Cosa rara: Un simio a lo Michael Phelps

Cortesía Wits University

No resulta nada común ver un gran simio nadando. De hecho se ha creído que no podían hacerlo, pero dos científicos mostraron cómo nadan, con patada de pecho, a diferencia de otros animales lo que sugiere que humanos y simios adquirieron ese tipo de nadado muy pronto en su evolución.

La mayoría de las veces que chimpancés, gorilas y orangutanes se han aventurado en aguas profundas, se han ahogado, lo que para algunos es una diferencia entre la capacidad para aprender a nadar de humanos y simios, prefiriendo estos permanecer en tierra..

La distinción no es absoluta. Renato Bender, de la Escuela de Ciencias Anatómicas de Wits University y Nicole Bender, de la Universidad de Berna, estudiaron un chimpancé y un orangután en Estados Unidos que crecieron con humanos y han aprendido a nadar y sumergirse.

“Nos sorprendimos cuando Cooper, el chimpancé, se sumergía repetidamente en una piscina en Missouri y parecía estar pasándola muy bien”, dijo Renato.

Para evitar que se ahogara, tendieron unas cuerdas en la parte más profunda. Cooper se interesó en ellas y luego de unos minutos comenzó a sumergirse en la piscina de 2 metros de profundidad para recoger objetos en el fondo. “Muy sorprendente en un animal que se ha creído enemigo del agua”. Unas semanas después, Cooper nadaba sobre la superficie del agua.

El orangután Suryia, filmada en un zoológico en Carolina del Sur, también posee esa habilidad. Puede nadar sola más de 12 metros.

Ambos usan un movimiento de pierna similar a la patada de pecho. Mientras Cooper mueve las piernas de forma simultánea, Suryia las mueve alternadamente. Los científicos creen que este estilo puede deberse a una adaptación antigua a la vida arbórea. La mayoría de los mamíferos emplean el estilo perro, una manera de moverse instintivamente. Los humanos y los grandes simios, de otro lado, debieron aprender a nadar. Los ancestros de los simios tenían menos oportunidades de moverse sobre el piso, por lo que desarrollaron estrategias para cruzar pequeños ríos, cruzando en posición vertical o empleando puentes naturales.

Los simios perdieron el instinto de nadar, mientras los humanos tampoco nadan instintivamente. Pero a diferencia de los simios, son atraídos por el agua y pueden aprender a nadar y sumergirse.

Ciencia curiosa, curiosidades científicas

¿Medicinas a cualquier hora? Uhmmm… No pocos doctores recomiendan las medicinas del corazón en la mañana. Hoy, un estudio de científicos de la University of Guelph (Canadá) revela que la hora del día es importante en este tipo de medicamentos. La enzima convertidora de angiotensina, suministrada por ejemplo a pacientes con alta presión arterial o luego de un ataque cardiaco o en una insuficiencia, mejora la estructura del corazón y su función cuando se toma antes de ir a la cama en la noche. Al administrarse durante el tiempo de vigilia, esos inhibidores no son más efectivos que el placebo, dijo el estudio. Dentro de esos medicamentos se encuentran el Enalapril, el Captopril y Lisinopril. El estudio fue conducido en ratones con presión arterial alta. Bien curioso.

Saque la vara, señor orangután. Los orangutanes arborícolas toman a veces un descanso para descender de las copas de los árboles y explorar los estanques y lagos y quizás agarrar un pez mientras están allí. Un día, la antropóloga Anne Russon noto 17 intentos de orangutanes que intentaban, algunas veces con éxito, coger un pez, en ocasiones clavándoles un palo antes de comérselo. Podría ser la primera vez que se ve orangutanes pescando, dijo Russon a Science News. Esa conducta ha sido observada en otros primates, como los chimpancés. Curioso.

Perras listas. Cuando una pequeña pelota desaparece tras un árbol y reaparece más grande, los humanos reconocemos el engaño de una vez. Al examinar la respuesta en perros, investigadores detectaron que las perras eran mejores que los perros para identificar esos cambios, según un estudio publicado en Biology letters. Ellas miraban durante más tiempo las pelotas que reaparecían con distinto tamaño que aquellas que salían con el mismo tamaño. Para los científicos, podría deberse a procesos evolutivos dado que las hembras necesitarían más ser capaces de diferenciar entre sus cachorros, aunque otros científicos no están de acuerdo. Pero indica que en estudios con animales, no sobra mirar ambos sexos. Curioso.

Una advertencia médica. Aunque hay medicinas que se emplean durante años sin problemas aparentes, a veces se descubren ciertas complicaciones. Los tomadores crónicos de acetaminofén tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de la sangre, según un estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology. El aumento del riesgo no es muy elevado, pero el estudio suma en el creciente cuerpo de literatura que vincula el cáncer y los analgésicos. Estudios previos sugieren, por ejemplo, que la aspirina aumenta la supervivencia tras un cáncer de colon aunque eleva el riesgo de sangrados por úlceras. No está claro porqué el acetaminofén causaría cáncer. Bien curioso.

¿Se pueden autorreconocer los perros?

No es nada difícil preguntarse, al mirar nuestros perros o gatos, ¿tendrán conciencia? Es lo que quisiéramos. Es decir: ¿saben quiénes son?

Mediante distintos experimentos se ha tratado de determinar qué animales tienen conciencia de sí. El más común: se les presenta ante un espejo y luego se les coloca una mancha en la cara, para ver si tratan de quitársela.

Pocos animales pasan la prueba. El chimpancé es uno de ellos. También orangutanes, gorilas, bonobos. Los micos no. Pero sí el elefante, que trata de quitársela con la trompa. El delfín también. La urraca la pasa, no así parientes como el cuervo.

¿Bueno, pero animales domésticos como el perro?

Marc Bekoff, de la Universidad de Colorado se ideó una prueba diferente para este animal. Como depende más de su olfato, siendo su cerebro mucho mejor con el olor que incluso los grandes simios, se ideó esta prueba: poner a oler un perro el orín de otros perros y el suyo en un recorrido. Le movió luego el propio, para que se lo encontrara después. Si lo considerara ajeno, lo olería más. Pero no le prestó tanta atención como al rastro dejado por otros perros y perras.

Esto, según el investigador, diría que se autorreconoce. No todos están de acuerdo, pues consideran más exigente la prueba del espejo.

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