Cómo se logró exitosa separación de gemelas siamesas

Las gemelas Angélica y Angelina Sabuco, que nacieron pegadas por el pecho y el abdomen son ahora dos niñas separadas.

Gracias a una riesgosa pero exitosa operación, las gemelas fueron intervenidas durante 10 horas en el Lucile Packard Children’s Hospital para culminar un complejo proceso de planeación de meses que involucró especialistas de muchas ramas.

“Es un sueño hecho realidad”, expresó Ginady Sabuco, la mamá, hablando en medio de las lágrimas. “Estamos muy complacidos”, dijo Gary Hartman, médico que encabezó la operación de separación. Para él, las cosas no pudieron ir mejor.

La parte más riesgosa del procedimiento fue dividir el hígado fusionado de las niñas. Se hizo con suavidad y con toda calda, dijo el médico. Se tenían temores de una hemorragia dado que un cuarto del suministro de sangre del cuerpo pasa por este órgano cada minuto. Gracias al equipo de última tecnología utilizado el equipo médico dividió el tejido y cauterizó los vasos sanguíneos, virtualmente sin derramamiento de sangre.

Las hermanas Sabuco compartían pocos órganos.

Fue a mediados de 2009 cuando la señora Ginady, en embarazo, supo que sus hijas estaban pegadas. “Dios, por qué nosotros, por qué yo?” se preguntó.

No fue fácil. Su esposo Fidel vivía y trabajaba en San José, California, mientras con su hijo residía en Filipinas. Un año después se reunieron. Las bebés fueron evaluadas en el Packard Children’s para mirar su fisiología y los riesgos de la separación. De seguir unidas el riesgo era serio debido a posibles deformidades musculares y esqueléticas que habrían empeorado con el tiempo.

“Ya había anormalidades en sus sistemas músculo-esqueléticos”, dijo Hartman tras la cirugía. La operación reconstructiva de pecho a la que fueron sometidas las gemelas comenzó a aliviar los problemas en la curvatura de sus pechos y columnas.

Es la segunda separación de gemelos que se hace en ese centro hospitalario.

Las imágenes diagnósticas revelaron que las niñas no compartían corazón, sus hígados estaban fundidos y sus intestinos se tocaban pero los sistemas digestivos funcionaban por separado, reveló Frandics Chan, profesor de Radiología. Los esternones estaban juntos, pero las costillas separadas.

El otro paso en la preparación previo a la separación fue la inserción de expansores de tejido en cuatro sitios debajo de la piel. Son pequeños globos que se inflan gradualmente con líquido para promover el crecimiento de piel extra que fue usada para reparar la separación.

Durante esa inserción se observó con cuidado la respuesta a la sedación y la anestesia. La circulación de las niñas no era compartida en su mayoría, lo que hizo que la anestesia fuera más segura, reportó Gail Boltz, profesor de Anestesiología.

Hartman, Boltz y Peter Lorenz, profesor de cirugía plástica y reconstructiva, planearon cada detalle de la operación, que involucró 20 médicos de 15 a 20 personas en el staff de cirugía. Eligieron dónde debería estar cada pieza del equipo e implementaron un plan de código de colores para saber bien qué personal y qué equipo correspondían a cada niña.

Las gemelas llegaron a la sala de cirugía a las 6:30 a.m. Hartman hizo las primeras incisiones en la piel y músculos de las niñas y Lorenz cortó a través de las costillas. Hartman separó los diafragmas e hígados, que estaban sujetados firmemente en el lado más largo. Luego separó los intestinos y poco después de mediodía en noviembre 1, cortó el último pedazo de piel que juntaba las niñas. Una de ellas fue conducida con su equipo a un cuarto adyacente para la cirugía reconstructiva: ¡la primera vez en sus vidas que estaban en salas separadas!

Lorenz y Rohit Khosla, profesor de cirugía plástica y reconstructiva, reconstruyó las paredes abdominales y del pecho de las gemelas. Les implantaron una placa absorbible en el pecho de cada una, donde debería ir el esternón y les ataron a las placas pedazos de hueso removidos durante la separación. A las 4:30 p.m. terminó la intervención.

“En año y medio se disolverán las placas”, dijo Lorenz. “Eso les da palzo a los huesos grapados para que se fusionen, apra que tengan huesos normales y pechos estables”.

Tras la cirugía, fueron llevadas a la Unidad de Cuidados Intensivos para recuperarse durante una semana más o menos.

