Los optimistas viven más

Sea amigo de la vida. Cada vez más y más investigaciones señalan que tener una visión positiva podría mejorar la salud, disminuir el riesgo de depresión y aumentar la longevidad de la persona. Eso lo corrobora la edición de julio de Mayo Clinic Health Letter, que destaca algunos estudios y sus resultados.
En un estudio, más de siete mil personas completaron una prueba de personalidad a principios de la década de los años 60 y luego, los investigadores siguieron la pista de los participantes por más de 40 años. Descubrieron que de cada cien participantes, las 25 personas a quienes se calificó como más pesimistas, nerviosos y deprimidos tenían una posibilidad de alrededor de 30 por ciento de morir jóvenes, en comparación con los más optimistas, menos nerviosos y menos deprimidos.
Un estudio anterior de Mayo Clinic arrojó resultados similares. En esa ocasión, se siguió la pista de 800 personas durante más de 30 años. El riesgo de morir tempranamente de quienes tenían un pensamiento pesimista era 19 por ciento mayor que el de sus contrapartes optimistas.
Los optimistas informaron tener menos problemas de salud, en el trabajo y en las actividades cotidianas, además por lo general eran más felices, calmados y tranquilos. Esas personas sentían menos dolor, tenían más energía e informaron tener más facilidad para socializar.
La Iniciativa para la Salud Femenina en Estados Unidos (estudio con casi cien mil mujeres de 50 ó más años de edad) permitió descubrir hace poco que las mujeres con una visión optimista viven más y sus vidas son más sanas que las de las pesimistas. En los ocho años de seguimiento desde 1994, las optimistas fueron 30 por ciento menos proclives a fallecer debido a enfermedad cardiaca y 14 por ciento menos proclives a fallecer debido a cualquier otro motivo que las pesimistas.
La actitud general ante la vida obedece a una combinación de naturaleza y crianza, de genes y vivencias. Cambiar el patrón de pensamiento de una persona es difícil, pero no imposible.
Sea agradecido y disfrute de las pequeñas cosas de la vida.