Café sí activa el cerebro

Para halar de café, todo colombiano se siente autorizado. Y la ciencia, hasta ahora, no ha hallado contraindicaciones serias para la bebida.

Pero, ¿qué efectos produce en verdad la cafeína? La mayoría de los adictos al café afirmarían que agudiza la mente. Resulta que en roedores una sola dosis de cafeína en verdad fortalece las conexiones celulares en una región del cerebro poco considerada, según estudio presentado en Nature Neuroscience.

Es que una idea exacta de lo que sucede en el cerebro con la cafeína proveería a los científicos con elementos para sacar ventaja de sus efectos estimulantes y aliviar quizás ciertos síntomas de algunos desórdenes cerebrales.

Hasta el presente, la mayoría de los efectos se han determinado mediante el consumo de dosis más elevadas a las que una persona consume por lo general en la mañana, consideró Serena Dudek, coautora del estudio del National Institute of Environmental Health Sciences en E. U.

Con su equipo analizó los efectos de pequeñas dosis de cafeína en una pequeña región del hipocampo. En los humanos, esta estructura con forma de caballo de mar está bien adentro detrás de las orejas.

Tras darles a ratas el equivalente a dos pocillos de café (dos miligramos de cafeína por kilo de peso corporal) midieron la fuerza de los mensajes eléctricos en las células nerviosas en pedazos del tejido cerebral.

Las neuronas en este sitio particular –una región denominada CA2- recibieron un gran empuje de la cafeína, mostrando una mayor actividad eléctrica cuando los investigadores estimularon las células.

Las células de las partes adyacentes del hipocampo no mostraron tal sensibilidad.

A más cafeína, mayor el efecto. Una dosis 10 veces mayor, como la de los grandes consumidores de café, provocó una respuesta aún más fuerte en las células de esa región, un efecto que se notó además cuando se aplicó directamente la cafeína en las células de la CA2 en un disco.

Tras cinco minutos de exposición a al cafeína, la sinapsis (unión entre neuronas en las cuales se transmite un impulso) permanecía sobreexcitada durante 3 horas.

Por sus orejas los conoceréis

No es mentira, es la pura verdad. De todas las formas y tamaños hay. Y sirven hasta para distinguirnos unos de otros: el orejón, el orejicortico, el que parece un elefante o el que las tiene como ratón.

Para algo más, aparte de la importante función que cumplen, deberían servir. Científicos que trabajan en biométrica en la University of Southampton encontraron una manera de identificar orejas con un éxito de casi el 100 por ciento.

En un informe llamado A novel ray anology for enrolment of ear biometrics describieron cómo una técnica de imágenes denominada ray transform puede determinar estructuras tubulares como las orejas, haciéndo posible su identificación.

La investigación liderada por los profesores Mark Nixon, John Carter y Alastair Commings describe cómo la técnica es capaz de determinar estructuras tubulares como la hélice de la oreja, lo que podría ser una base para identificación por medio de las orejas.

En 1999 ya el profesor Nixon había probado que eran viables como instrumento biométrico.

Es que, quién loo pensara, ofrecen ciertas ventajas sobre otras partes de la anatomía humana: tienen una estructura rica y estable que se preserva desde el nacimiento a la vejez y en vez de envejecer, se tornan más grandes.

Tampoco sufren de los cambios en la expresión facial y están fijamente situadas a lado y lado de la cabeza contra un fondo predecible, contrario al reconocimiento del rostro que a veces requiere que la cara sea capturada contra un determinado fondo.

Pero como las orejas pueden permanecer ocultas por el cabello, los investigadores idearon una manera de poder identificarlas, mediante algoritmos que las aíslen de la cabeza.

La técnica tuvo un éxito del 99,6 por ciento en 252 imágenes

No hay que olvidar que el reconocimiento de rasgos es uno de los grandes retos de la visión por computador.

No ponga el dedo, tampoco entiese la cara. Más bien… ¡saque las orejas!