Cigarrillos electrónicos no parecen benignos

No es inofensivo como lo venden y sostienen. Los cigarrillos electrónicos también hace daño. Y no es un invento: pueden cambiar la expresión de los genes de la misma forma que lo hace el tabaco.

Eso concluye un estudio presentado en el congreso de la Asociación Americana de Investigación en Cáncer.

Es uno de los primeros, sino el primer estudio en investigar los efectos biológicos de esos dispositivos.

En la investigación se estudiaron las células de los bronquios que contenían algunas mutaciones de las encontradas en fumadores con riesgo de cáncer de pulmón. Las células fueron inmortalizadas, cultivadas en un medio que había sido expuesto al vapor de los cigarrillos electrónicos y su expresión genética determinada.

Se encontró que las células crecidas en ese medio mostraban un patrón similar de expresión genética que las cultivadas en un medio expuesto a humo de tabaco.

Los cambios no son idénticos, explicó el investigador Avrum Spira, de la Universidad de Boston, pero “hay similitudes asombrosas”.

Ahora se investiga si esas alteraciones significa que las células actúan más como células cancerosas en el cultivo.

Como el estudio está en etapas tempranas, no se puede afirmar que los cigarrillos electrónicos causan cáncer in vitro. “Pueden ser más seguros que el tabaco, pero nuestros estudios preliminares sugieren que no son benignos”.

El estudio apareció en Clinical Cancer Research.

Estos cigarrillos son muy controvertidos. Como vaporizan nicotina en un líquido en vez de quemar tabaco, algunos creen que podrían reducir dramáticamente el daño que hace el tabaco a la salud. Para otros se trata solo de otra forma de fumar.

Dejar de fumar está en los genes

Si usted fuma y quiere dejar el hábito, debería conocer sus genes primero.

Sí. Un nuevo estudio dice que la decisión está influida por la genética, que revela si es capaz de dejar de fumar o si requerirá ayuda de medicinas.

La investigación fue publicada en el American Journal of Psychiatry y es un avance para poder, algún día, brindar un tratamiento individualizado para ayudarles a los pacientes a dejar el peligroso vicio.

“Este estudio se fundamenta en nuestro conocimiento de la vulnerabilidad genética a la dependencia a la nicotina y nos ayudará a dirigir las estrategias para dejar el hábito de fumar”, dijo Nora Volkow, directora de uno de los Instituto de Salud de Estados Unidos, Nida.

Muestra además el valor del examen genético para identificar pronto a los fumadores que posean los genes relacionados y reducir su riesgo de volverse adictos al tabaco.

El estudio analizó los genes del receptor de la nicotina CHRNA5-CHRNA3-CHRNB4 que contribuyen a la dependencia de la nicotina y el fumar mucho. Aquellos que portaban la forma de alto riesgo del grupo de genes reportaban demorar 2 años más en dejar el cigarrillo en comparación con quienes portaban la forma de riesgo bajo.

El retraso fue atribuido a un patrón de exceso de cigarrillos entre aquellos con los genes del mayor riesgo.

Se encontró además que las medicinas aprobadas para parar el consumo de nicotina aumentaban la probabilidad de abstinencia al final del tratamiento, lo que muestra que esas drogas pueden ser útiles para esa población.

“Encontramos que los efectos de las medicinas para dejar de fumar dependen de los genes de la persona”, explicó Li-Shiun, de Washington University School of Medicine, St. Louis.

Quienes poseen la versión de bajo riesgo, no requerirán por lo general medicinas para el tratamiento.

Qué cosas tan curiosas

Uñas y cáncer. Las uñas de los pies podrían ser muy útiles para… ¡evaluar el riesgo de cáncer de pulmón! Bueno, al menos en fumadores. Esto, gracias a los niveles de nicotina que se acumulan en las uñas de bajo crecimiento. Un análisis de pedazos de uña de 850 personas durante 12 años reveló que aquellas con los más altos niveles de nicotina en sus uñas eran 3,5 veces más probable de tener un diagnóstico de cáncer de pulmón que aquellos con niveles bajos, según un estudio en el American Journal of Epidemiology. Más que curioso.

