquecimiento público.

La misión científica durará 82 días.

Dibujo cortesía Nasa

¡Felicidades!

¡Feliz Navidad para todos!

 

 

El Ángel de Nieve de la Navidad es lo que parece verse en esta foto del telescopio espacial Hubble. Es un pedazo de región donde se presenta una activa formación estelar, o sea el nacimiento de estrellas, apropiado para este día, hacia la constelación del Cisne, a 2.000 años luz de la Tierra.

Toda la acción que se aprecia se debe a la formación de una estrella, S106 IR en el centro de la imagen.

La fotografía da la sensación de quietud e inmensa paz, pero en ese sitio del universo se están sucediendo violentísimas reacciones: la superestrella, más grande que nuestro Sol, envía al espacio dos poderosos chorros de material. Es una estrella que tendrá una vida corta y terminará como una supernova.

Foto cortesía Nasa-ESA