Evidencia de antiguos océanos en Marte

Lo más seguro es que no hubo marcianos bañándose en él, pero las imágenes y datos de la sonda europea Mars Express aportan evidencias sólidas de que el planeta rojo estuvo alguna vez cubierto por un océano.

Con su radar, la sonda detectó residuos de sedimentos de un piso oceánico dentro de las fronteras identificadas previamente de lo que parecían ser líneas de costa.

Desde 2005 el radar Marsis ha estado recogiendo datos, analizados por Jérémie Mouginot, del Institut de Planétologie et d’Astrophysique de Grenoble (IPAG) y la University of California, Irvine, y colegas, que han estudiado más de dos años de datos de las planicies septentrionales que hallaron cubiertas con un material de baja densidad.

“Lo interpretamos como depósitos sedimentarios, quizás ricos en hielo”, dijo Mouginot. “Es una fuerte señal de que una vez hubo un océano allí”.

La existencia de océanos en Marte ha sido sospechada desde hace tiempo y se han identificado de manera tentativa líneas de costa en las imágenes enviadas por varias naves. El tema es controversial de todas maneras.

Se han propuesto dos océanos: uno hace 4.000 millones, cuando había una condición más cálida del planeta y también de hace 3.000 millones de años, cuando el hielo del subsuelo se derritió tras un fuerte impacto, creándose canales de flujo que drenó el agua hacia áreas bajas.

Marsis penetró hasta los 60-80 metros del subsuelo marciano, según Wlodek Kofman, cabeza del equipo que maneja el radar.

“A través de esa profundidad, vemos evidencias de material sedimentario y hielo”.

Imagen de Marte, cortesía ESA

¿Qué hacen unas mellizas en la Luna?

Casi a las 18 horas del primer domingo de 2012, la segunda de las mellizas sondas Grail se insertó en órbita alrededor de la Luna, situándose en una órbita casi elíptica cerca al polo con un periodo orbital de unas 11,5 horas.

En las próximas semanas se ejecutarán maniobras para insertarlas en un periodo de 2 horas. Y al comienzo de las operaciones científicas se encontrarán en una órbita cercana al polo, casi circular a una altura de unos 55 kilómetros sobre la superficie.

Durante la misión, las dos naves transmitirán señales de radio definiendo con precisión la distancia entre ellas. Mientras vuelen sobre áreas de mayor o menor gravedad provocada por rasgos visibles como montañas y cráteres, y masas ocultas debajo de la superficie lunar, la distancia entre las dos naves variará ligeramente.

La información será traducida en un mapa de alta resolución del campo gravitacional de la Luna. Esos datos les permitirán a los científicos entender qué hay debajo de la superficie, con lo que crecerá el conocimiento de cómo la Tierra y sus vecinos rocosos del Sistema Solar interior llegaron a ser la diversidad de astros que son hoy.

Cada nace carga una pequeña cámara con el único propósito educativo y de enriquecimiento público.

La misión científica durará 82 días.

Dibujo cortesía Nasa

Qué cosas tan curiosas

Uñas y cáncer. Las uñas de los pies podrían ser muy útiles para… ¡evaluar el riesgo de cáncer de pulmón! Bueno, al menos en fumadores. Esto, gracias a los niveles de nicotina que se acumulan en las uñas de bajo crecimiento. Un análisis de pedazos de uña de 850 personas durante 12 años reveló que aquellas con los más altos niveles de nicotina en sus uñas eran 3,5 veces más probable de tener un diagnóstico de cáncer de pulmón que aquellos con niveles bajos, según un estudio en el American Journal of Epidemiology. Más que curioso.

Caja negra. Una caja negra la tienen todos los aviones. Pero… ¿y las naves espaciales? Buen punto. Por eso se acaba de diseñar una, que fue probada a bordo del módulo japonés de carga HTV2. Tras desligarse de la Estación Espacial Internacional, el módulo se desintegró y la caja negra fue expulsada. Cayó en algún punto del océano Pacífico entre Chile y Nueva Zelanda. Sobrevivió el reingreso a la atmósfera, por lo que los técnicos se mostraron muy esperanzados en este útil dispositivo.

Cuando el trasbordador Columbia se desintegró tras reingresar a la atmósfera, de los cerca de 700 sensores se pudo saber que por un resquebrajamiento ingresó plasma a una ala, derritiéndose luego y produciendo el desastre en el que murieron 7 tripulantes.