Durante la recuperación, podrán perder algo del desarrollo ganado. Caminaban juntas, ahora deberán aprender a hacerlo solas, pero se cree que en poco volverán a tener esas habilidades perdidas con la separación.

Hartman predice que serán dos niñas felices y saludables. “No vemos ningún problema para que se recuperen por completo”.

Angélica, según su madre, es más habladora, mientras Angelina es callada. Cuando Angélica tose, sin embargo, Angelina suavemente golpea su espalda.

Foto cortesía Stanford

Ciencia curiosa

Nos inundamos nosotros mismos. Extraer agua subterránea para beber, irrigación y otros usos nos beneficia por un lado pero afecta por el otro: ha contribuido con un 6 por ciento del aumento del nivel del mar ocurrido desde 1900. Leonard Konikow, del U.S. Geological Survey en Reston, empleó datos de todo el planeta para mostrar cómo en ese lapso la extracción ha transferido cerca de 4.500 kilómetros cúbicos a los océanos. La tasa ha subido desde 1950 y en especial desde 2000, a partir del cual la extracción de agua subterránea ha contribuido con 0,40 milímetros de aumento del nivel del mar por año, según el estudio publicado en Geophysical Research Letters. Curioso.

Todo por la Luna. Uno de los mosquitos transmisores de la malaria, Anopheles funestus, prefiere picar en noches iluminadas por la Luna según estudio. Durante 35 noches consecutivas, investigadores en Mozambique atraparon mosquitos, en especial A. funestus y compararon las tasas de captura con la conducta del bicho. Fue así como hallaron que la actividad creció con la intensidad de la luz de la Luna, tanto dentro de las casas como en el exterior. Esto fue cierto en particular durante la fase creciente, informaron los científicos en Medical and Veterinary Entomology. Aunque el efecto no incidió en la eficiencia del apareamiento de los machos, sí motivó a las hembras (que son las que transmiten la malaria) a regresar por más alimento (sangre). Bien curioso.

Por un pelito. Los niños serán niños, pero solo… si tienen un gen que evita que se conviertan en niñas. ¿Cómo así? Un estudio en ratones encontró que el gen DMRT1 previene que las células de los testículos se reprogramen como células de ovario, dijeron científicos de la Universidad de Minnesota y la Universidad del Estado de Washington en Pullman en un informe en Nature. Al remover el gen en machos, hizo que las células en los testículos se transformaran en células productoras de estrógeno, incluso en ratones adultos. Curioso.

De niñas a… objetos sexuales: pliegues de la moda

Que las mujeres son objetos sexuales. Una afirmación que tiene tanto de ancho como de largo. En eso, se afirma, las ha convertido la sociedad. Claro, no a todas, pero sí a muchas, comenzando por las más jóvenes. Y las niñas.

El consumismo exagerado, basado en prototipos de mujeres casi inexistentes, ha sido uno de los factores claves en la cosificación de la mujer. Y aunque puede haber quienes se sientan bien así, la discusión se ha mantenido vigente.

Una pregunta válida se puede hacer, dentro de las tantas posibles, sobre la influencia de un sector específico.

¿Están ayudando los diseñadores y fabricantes de moda y prendas a convertir a las niñas y jóvenes en objetos sexuales?

Un nuevo estudio reveló que más del 30 por ciento de las prendas para niñas y jóvenes disponibles en internet en Estados Unidos son sexys o sexualizantes.

No se hace necesario ir tan lejos en vista de la globalización. En nuestro medio las niñas, adolescentes y mujeres en sus 20 visten de una manera que podría llamarse provocativa, sin que signifique que hablamos de insinuación y menos de incitación. Pero que hoy hay más piel descubierta que antes o realce de ciertas formas, no cabe la duda, sin entrar a calificar si esto es bueno o malo. Hablemos sólo de que es la tendencia.

Volvamos al estudio de Samantha Goodin y Sarah Murnen, del Kenyon College. En su opinión, esa sexualización tiene serias implicaciones sobre cómo las jóvenes se evalúan a sí mismas según el modelo sexualizado de atracción física femenina. Las hace confrontar muy pronto en sus vidas el tema de la identidad sexual.

Los hallazgos serán publicados en el journal Sex Roles.