Caja negra. Una caja negra la tienen todos los aviones. Pero… ¿y las naves espaciales? Buen punto. Por eso se acaba de diseñar una, que fue probada a bordo del módulo japonés de carga HTV2. Tras desligarse de la Estación Espacial Internacional, el módulo se desintegró y la caja negra fue expulsada. Cayó en algún punto del océano Pacífico entre Chile y Nueva Zelanda. Sobrevivió el reingreso a la atmósfera, por lo que los técnicos se mostraron muy esperanzados en este útil dispositivo.

Cuando el trasbordador Columbia se desintegró tras reingresar a la atmósfera, de los cerca de 700 sensores se pudo saber que por un resquebrajamiento ingresó plasma a una ala, derritiéndose luego y produciendo el desastre en el que murieron 7 tripulantes.

La caja negra inventada, REBR, suministrará todos los datos de las naves. No será recuperada del océano. No. Cuando caiga, transmitirá toda la información a la red de satélites de comunicación Iridium. Curioso.

Temor a las alturas. Si usted padece acrofobia, el temor a las alturas, una fobia tan sentida que la persona no es capaz ni de pararse en una simple silla, podría tener una ayuda a la mano.

Una dosis adicional de la hormona del estrés podría serle muy útil, al menos en palabras de Dominique Quervain, de la Universidad de Basilea en Suiza.

Es común que personas con alguna fobia sean tratadas exponiéndolas a lo que les causa el temor. La idea es que si se aprendió una fobia, se puede reducir su intensidad aprendiendo que no hay nada que temer.

Una nota en New Scientist indica que experimentos con animales sugieren que cortisola, una hormona humana en respuesta al estrés, ayuda a aumentar ese aprendizaje. Y para examinar si era útil, Quervain se las suministró a 40 personas con acrofobia antes de someterlos a un programa de desensibilización de situaciones vertiginosas crecientes exhibidas mediante un dispositivo virtual.

A los tres días de dada la dosis, esas personas sintieron mucho menos miedo de alturas virtuales y reales medido por cuestionario y exámenes de conductancia en la piel. La diferencia se mantenía al mes. El estudio fue publicado en proceedings of the National Academy of Sciences. Bien curioso.

Viento y montañas. Una razón más para no subestimar el viento. Sabido es que destruye todo lo que encuentra a su paso cuando adquiere altísima velocidad. Seca y reseca, también. Bueno: el viento no deja crecer las montañas. Un estudio de la Universidad de Arizona en Asia Central en la cuenca Qaidam, reveló que allí debería haber una montaña, pero lo que hay son pilas de arena. “Nadie había pensado que esto fuera posible”, dijo el profesor Kapp, vinculado a la investigación. Eso no está en los textos, en donde los ríos y los glaciares figuran como las fuerzas que moldean las montañas en términos de quebrar el material que las compone.

Las abejas que fuman y toman café

No acostumbran ir a un café a pedir tinto y encender el cigarrillo, aunque no tienen leyes que se los prohíba. Sí, a las abejas les gusta la cafeína y la nicotina.
No es que busquen alguien que fume o una colilla para soplársela, ni se enflechen hacia una taza de buen café. No. Las abejas gustan del néctar en las flores que contienen de manera natural esas sustancias adictivas, una herramienta que ha desarrollado la naturaleza para que vuelvan por más.
Esto se desprende de un estudio de Ido Izhaki, de la Universidad de Haifa en Israel. “Podría ser un desarrollo evolutivo tendiente, como en humanos, a volverlas adictas”, explicó.
No se les ha visto en dispensadores de café ni fumándose un paquete al día.
Resulta que en su papel de polinizadoras al recoger inadvertidamente polen de una flor, en esencia células espermáticas, y dejarlo sin saber en la parte femenina de la flor, facilitan la polinización.
El néctar de algunas plantas, como de la flor de los cítricos, incluye pequeñas cantidades de cafeína, mientras que en otras, como el árbol del tabaco, nicotina.
En su estudio Izhaki y colegas demostraron que esas sustancias en verdad seducen las abejas. Si bien no se tiene la seguridad de si esas sustancias hacen más eficiente la polinización, las plantas que sobreviven la selección natural son probablemente esas que desarrollan los niveles exactos de esas sustancias adictivas, permitiéndoles atraer, no repeler las abejas.
El estudio determinó una preferencia por esas flores, no una adicción, lo que deberán demostrar futuras investigaciones.