La caja negra inventada, REBR, suministrará todos los datos de las naves. No será recuperada del océano. No. Cuando caiga, transmitirá toda la información a la red de satélites de comunicación Iridium. Curioso.

Temor a las alturas. Si usted padece acrofobia, el temor a las alturas, una fobia tan sentida que la persona no es capaz ni de pararse en una simple silla, podría tener una ayuda a la mano.

Una dosis adicional de la hormona del estrés podría serle muy útil, al menos en palabras de Dominique Quervain, de la Universidad de Basilea en Suiza.

Es común que personas con alguna fobia sean tratadas exponiéndolas a lo que les causa el temor. La idea es que si se aprendió una fobia, se puede reducir su intensidad aprendiendo que no hay nada que temer.

Una nota en New Scientist indica que experimentos con animales sugieren que cortisola, una hormona humana en respuesta al estrés, ayuda a aumentar ese aprendizaje. Y para examinar si era útil, Quervain se las suministró a 40 personas con acrofobia antes de someterlos a un programa de desensibilización de situaciones vertiginosas crecientes exhibidas mediante un dispositivo virtual.

A los tres días de dada la dosis, esas personas sintieron mucho menos miedo de alturas virtuales y reales medido por cuestionario y exámenes de conductancia en la piel. La diferencia se mantenía al mes. El estudio fue publicado en proceedings of the National Academy of Sciences. Bien curioso.

Viento y montañas. Una razón más para no subestimar el viento. Sabido es que destruye todo lo que encuentra a su paso cuando adquiere altísima velocidad. Seca y reseca, también. Bueno: el viento no deja crecer las montañas. Un estudio de la Universidad de Arizona en Asia Central en la cuenca Qaidam, reveló que allí debería haber una montaña, pero lo que hay son pilas de arena. “Nadie había pensado que esto fuera posible”, dijo el profesor Kapp, vinculado a la investigación. Eso no está en los textos, en donde los ríos y los glaciares figuran como las fuerzas que moldean las montañas en términos de quebrar el material que las compone.

Resumen científico de la semana

Lunes: somos demasiado previsibles

Contrario a lo que se puede pensar, los humanos somos demasiado previsibles. Sí, un estudio que utilizó teléfonos celulares para rastrear la gente revela que los patrones de nuestros movimientos y dónde podemos ser encontrados, de día o de noche, son predecibles el 93 por ciento del tiempo, sin importar qué tan lejos viajemos.
Utilizando datos de celulares de 50.000 personas anónimas durante un lapso de tres meses, Chaoming Song, estudiante de doctorado en Física en Northeastern University y sus colegas fueron capaces de rastrear el movimiento de esas personas cada que recibían una llamada o un mensaje de texto, explicó a LiveScience.
“The most surprising thing to us is the lack of variability in predictability across the population, meaning that most all the users have same degree of predictability,” regardless of their gender, age, or language spoken, lead researcher Chaoming Song, a physics doctoral student at Northeastern University, told LiveScience.
“Para nosotros eran como unas partículas en un gas que se mueven e
interactúan unas con otras”, dijo.
Los investigadores encontraron que la mayoría de la gente permanecía en un área de 10 kilómetros de radio, mientras que unos pocos viajaban unos cientos de kilómetros de sus sitios de residencia.
La probabilidad de que los individuos estuvieran en su celular más usado era del 70 por ciento a cualquier momento del día.
Durante los fines de semana, las personas eran menos predecibles. También cuando se desplazaban al trabajo o la casa o durante el almuerzo.

Martes: viene una invasión de mini naves

Hay algunas operando en Afganistán y Pakistán, pero lo que se viene es una verdadera invasión de pequeñísimos robots voladores, de acuerdo con los desarrollos en diferentes laboratorios, unas naves que podrán ser empleadas para la guerra o para asuntos humanitarios.
En la Universidad de Waterloo en Canadá, el micro robotista Behrad Khamesee ha desarrollado un robot volador del tamaño de un borrador de lápiz. Un par de agarraderas del tamaño de un dedo operadas por láser le permiten coger o soltar pequeños objetos. Es inalámbrico, accionado pro un campo magnético.
Su idea: que algún día pueda desplazarse dentro del cuerpo humano para llevar medicinas al sitio exacto que las requiere.
El ingeniero mecánico Haibo Dong, de Wright State University en Ohio (E. U.) trabaja en un robot de cuatro alas, que semejará una libélula. El diseño es más complicado que un dispositivo de dos alas pero promete gran velocidad y alta maniobrabilidad. Podrá ser usado en asuntos ambientales, así como en misiones de búsqueda y rescate.
Otro mini robot inspirado en insectos se desarrolla en Harvard, donde el robotista Robert Wood busca crear una colonia de abejas-robot. El enjambre incorporará sensores ópticos y químicos así como sistemas de comunicación para que tome decisiones de vuelo autónomas y coordine con los miembros de la colonia en tareas tales como la búsqueda de objetos o personas.
Foto cortesía