La teoría de la “objetificación”, las mujeres de las culturas occidentales son caracterizadas y tratadas como objetos de la mirada masculina. Esto deriva en el desarrollo de una auto-objetificación (hay que llamarlo de modo no muy castizo, tal vez), en las que las niñas y las mujeres interiorizan esos mensajes y ven sus cuerpos como objetos a ser evaluados de acuerdo con estándares estrechos, a menudo sexualizados, de la atracción

Teniendo en mente los efectos negativos de esa autocalificación, tales como la insatisfacción con el cuerpo, la depresión, la poca confianza y la baja autoestima, Goodin y su equipo analizaron el rol de la ropa de niñas en una posible influencia social que puede contribuir a la auto objetificación en niñas preadolescentes.

Examinaron la frecuencia y la naturaleza de la ropa sexualizante disponible para niñas (no adolescentes) en los sitios web de 15 tiendas populares en Estados Unidos. La ropa sexualizante revela o enfatiza una parte sexualizada del cuerpo, tiene características asociadas con ser sexy y/o porta mensajes sexualmente sugestivos. También miraron si las prendas tenían características infantiles, como cintas y otros.

De los 5.666 artículos estudiados en las tiendas, 69% tenía características infantiles solamente. Un 4% tenía sólo características sexualizadas y un 25% tenía ambas. La sexualización se da con más frecuencia en artículos que enfatizan una parte del cuerpo sexualizada, tales como camisetas y vestidos cortados de tal manera que hicieran más notorios los senos o pantalones muy decorados que llamaban la atención de las nalgas.

El tipo de tienda fue ligado al grado de sexualización, con tiendas para adolescentes o preadolescentes más dadas a exhibir ropa sexualizada comparadas con las tiendas para niños.

Para los autores “nuestro estudio presenta la categoría ambigua de ropa sexualizante de niñas. La co-ocurrencia de características sexuales e infantiles hacen que la sexualización esté presente en esas prendas. Padres confundidos pueden ser persuadidos a comprar una minifalda tipo leopardo si es de un rosado brillante. Claramente, lo sexual es visible en la disposición de los colores teñidos. Proponemos que las niñas que se visten de esta manera podrían contribuir a socializarse dentro del estrecho rol de la mujer sexualmente convertida en objeto”.

Un tema para pensar, aunque la ola de la moda es irresistible hoy.

Dejad que las niñas se ensucien más

La niñas son vestidas para que no se ensucien, juegan más adentro de la casa que afuera y su diversión la supervisan más sus padres que las de los niños. Sí, en nuestra sociedad, las niñas deben estar aseadas y relucientes.

Las niñas, entonces, parecen enfermarse más que los chicos. Eso es lo que dice un trabajo continuo de Sharyn Clough, filósofa de Oregon State University. Cuando llegan a la edad adulta, dicen las estadísticas, parecen enfermar más, aunque no se haya demostrado en un estudio de largo plazo esa relación.

Las mujeres tienen una tasa más alta de asma, alergias y desórdenes autoinmunes, lo que parece se explica con la llamada hipótesis de la higiene, un vínculo muy documentado, aunque el rol de género ha sido poco explorado como parte del fenómeno.

En el estudio publicado en Social Science & Medicine, señala que las mujeres tienen una mayor incidencia de aquellos problemas y ofrece su explicación.

Clough documenta una variedad de investigación sociológica y antropológica mostrando que nuestra sociedad socializa las niñas distinto a como hace con los niños. En general, ellas son alejadas del mugre.

“Existe una diferencia significativa en los tipos y cantidades de gérmenes a los que están expuestos niñas y niños, y esto puede explicar algunas de las diferencias en la salud que encontramos entre hombres y mujeres”, dijo.

No se trata de que los padres las envíen al patio o a la calle hasta que estén negras de polvo y pantano. Lo que desea la investigadora es una nueva mirada a viejos estudios, para que epidemiólogos y clínicos vuelvan a examinar los datos a través del lente del género.

La hipótesis de la higiene vinculó no hace mucho el aumento en la incidencia de asma, alergias y desórdenes autoinmunes como la enfermedad de Crohn y la artritis reumatoide, con localidades geográficas y ambientales determinadas, en especial áreas urbanas y naciones industrializadas. Diferentes estudios han mostrado que cuando los países se industrializan más y se hacen más urbanos, las tasas de esas enfermedades suben, como en el caso de India con la enfermedad de Crohn.

En Estados Unidos se ha encontrado que la prevalencia de asma es más alta entre las mujeres (8,9 por ciento comparado con 6,5 para hombres) y ellas tienen mayor probabilidad de morir por asma. Los Institutos de Salud reportan que las enfermedades autoinmunes golpean a las mujeres tres veces más que a los hombres.

