Sí: trabajar o descansar sentados ¡mata!

Levantarse de su asiento con mayor frecuencia podría reducir el riesgo de morir en los próximos 3 años, independiente de si usted realiza ejercicio.

Sí, un estudio de más de 200.000 personas publicado en Archives of Internal Medicine halló que los adultos que permanecen sentados 11 o más horas al día tenían un riesgo un 40% mayor de morir en los 3 años siguientes que aquellos que estaban sentados menos tiempo. Esto tras considerar actividad, física, peso y estado de salud.

“Estos resultados tienen implicaciones importantes en salud pública”, dijo Hidde van der Ploeg, cabeza de la investigación, de la escuela de salud pública de la Universidad de Sidney (Australia).

“La caminada matutina o la ida al gimnasio son aún necesarias, pero es también importante evitar estar sentados mucho tiempo. Nuestro estudio sugiere que el tiempo que la persona pasa sentada en el hogar, el trabajo y el tráfico debería reducirse permaneciendo más tiempo parado o caminando”.

Las personas inactivas que permanecían sentadas tenían más del doble de riesgo de morir en los 3 años siguientes que aquellos activos que se sentaban menos. Y entre el grupo de inactivos, aquellos que se sentaban más tenían cerca de 1/3 de mayor chance de morir que aquellos que estaban sentados menos tiempo.

El tamaño de la muestra y el centrarse en el tiempo de sentado es un buen contribuyente a la creciente evidencia de los efectos de estar sentados mucho tiempo.

Los adultos promedio pasan 90% de su tiempo de ocio sentados y menos de la mitad siguen las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de la Salud.

Tony Thirwell, de la National Heart Fundation Australia, recordó que permanecer ianctivo es un gran factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular y es responsable de más de 17 millones de muertes al año en todo el mundo.

Las personas que permanecen menos tiempo viendo televisión, usando computadores y juegos electrónicos tienen mejor salud que aquellos que pasan más tiempo en esas actividades durante su tiempo de ocio.

Especial fin de semana: El Alzheimer crece y mata

Había sido en 1984. Pasaron 27 años para que se revisara la guía de la enfermedad de Alzheimer, que recoge obvio los avances en todos estos lustros y unas guías para las etapas tempranas de la enfermedad para un mejor entendimiento del desorden. Un problema en aumento, que tiene afectadas hoy a cerca de 25 millones de personas según algunas cifras y que serán más de 80 millones en menos de 30 años, esparciéndose por países que hoy son jóvenes.

La actualización se acaba de publicar en Alzheimer & Dementia.

“La investigación sobre el Alzheimer ha avanzado durante el pasado cuarto de siglo. Traer las guías de diagnóstico con los avances acelerados es necesario para beneficio de los pacientes y acelera el ritmo de investigación”, dijo Ricard Hodes, del Instituto Nacional del envejecimiento de Estados Unidos, que actualizó las guías.

La pérdida de memoria que interrumpe la vida diaria no es una parte típica de envejecer. Puede ser un síntoma de Alzheimer, una enfermedad cerebral fatal que provoca una lenta declinación de la memoria, y las capacidades de pensamiento y razonamiento.

El Alzheimer es la forma más común de demencia, término que describe la pérdida de memoria y otras habilidades intelectuales. Representa del 60 al 80 por ciento de todas las formas de demencia.

Señales

Una persona puede experimentar uno o más signos de la enfermedad en distintos grados. La organización alz.com explica que las 10 señales a las que hay que estar alertas son:

1. Pérdida de la memoria que afecta la vida diaria: olvidar información reciente, como fechas o eventos.

2. Cambios en la capacidad de planear o solucionar problemas: problemas en hacer una receta o dificultades para concentrarse.

