Resumen científico de la semana

Foto  MSUniversity

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1. Detente en mi nombre

Científicos probaron en la naturaleza un caso de aposematismo: las mariposas nocturnas tigre, fuente alimenticia de los murciélagos, envían señales acústicas a estos para advertirles que no son nada sabrosas. Ese mecanismo es usado por distintas especies pero de manera visual, como tener un color más vivo. Pero como los murciélagos no ven bien, estos insectos desarrollaron una manera de defenderse mediante el sonido. El hallazgo fue publicado en Plos One.

2. Tierra oxigenada

Aunque se ha sostenido que al principio la Tierra no tenía oxígeno, un hallazgo en micrometeoritos de hace 2.700 millones de años sugiere que la oxigenación llegó antes de lo creído, en las mismas cantidades que hoy. El artículo apareció en Nature. Estaba presente en la atmósfera superior, separada por una neblina de metano de la capa baja de la atmósfera que no contenía el gas.

3. Conductores trabados

Un estudio de una fundación para la seguridad del tráfico encontró que en el estado de Washignton, Estados Unidos, donde se legalizó la marihuana, los accidentes de autos con conductores ‘elevados’ se duplicó, lo que plantea algunas dudas sobre la autorización para conducir bajo los efectos de la hierba en momentos en que crece la presión para permitir su uso en varias regiones.

4. Genética educativa

Un estudio publicado en Nature encontró que existen 74 puntos del genoma relacionados con el rendimiento escolar y si bien su incidencia en conjunto no es demasiado alta, sí es clara. Estudios precios decían que cerca del 20% del resultado escolar se debía a al genética. Ahora se encuentran sitios específicos, pero se cree que falta mucho por conocer sobre el tema.

5. Hacha antediluviana

En Australia, en la remota región de Kimberley, arqueólogos encontraron la que parece ser el hacha más antigua que data de la Edad de Piedra, hace 45.000 a 49.000 años, muy cerca al momento en que los humanos llegaron a esas tierras. El fragmento había sido desenterrado a comienzos de los 90, pero el análisis permitió saber ahora que estaba en un estrato de mucha más antigüedad. El hacha fue una innovación para esos primeros pobladores australianos. El hallazgo apareció en Australian Archaeology.

6. Más y más y más

De un solo golpe, astrónomos anunciaron la confirmación de 1.284 planetas extrasolares, con lo que asciende a 3.409 el número de esos mundos detectados hasta ahora, con cientos de candidatos en espera de confirmación. El hallazgo se logró gracias al telescopio espacial Kepler de la Nasa, dedicado a buscar planetas en otras estrellas.

7. Medicina insensible

Cuando las personas consumen acetaminofén para reducir su dolor, sienten menos compasión por el dolor físico y emocional de los demás sugiere un estudio publicado en Social Cognitive and Affective Neuroscience. Una especie de analgésico social. Ese compuesto es empleado en más de 600 medicinas de uso común. Otro estudio ya había mostrado que ese compuesto bloquea las emociones positivas.

8. Promesa malárica

Un candidato a vacuna contra la malaria brindó protección a adultos voluntarios sometidos al Plasmodium falcíparum, protección durante más de un año en el ensayo en fase 1 reveló un estudio en Nature Medicine, lo que convierte al compuesto denominado PfSPZ en una opción seria que continuará evaluándose en otras fases. La malaria mata cerca de 500.000 personas cada año en regiones tropicales inoculada por mosquitos Anopheles.

9. No envuelva los bebés

El riesgo de muerte súbita en los bebés parece tener un incremento cuando son acostados envueltos en cobertores, sea que duerman de lado o sobre su estómago dice el estudio aparecido en Pediatrics. La investigación analizó casos de muerte súbita en distintas regiones encontrándose un aumento en los bebés envueltos, siendo mayor en aquellos que eran acostados de lado.

10. Cuidado si tiene hambre

Un estudio aparecido en Neuropsychopharmacology encontró que cuando las personas tienen mayores niveles de grelina, hormona asociada al hambre, son más impulsivas y no toman las mejores decisiones. La investigación se hizo con ratas y abre las puertas a nuevos tratamientos de problemas psiquiátricos asociados a la impulsividad.

Si tiene hambre, mejor no tome decisiones

Foto Pixibay

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Nunca tome decisiones mientras esté… hambriento. Eso al menos es lo que sugiere un estudio que relaciona la grelina (hormona del hambre cuestionada últimamente) con un efecto negativo tanto en la toma de decisiones como en el control de los impulsos.

El estudio publicado en Neuropsychopharmacology fue hecho con ratas en la Universidad de Gotemburgo. Esta hormona es producida en el estómago cuando se tiene hambre.

Demostramos que los niveles altos de grelina vistos antes de comer o durante los ayunos, hacen que el cerebro actúe impulsivamente y afecte la capacidad de tomar decisiones racionales”, explicó Karolina Skibicka, docente en la Academia Sahlgrenska en esa universidad.

