Por pesticidas, aumenta el mal de Parkinson

Se usa en nuestro medio aún. En unos años podrían existir más colombianos con el mal de Parkinson.

Las personas que usan ese pesticida o la rotenona desarrollan 2,5 veces más a menudo el mal de Parkinson que quienes no los han empleado, reveló un estudio patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

“La rotenona inhibe directamente el funcionamiento de la mitocondria, la estructura responsable de producir la energía en la célula”, dijo Freya Kamel, quien participó en el estudio publicado ayer viernes en el Environmental Health Perspectives. “El paraquat incrementa la producción de ciertos derivados del oxígeno que afectan las estructuras celulares. Quienes emplean esos dos productos u otros con similar mecanismo de acción son más dados a desarrollar el mal de Parkinson”, agregó.

En Estados Unidos el paraquat está restringido a aplicadores registrados, mientras que la rotenona sólo se permite para combatir ciertas especies invasoras de peces.

En Colombia, un estudio de la Universidad Nacional hace dos años mostró los efectos letales del paraquat sobre peces en los Llanos Orientales, corroborando estudios de otros científicos del efecto del pesticida en las fuentes de agua y en los humanos.

La vida sin oxígeno: ¡claro que sí!

¿Cuánto aguanta usted sin respirar? En el fondo del Mediterráneo se acaba de encontrar lo impensado: tres organismos que viven sin oxígeno. O eso es lo que se ha visto hasta ahora.
Un grupo de investigadores italianos y daneses halló tres especies de animales multicelulares o metazoarios que pasan toda su vida privados de oxígeno en las aguas del fondo.
Hasta ahroa se conocía que sólo los virus y los microorganismos unicelulares tenían reservada esa forma de vida.
El descubrimiento “abre una nueva puerta a los metazoarios que creíamos no existía”, dijo Lisa Levin, oceanógrafa biológica de Scripps Institution of Oceanography en La Jolla, California.
Roberto Danovaro, de la Universidad Politécnica de Marche en Ancona, y sus colegas, recogieron los animalitos durante tres cruceros al sur de las islas de Grecia. Las especies, que no han recibido nombre, pertenecen a un filo de pequeños habitantes de las profundidades llamados Loricifera. Miden menos de 1 milímetro y viven a más de 3.000 metros de profundidad en los sedimentos anóxicos de la base Atalanta, un sitio poco explorado.
Aunque previamente se han encontrado animales en ambientes carentes de oxígeno, Danovaro dice que no se ha aclarado nunca si viven en ellos permanentemente, como es el caso de los tres reportados.
El informe fue presentado en BMC Biology, de donde se tomó la imagen.

¿Por qué no cumple el primer año?

De las noticias que despiertan curiosidad figura la muerte súbita de los bebés, un tema sobre el que mucho se ha investigado, hablado y especulado. Que la posición en que duerme, que esto o aquello…
Ahora, un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos reporta que los cerebros de los niños que fallecen súbitamente producen bajos niveles de serotonina, un químico cerebral que transporta mensajes entre las células y desempeña un rol vital en la regulación de la respiración, la tasa de latidos y el sueño.
La muerte súbita es la muerte de un bebé antes de su primer cumpleaños que no puede ser explicada con una autopsia detallada, la investigación de la escena y las circunstancias del fallecimiento ni la revisión de la historia médica de su familia.
Los investigadores creen que esa anormalidad en la serotonina puede reducir la capacidad del bebé de responder a los retos de la respiración, tales como unos bajos niveles de oxígeno o altos niveles de dióxido de carbono (CO2). Esos niveles altos pueden derivarse de volver a respirar el CO2 exhalado que se acumula en las ropas de cama mientras duerme boca abajo.
Los hallazgos aparecieron en la edición del 3 de febrero en The Journal of the American Medical Association.

El fenómeno de las zonas muertas marinas

El clima sofoca los mares. La Tierra tiene hoy más de 400 zonas muertas, áreas extensas escasas en oxígeno que cubren cientos o incluso miles de kilómetros cuadrados en las que la vida animal está ausente en la práctica durante el verano. Una cantidad que se está duplicando cada década, de acuerdo con un informe de la National Science Foundation de Estados Unidos.
La mayoría de las zonas muertas, como la notable del golfo de México, son originadas en la polución que es vertida a los océanos por los ríos. Pero desde 2002, por ejemplo, las aguas costeras del Pacífico noroccidental de Estados Unidos, una de las áreas pesqueras más importantes de ese país, se han convertido en zonas muertas por una razón distinta, aparentemente: cambios en la circulación oceánica y atmosférica debidos al cambio climático.
Las zonas muertas se forman donde las plantas microscópicas, el fitoplancton, son fertilizadas en exceso por fertilizantes que llevan los ríos o por alcantarillas de aguas residuales. El resultado: aglomeraciones de materia orgánica que se descompone a través de procesos que se roban el oxígeno vital para las especies vivas. Los animales que caen en ellas sufren sofocación o un gran estrés.
En aquella región, 2006 presentó el máximo de aguas sin oxígeno, cerca de 1.900 kilómetros cuadrados.

¿Y si alguien vive en Europa?

Si cree que hay vida en Europa podría andar en lo cierto. No en el Viejo Continente, donde obvio, abunda, sino en la luna de Júpiter.
Algunas estimaciones dicen que contiene el doble de agua líquida que todos los océanos de la Tierra juntos.
Un nuevo estudio sugiere que puede haber igualmente mucho oxígeno disponible, más de lo que se ha pensado hasta ahora.
No obstante, las chances de que haya vida son inciertas, porque el océano de Europa se encuentra varios kilómetros bajo hielo, que lo separa de la producción de oxígeno en la superficie por las partículas energéticas cargadas, similares a los rayos cósmicos.
Sin oxígeno, la vida podría existir en venas calientes empleando la química exótica basada en azufre o la producción de metano. Pero no existen hoy evidencias de esto.
Una pregunta clave es si el oxígeno llega hasta el océano para soportar los procesos metabólicos basados en el oxígeno que nos es más familiar.
Si se considera la juventud de la superficie de Europa, podría tenerse una respuesta. Su geología y los cráteres por impactos sugieren que el hielo se está reformando continuamente de modo que la superficie actual es sólo de 50 millones de años, un uno por ciento la edad del Sistema Solar.
Richard Greenberg, de la Universidad de Arizona, considera que existen tres procesos de regeneración superficial. Para él, las concentraciones de oxígeno darían no sólo para que hubiesen crecido microorganismos, sino una microfauna, organismos tipo animales más complejos

Será que nos ahogamos…

Aunque no lo crea: continuamente, de la Tierra, está escapando oxígeno hacia el espacio exterior. Las mediciones fueron realizadas por el satélite Clúster, de la Agencia Espacial Europea.
El oxígeno escapa por los polos, en la dirección del campo magnético terrestre. Y pensar que hasta hace unas pocas décadas, los científicos creían que ese campo estaba lleno solo de partículas provenientes del viento solar.
La pregunta lógica sería: ¿bueno, entonces qué pasará: se nos acabará el oxígeno?
Los niveles actuales no son preocupantes. Comparado con las existencias del gas que permite la vida en la Tierra, el escape es despreciable. Los científicos creen, sin embargo, que algún día cuando el Sol esté más viejo, el balance se rompería y escaparía más oxígeno. ¿Cuánto? No se sabe aún. Se necesitará más trabajo al respecto.
La ilustración cedida por la ESA (la agencia espacial) muestra los elementos que escapan al espacio.