Detectan truchas con cáncer de piel

No usa bloqueador solar y tampoco puede esconderse bajo la sombra. Investigadores encontraron una trucha manchada de la Gran Barrera de Coral en Australia con cáncer de piel, lesiones en parches oscuros similares a como luce el melanoma en humanos.

No es el único. Los científicos confirmaron en un artículo en Plos One que las tres especies de truchas en la GBC padecen cáncer.

Aunque los científicos han ensayado a provocarles cáncer a los peces y lo han conseguido, esta sería la primera vez que se observa en el medio natural.

Al cruzar peces de cola de espada y un platy (Xiphophorus), ambos muy comunes, obtienen una variedad más sensible a la luz UV debido a razones genéticas. Los platy portan un gen de tumores y un regulador para controlarlo, mientras los cola de espada no tienen ninguno. Cuando se aparean, a veces sus descendientes solo heredan el gen del tumor sin el regulador, aumentando la incidencia de cáncer.

Así, han sido usados para estudiar el cáncer de piel en humanos.

Un grupo de biólogos marinos del Australian Institute of Marine Science en Townsville, que estudiaban tiburones en la Gran Barrera de Coral advirtieron que unas truchas que comían los tiburones, como la de manchas azules, tenían parches negros en su piel. Al comienzo pensaron que podrían ser por causa de un hongo, pero cuando enviaron tejidos al laboratorio a Newcastle University en el Reino Unido, no hallaron evidencias de infección microbiana. Es más, el grupo australiano no encontró contaminantes en la GBC, por lo que solo quedaba un sospechoso: el cáncer de piel.

Para los científicos, la enfermedad podría deberse a que la Gran Barrera se halla debajo del agujero en la capa de ozono, por lo que la región recibe más radiación ultravioleta que cualquier otro sitio en el planeta. O podría ser que las tres especies de truchas se estén cruzando entre sí, derivando en descendientes más dados a contraer ese cáncer.

En la foto cortesía del AI of MS se aprecia una de las truchas con el cáncer.

¡Una bacteria con 100 millones de años!

Convivieron con los dinosaurios. Sí, puede suponerse. Bueno, al menos vivieron en el mismo tiempo.

Son los organismos más viejos del planeta. Unas bacterias que viven en el fondo del mar Ártico tienen 100 millones de años. Podrían ser más longevas: aquel es el periodo de hibernación, de acuerdo con un estudio de Casey Hubert, de la Universidad de Newcastle y el Grupo de Geociencias, presentado en el encuentro de la Society for General Microbiology, citado por New Scientist.

Los científicos se encontraron tal sorpresa cuando estudiaban la actividad biológica en muestras sedimentarias del fondo del mar en la isla noruega de Svalbard.

El grupo esperaba hallar organismos que florecían en el frío, pero que morían ante las altas temperaturas.

A los 20 grados, había algo de actividad microbial en los sedimentos, viéndose un segundo pico de actividad cuando la temperatura llegaba a los 55 grados.

¿Qué era aquello? Una especie de microbios amantes de las altas temperaturas, termófilos, atrapados en sedimentos como esporas que sólo germinaban cuando la temperatura se acercaba a los 50 grados.

¿Andan esos organismos, como el famoso banco, en el lugar equivocado? Si sólo se desarrollan en el calor, ¿qué diablos hacen en el piso del congelado Ártico?

Hubert especula que las corrientes se encargaron de transportar estas bacterias de su nicho caliente al frío Ártico, donde permanecían dormitantes.

El sedimento las entierra, hasta que la temperatura sube lo suficiente para germinar, lo que puede tomar más de 100 millones de años. Las esporas se mantienen viables durante millones, por lo que pueden soportar el largo periodo de enterramiento. Foto en el Ártico.