La impulsividad es compleja pero se puede descomponer en la acción impulsiva, esa incapacidad de resistir una respuesta motriz, y la elección impulsiva, la incapacidad de posponer una gratificación.

Muchos han experimentado la dificultad de resistirse a un sánduche o algún alimento más aún si saben que pronto se servirá el almuerzo y lo mismo aconteció con las ratas en el estudio.

Los científicos encontraron entre otras, que a las ratas que les daban grelina directamente en el cerebro, que imita cómo el estómago nos comunica la necesidad de comer, eran más datos a buscar a presionar un dispositivo para tener una recompensa en vez de esperar a pesar de que la perderían.

La capacidad de posponer gratificación para obtener una mayor después es una medida de elección impulsiva, por ejemplo elegir una galleta ya o varias unos minutos después, o comer un alimento calórico ya y no esperar la opción de uno más sano.

La persona que elige la gratificación inmediata a pesar de que esperar le traerá una mejor, se caracteriza por ser más impulsiva y eso implica una capacidad más pobre para tomar decisiones racionales.

Los altos niveles de la hormona evitaron que las ratas fueran capaces de esperar una recompensa mayor.

El estudio también mostró que los niveles aumentados de grelina causaban cambios genéticos en circuitos cerebrales relacionados con la impulsividad y la toma de decisiones.

Como la impulsividad es un rasgo de varias enfermedades neurosiquiátricas el hallazgo podría conducir a tratamientos enfocados en los receptores de grelina en el cerebro según los investigadores.

Tener un amigo cercano ayuda a los hombres

Foto Wikipedia commons

Tener un buen amigo, de esos cercanos, ayudaría a lidiar con el estrés de los hombres y mejoraría su salud.

Eso dice un estudio publicado en Neuropsychopharmacology.

El estudio de científicos de la Universidad de California en Berkeley dice que el ‘bromance’ (relación cercana entre dos hombres, no sexual) extiende a esa amistad cerrada entre hombres lo que ya se había demostrado en estudios con pares de ratas macho y hembra: las interacciones sociales aumentan los niveles de oxitocina en el cerebro, hormona que ayuda a socializar, aumentando la resiliencia de cara al estrés y ayudando a tener una vida más larga y saludable.

En esta investigación se trabajó con ratas macho en la misma jaula, demostrando que el estrés moderado puede hacer que sean más sociales y cooperadoras de lo que son en un ambiente desestresado.

“Un ‘bromance’ puede ser una gran cosa”, en palabras de una de las autoras del estudio, Elizabeth Kirby. “Los machos tienen una mala fama cuando mira modelos de animales y sus interacciones sociales dado que son agresivos por instinto. Pero aún las ratas pueden tener un buen abrazo macho-macho para ayudar a recuperarse de un día malo”.

“Tener amigos no es antimasculino. Estas ratas usan su amistad para recuperarse de lo que de otra forma sería una experiencia negativa. Si las ratas pueden hacerlo, los hombres pueden”.

Cuando se trata de eventos traumáticos, se encontró que los niveles de oxitocina se reducen y eso impide la s

Hallan sustancia clave en suicidas

sUn químico en el cerebro ayudaría a que una persona tenga tendencias suicidas. Eso revelaron científicos, quienes dijeron haber encontrado la primera prueba de que el glutamato está vinculado con esa conducta.

El estudio apareció en el journal Neuropsychopharmacology, hecho por Lena Brundin de Michigan State university y un grupo internacional de co-investigadores y en él se demuestra que el glutamato es más activo en el cerebro de quienes intentan suicidarse.

Este es un aminoácido que envía señales entre las neuronas y se ha sospechado desde hace mucho que tiene un papel en las causas químicas de la depresión.

“Los hallazgos son importantes porque muestran un mecanismo de una enfermedad en pacientes”, dijo Brundin. “Ha habido mucho interés en otro neurotransmisor, la serotonina desde hace 40 años. La conclusión de nuestro paper es que necesitamos volver la mirada hacia el glutamato”.

Los científicos examinaron la actividad del glutamato midiendo el ácido quinolínico -que mueve un interruptor químico que hace que el glutamato envía más señales a las células cercanas- en 100 pacientes en Suecia. Dos tercios de los participantes fueron admitidos en un hospital tras intentar suicidio, mientras que el resto estaba sano.

Fue así como encontraron que entre quienes intentaron suicidarse, había más de dos veces más ácido quinolínico en el fluido espinal que en las personas sanas, lo que mostraba un aumento en las señales por el glutamato entre las células nerviosas. Aquellos que reportaron mayores deseos de suicidarse tenían también niveles más altos del ácido.

Los resultados revelaron además menores niveles del ácido entre un subconjunto de pacientes seis meses después, cuando su conducta suicida había desaparecido.

El hallazgo también explica el porqué de otro estudio que había señalado que la inflamación cerebral era otro factor de riesgo de suicidio: el cuerpo produce el ácido quinolínico como parte de la respuesta inmunitaria que produce la inflamación.