Miércoles: cuánto dinero se gana importa

La vieja pregunta, ¿compra el dinero la felicidad?, ha sido retomada por los investigadores Christopher J. Boyce y colegas, que publicaron sus resultados en Psychological Science.
¿Qué encontraron? La felicidad de una persona puede estar basada en cómo se ubican al compararse con otros dentro de la distribución de ingresos (por ejemplo si es el segundo mejor pagado entre ocho), y no tanto en sus ingresos absolutos o cómo sus ingresos se comparan con la norma dentro de un grupo.
Aquellos ranqueados más altos que uno tienen más impacto en la evaluación de un individuo sobre sus propios ingresos que aquellos ranqueados por debajo. Estos hallazgos sugieren que a menos que la percepción del individuo sobre su rango cambie, incrementar sus ingresos no necesariamente conduce a una mayor satisfacción.
Es decir, la felicidad viene de la comparación con lo que ganan otros. ¿Será?

Jueves: lo opaco dejó de existir

Materiales como el papel, la pintura y el tejido biológico son opacos porque la luz que pasa a través de ellos es filtrada de un modo complicado. Un experimento de investigadores del City of Paris Industrial Physics and Chemistry Higher Educational Institution (ESPCI) demostró que es posible enfocar la luz a través de materiales opacos y detectar objetos ocultos detrás de ellos, se reportó en Physical Review Letters.
Para demostrar su idea para caracterizar sustancias opacas, pasaron luz a través de una capa de óxido de zinc, un componente común de las pinturas blancas. Estudiando el modo como el rayo de luz cambió al encontrarse con el material, produjeron un modelo numérico, una matriz de transmisión, que incluía 65.000 números describiendo la forma como esa capa afectaba la luz.
Usaron la matriz para dirigir un rayo de luz para pasar específicamente a través de la capa y enfocarse en el otro lado. Alternativamente, midieron la luz que emergía por el material opaco y emplearon la matriz para ensamblar la imagen de un objeto detrás.
En efecto, el experimento mostró que un material opaco podía servir como un elemento óptico de alta calidad comparable con los lentes convencionales, una vez se construye una matriz de transmisión muy detallada.
Foto cortesía.

Viernes: no hay excusa para no ejercitarse

No va más la acostumbrada excusa para no hacer ejercicio: no tengo tiempo. Una investigación publicada en The Journal of Physiology la deja sin piso.
El estudio, de científicos de la Universidad McMaster en Canadá, aporta a la creciente evidencia de los beneficios de un entrenamiento de intervalos de cortos periodos de alta intensidad como un sistema eficiente en tiempo y una alternativa segura a los tradicionales tipos de ejercicio moderado de larga duración.
¿Cómo así? Sí, para sorpresa, es posible ganar más haciendo menos. “Mostramos que el entrenamiento de intervalos no tiene que ser todo de una vez para ser efectivo”, dijo el profesor Martin Gibala. “Hacer 10 sprints de un minuto en una bicicleta estática con un minuto de descanso entre cada uno, tres veces a la semana, funciona tan bien en mejorar los músculos como varias horas de ejercicio convencional de larga duración en bicicleta”.
Se trata de hacer un número de cortas explosiones de ejercicio intenso con cortos periodos de descanso entre ellos. Los autores probaron en estudiantes que esto produce el mismo beneficio físico que el entrenamiento convencional de larga duración, y toma mucho menos tiempo. Además, increíblemente haciendo en realidad menos ejercicio.
Se ha sabido que el ejercicio mejora la manera como los músculos usan el oxígeno para quemar el combustible de la mitocondria, la microscópica fábrica de energía de las células, de modo que la persona puede realizar sus actividades diarias con mayor efectividad y sin fatiga.
Con el nuevo método, también se logra, siendo útil para personas cuyos médicos temen que hagan ejercicio prolongado y duro.