Un reporte en la llamada Task Force on Gender, Multiple Sclerosis and Autoinminity muestra que entre la gente con esclerosis múltiple y artritis reumatoide, la relación mujer-hombre es entre 2 a1 y 3 a 1. Con lupus hay nueve veces más mujeres afectadas que hombres.

“Estamos apenas comenzando a aprender sobre la compleja relación entre bacterias y la salud. Más del 90 por ciento de las células en nuestro cuerpo son microbianas antes que humanas. Parecería que hemos coevolucionado con las bacterias. Necesitamos explorar más esta relación y no en los términos de ingerir un yogur prebiótico”, indicó.

No se trata de darles a las niñas una cucharadita de polvo, que contendría millones de células microbianas de todo tipo. La idea es clara:

Por favor, más tiempo para juegos en la calle, y no dentro de la casa, es bueno para todos los chicos, aún si eso significa que se ensucien un poco más.

Que permanezcan fuera de la casa tanto tiempo como sea posible, es la recomendación final de Clough.

¡Niñas entran a la pubertad a los 7 años!

Algo está sucediendo. No es en Colombia, pero… Hoy, el doble de niñas de 7 años que hace una década, están llegando a la pubertad en Estados Unidos.
“Encontrar que las niñas están comenzando del desarrollo de los senos temprano y más temprano es muy preocupante”, dijo Marcia Herman-Giddens, de la Universidad de Norte de Carolina, quien había desarrollado un primer estudio en 1997. ¿Qué está sucediendo? “Para tener tal cambio en tan corto tiempo, tiene que ser el medio ambiente”, agregó.
Un nuevo estudio con 1.200 chicas en tres ciudades de Estados Unidos mostró que el 10,4 por ciento de las blancas de 7 años tenían desarrollo de senos relacionado con el inicio de la pubertad, comparado con 5 por ciento en 1997.
La proporción de niñas negras, sin embargo, decreció un poco, del 48 al 43 por ciento de las de 8 años que están entrando en la pubertad.
Frank Biro, del Cincinnati Children’s Hospital Medical Center en Ohio, líder del nuevo estudio, consideró que “parte de este incremento se debe al aumento del sobrepeso en las niñas”.
Las hormonas liberadas por las células con grasa adicional podría estar incidiendo. Su grupo está chequeando también muestras de sangre y orina para detectar químicos que imiten el estrógeno, por ejemplo provenientes de plásticos en el ambiente, o de la soya en la dieta.

Cuando su niño juega como una niña…

Ni antes de nacer estamos protegidos. Si su niño juega más con muñecas que con carritos, no es que sea anormal. Resulta que fue víctima de una exposición inconsciente de su madre a ciertos químicos.
La exposición en el útero a una familia común de químicos industriales puede perturbar sutilmente las preferencias de un muchacho por cierto tipo de juegos infantiles que se piensa están conectados al cerebro, reveló un estudio.
Los talatos (phtalates) son solventes y suavizadores plásticos muy empleados.
En la investigación se encontró que a mayor exposición fetal de los niños a ciertos talatos, con menor frecuencia se involucraban en juegos típicamente masculinos.
Los juegos de las niñas no se veían afectados, según el estudio, que será publicado próximamente en el International Journal of Andrology.
La razón por la que a los niños les gustan los carros y a las niñas las muñecas se relaciona con diferencias fetales en el desarrollo del cerebro, explica Heather Patisaul, neuroendocrinólogo en North Carolina State University en Raleigh. Los hombres se desarrollan distinto a las mujeres, en lo físico y en su comportamiento a través de la programación de los andrógenos, hormonas masculinas como la testosterona, dijo la científica. En los animales, algo que disminuya las señales de testosterona durante el desarrollo fetal, como un químico o un defecto genético, puede activar una sutil desmaculinización en los machos.
Como los talatos pueden desencadenar una actividad anti-androgénica, Shanna Swan, de la Escuela de Medicina y Odontología de la Universidad de Rochester en Nueva York, y sus colegas, investigaron si las conductas programadas por la testosterona en los niños podían ser disminuida por la exposición fetal a los contaminantes.
Los investigadores midieron la exposición de las madres a los talatos en los últimos tres meses de embarazo y tres a seis años después les preguntaron si sus hijos jugaban más con muñecos o usaban ropa de niñas o se envolvían en juegos más neutros como acertijos o deportes.
Los niños con mayor exposición a los talatos, en especial al dithylhexyl phtalate o DEHP, tendían a jugar menos con carros y armas.