Una planta tramposa

La flor tramposa. Foto cortesía

La flor tramposa. Foto cortesía

Obligadas. Así van las moscas hacia la planta ceropegia gigante C. sandersonii. Y las obliga… ella misma mediante un truco no muy común.

La planta imita la esencia de abejas que son atacadas. A ese ‘llamado’ acuden las moscas, que son retenidas por un tiempo, pero luego liberadas por la planta, que resulta polinizada.

Las moscas son atraídas por ese olor dado que se alimentan de abejas atrapadas, por ejemplo, por arañas en sus redes.

El hallazgo fue presentado en Current Biology.

Estas flores tienen una morfología compleja, incluyendo estructuras para atrapar los polinizadores temporalmente y liberándolos luego”, dijo Stefan Dötterl de la Universidad de Salzburgo en Austria. “Demostramos que las flores atrapadoras imitan sustancias de abejas occidentales para atraer moscas para polinizarlas. Las moscas son atraídas esperando comida pero en vez de eso son capturadas por la flor que no les brinda recompensa y las usa para polinizar”.

Cerca del 6% de las plantas, incluyendo el género Ceropegia, son polinizadas mediante engaños. Se involucran en un anuncio falso para parecer ofreciendo una recompensa como polen o néctar, una pareja o un lugar para poner sus huevos.

El nuevo estudio es de los primeros en demostrar este mecanismo de imitar un olor de un animal adulto como alimento.

Las moscas con las cleptoparásitos, que se alimentan de abejas comidas por arañas.

Los colibríes son expertos espadachines

Foto Wikipedia

Son tiernos, pequeños y ágiles. Los colibríes. Estas coloridas aves usan su pico largo para libar el néctar de las flores y… para algo más. Toda una sorpresa.

Un estudio aparecido el mes pasado en Behavioral Ecology revela que además emplean su largo pico para… pelear por pareja. Sí, pequeños espadachines.

Lo utilizan como espadas para mantener alejados de sus parejas otros machos, posibles rivales, lo que los convierte en el primer caso conocido de ave que usa su pico como un arma.

Desde Darwin se ha sabido que el pico de las aves es un ejemplo claro de adaptación a través de la selección natural, pero Alejandro Rico-Guevara, autor principal del nuevo estudio y profesor de la Universidad de Connecticut en Storrs dijo que “presentamos la primera evidencia de que los picos también están moldeando la selección sexual mediante el combate macho-macho”.

La investigación se realizó durante 4 años en Costa Rica, estudiando el ermitaño colilargo norteño (Phaetornis longirostris), una especie de Centro y Suramérica.

Al analizar los picos de los jóvenes y adultos, hallaron que el de los machos adultos eran más largos y afilados. Lo usaban como parte del ritual de cortejo compitiendo con sus rivales.

“Los machos con picos más largos y puntudos eran más exitosos en el dominio territorial”, escribieron los autores.

Tiernos, admirables y… combatientes.

Con abejas así, que se venga el enemigo

Si amigas quiere, las abejas serían una buena opción. De hace tiempo se sabe que advierten a sus compañeras de la presencia de un depredador, lo que no se sabía era cómo lo hacían. Ahora se descubrió el secreto.

Científicos de la Universidad de Tours en Francia con la Estación Experimental de Zonas Áridas en Almeida (España) mostraron que utilizan señales químicas para marcar las flores donde han sido atacadas.

En su descubrimiento simularon el ataque de un depredador y observaron si las abejas avisaban a las demás del peligro de libar néctar en cierta planta.

“Las feromonas de alarma provocan un escape en insectos que visitan una flor en particular y hasta ahora no estábamos seguro del papel de esas feromonas en las abejas sociales. Nuestros resultados indican que a diferencia de las abejas solitarias, las sociales usan ese tipo de sistema de alerta en las flores para alertar a sus congéneres de una amenaza”, indicó Ana Llandres, de Tours, cabeza del estudio publicado en Animal Behabiour.

Los investigadores emplearon abejas solitarias y sociales de Australia, China, España y Singapur.

En unas plantas, el ataque era simulado atrapando abejas con pinzas, en otros se usaron plantas de control en las que no se presentaba el ataque simulado.

“Las abejas solitarias respondieron sin cambios en las flores donde habían sido atacadas que en las que no. Sin embargo, las sociales respondían de modo distinto”, dijo Llandres. Las abejas se acercaban menos a las flores donde había habido un ataque.

El estudio respalda la idea de que la sociabilidad de las abejas está ligada a la evolución de señales de alerta.

La fruta procesada pierde calidad

Un estudio de tesis reveló que la guayaba, al ser procesada como pulpa y néctar, pierde cerca del 50 por ciento de la vitamina C, uno de los ingredientes por el que es muy apetecida.
La guayaba tiene unas 7 veces más vitamina C que la naranja. Andrea Melisa Vásquez, ingeniera agroindustrial de la Universidad Nacional en Palmira determinó la cantidad de esa vitamina y de licopeno que se perdía en el procesamiento.
Para el estudio se tomó una cantidad determinada de la fruta y se procesó como pulpa y néctar para después hacerle seguimiento mes a mes, realizando las pruebas de calidad correspondientes (sólidos solubles, acidez titulable y pH).
“Inmediatamente, después de procesada, se le realizaron las pruebas respectivas y se determinó perdidas de aproximadamente el 50% de la vitamina C y, gradualmente, durante el almacenamiento, se iba perdiendo hasta llegar casi al 80%, mientras que el licopeno se comportó de una forma estable”, dijo la estudiante en un informe de prensa de la universidad.