3. Dificultad en completar tareas en el hogar, el trabajo o durante el ocio.

4. Confusión del tiempo y el espacio. Olvidar cómo llegaron a un sitio o perder el rastro del tiempo.

5. Problemas entendiendo imágenes visuales y relaciones espaciales.

6. Problemas nuevos con el orden de las palabras al hablar y escribir.

7. Colocar cosas donde no es y perder la capacidad de deshacer los pasos en busca de algo.

8. Capacidad disminuida de hacer juicio y de tomar decisiones.

9. Alejamiento de las actividades sociales.

10. Cambios en el humor y la personalidad.

Uno de los problemas es que el Alzheimer tiende a empeorar con el tiempo. De hecho, la mortalidad va en aumento. En Estados Unidos las muertes por cáncer de seno, cáncer de próstata, enfermedad del corazón, derrames y VIH vienen en descenso, pero las de Alzheimer aumentaron 66 % entre 2000 y 2008.

En ese país, 1 de cada 8 ciudadanos mayores de 65 años tiene la enfermedad.

La tasa de supervivencia se sitúa entre los 4 y los 8 años tras el diagnóstico.

Como en otras enfermedades, la detección temprana es importante. Con ella se pueden explorar tratamientos que permitan vivir con independencia más tiempo, aparte de que la persona puede participar en las decisiones sobre su cuidado y el futuro, cuando la enfermedad avance.

Aunque hoy no hay una cura para el Alzheimer, existen drogas que pueden aliviar los síntomas cognitivos y del comportamiento.

Para la pérdida de memoria se tienen dos clases de medicamentos, Namenda y Exelon (Razadyne, Cognex). Cuando el Alzheimer progresa, las células del cerebro mueren y la conexión entre las células se pierde, con lo que los síntomas empeoran. Estas drogas pueden aliviar algo la situación por un tiempo.

En las etapas tempranas las personas puede mostrar irritabilidad, ansiedad depresión. En las más avanzadas ira, agitación, agresión, estallidos verbales o físicos, alucinaciones y problemas del sueño.

Hoy se cuenta con cinco medicinas aprobadas para tratar los síntomas, pero ninguna enfocada a curar las raíces del problema. Varias de las drogas en desarrollo tienen ese objetivo, impactando uno o varios de los cambios que se presentan en el cerebro.

Algunos investigadores creen que la solución involucra un coctel de medicamentos dirigidos a atacar distintos objetivos, entre los que figuran las placas amiloides que se forman en el cerebro una de las marcas de la enfermedad; otro es la proteína Tau, que forma los manojos en el cerebro, otro marcador importante de la enfermedad.; y uno más es la inflamación que se genera en el cerebro.

Para Bill Thies, de la Asociación del Alzheimer, existen dos problemas que frenan los avances: la carencia de pacientes para los ensayos clínicos y la falta de fondos suficientes.

Las guías entregadas por el Instituto americano incluyen las etapas Preclínica, Deficiencia cognitiva media y demencia Alzheimer, la etapa final de la enfermedad.

En la etapa preclínica comienzan los cambios cerebrales y las placas amiloides pueden ser detectadas en algunos casos mediante tomografía por positrones y análisis del fluido cerebroespinal, aunque no se sabe con certeza si esas personas desarrollarán la enfermedad.

En la deficiencia cognitiva media se analizan biomarcadores como altos niveles de la proteína tau o reducidos niveles de beta-amiloide. En este caso, se sabe también que le persona puede desarrollar o no la enfermedad.

Hoy no hay muchas esperanzas reales. Un aspecto importante es que un paciente con Alzheimer demanda dedicación y recursos. Una de las enfermedades que no se ha logrado combatir con eficacia. 27 años después, al menos se actualizaron las guías.

Mitos

Para terminar, la Asociación del Alzheimer desvirtúa ciertos mitos sobre la enfermedad:

Primero: La pérdida de memoria no es parte natural del envejecimiento.

Segundo: La enfermedad no deja paciente vivo.

Tercero: La enfermedad puede darse desde la tercera década de vida, anque se da más en los adultos mayores

Cuarto: los recipientes de aluminio, como latas u ollas para cocinar, no son causa de Alzheimer, como se pensó hace varias décadas.